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En este numero:

- El sepulcro del liberalismo. Allende lector de Balmaceda. Por Mauro Salazar
- El discurso de la mentira: Piñera en el 21 de mayo 2012. Por Héctor Vega
- Proceso constituyente y educación cívica. Un ejemplo a partir del conflicto en la Araucanía. Por Rodrigo Escobar San Martín

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¿Por quién morimos los chilenos? Por Gastón Tagle

"Creemos morir por la patria pero
morimos por los industriales"
Anatole France

Se ha dado lo que tantas veces manifestaron los científicos [olvidados y despreciados] de nuestra sociedad, el modelo impuesto en dictadura, no ha hecho sino depredar nuestro ecosistema en desmedro de quienes, generación tras generación, lo habían hecho de forma artesanal no dañando jamás el medio ambiente. Esto, porque el respeto al mar o a la tierra es un acto vital y ancestral, lleno de sabiduría y conocimiento. Hoy por hoy, las noticias son cada vez más desalentadoras: el calentamiento global, la contaminación, la depredación y la violencia de la actividad extractiva, no han hecho sino demostrar que no sólo la falta de ética (de por sí algo terrible), sino la ambición desmedida de las transnacionales y de nuestra plutocracia, han golpeado nuestra puerta, destruyendo todo a su paso y dejando una tierra empobrecida y un mar sin vida.

Llegará el momento en que se irán, pues ya nada queda, sólo un erial brutal y desolador. Pero atención, nos queda el agua, que ya ha sido vendida y en Chile tiene la particularidad de que se ha transformado en un bien privado. Obviamente todo sin consultarnos y lo que es peor, con la connivencia de la clase política toda (dicen salvo honrosas excepciones: yo no sé cuáles) que ha pecado de omisión y también ha usufructuado de los beneficios de la depredación. Hago un análisis inmediato, pues muchos chilenos mueren como consecuencia de ellos, pero no sólo es una muerte material (que podría aliviar – al fin - lo pesado de nuestra enfermedad), sino una muerte social, esa que no termina nunca, que golpea generación tras generación y que no muere por capricho de la memoria histórica. Pescadores que sufren, gobierno que les da migajas y palos, campesinos que siembran y cosechan con semillas de transnacionales (Monsanto) y por las cuales hay que pagarles, antes eran de todos y de nadie...

Los economistas piensan que se puede producir infinitamente con recursos finitos (¿?) y nos enseñan que cada guerra que se hace es por la patria: “Nadie es la patria (…) ni siquiera los símbolos”, decía Borges y yo le creo a Borges, aunque al final da un suspiro de esperanza. Qué pasará en nuestro país una vez que sólo quede el agua, quienes nos gobiernan la seguirán vendiendo al mejor postor, será un producto rentable y hay quienes lo justificarán hablando del empleo, del emprendimiento (que sólo termina en inútiles aplicaciones para celulares) y si se generara un conflicto mayor, dirán que la guerra es por la patria, pero no dirán que es por una patria vendida, ni que la lucha será por las transnacionales y al igual que la guerra de 1879, en donde se defendió la tierra para North y Cia. (el barón del salitre), “moriremos por los industriales”, sólo nos quedarán los pueriles desfiles patrióticos, las alabanzas a los héroes y la justificación de aquellos muertos, como Borges ya lo decía.

Prof. Doctor Gastón Tagle Orellana. Académico Universidad de Valparaíso Chile

 
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