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Brechas de Género en adjudicación de Fondos públicos para investigación. Por Mónica Alejandra Vargas Aguirre, Raquel Flores Bernal y Ximena Baez Matus

El 9 de octubre de 2023, la académica de la universidad de Harvard, Claudia Goldin obtiene el premio nobel de economía por sus estudios sobre las mujeres en el mercado laboral y las causas de la brecha de género, moviendo la discusión desde la exigencia de igual pago a una de igual salario. Con un riguroso estudio, nos hace avanzar en la comprensión del rol de las mujeres en el mercado laboral, las diferencias de ingreso y tasa de empleo, asociada además al trabajo que las mujeres desempeñan en el hogar. Este premio, permite tener esperanza en los cambios y allana el camino para enfrentar los desafíos de las mujeres particularmente en el ámbito académico, de investigación y profesional.

En el caso de Chile, durante los últimos años diversas organizaciones de científicas, entre ellas la Red de Investigadoras en Chile (RedI), han puesto en el debate público el trabajo de investigación, docencia, extensión y gestión que realizamos las académicas e investigadoras en las universidades públicas y privadas, es decir, se han visibilizado los problemas que enfrentan las mujeres en las universidades chilenas.

Una de las últimas problemáticas que enfrentamos, es la vinculada a violencia, acoso, y discriminación del género al interior de las entidades de educación superior. Esto se originó en mayo de 2018 con la llamada ola feminista, la que se se manifestó en algunas casas de estudio y que luego se extendió a casi todas las universidades del país, la demanda fue en ese momento “poder ser y estar en las universidades”, sin correr el riesgo de ser violentadas, acosadas y/o discriminadas. En el ámbito universitario las situaciones de acoso sexual, discriminación y violencia, hasta ese momento, no estaban reguladas por ninguna ley, no obstante, producto del trabajo conjunto de la Red de Investigadoras, académicas, académicos, y parlamentarias, fue promulgada la ley 21.369 que Regula el acoso sexual, la violencia y la Discriminación de género en el ámbito de la Educación Superior (15 de septiembre de 2021). Avanzamos, pero aún existen muchas debilidades en la aplicación de la norma, seguimos trabajando día a día para que se implemente apropiadamente.

Hoy, levantamos la voz, porque en base a investigaciones realizadas tanto por organismos estatales, como por integrantes de la Red de Investigadoras en diversas universidades, y otros estudios nacionales e internacionales, se ha detectado una brecha explícita entre hombres y mujeres en la asignación de recursos públicos para la investigación.

La brecha antes señalada no tiene otro fundamento que no sea el patriarcado académico. Es importante destacar que a nivel de formación, las mujeres, alcanzan el 54% de matrículas en pregrado, el 51% en magister y el 43% en Doctorado (Ministerio de Ciencias, 2022). Respecto a la formación de mujeres en áreas culturalmente masculinizadas, como son, la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática (STEM), sólo el 22% corresponde a mujeres en formación de pregrado, 29% Magister y 37% en doctorado, sin embargo, este aumento de mujeres con formación doctoral, no se traduce en mayor dedicación a la investigación, ni en el aumento en la asignación de fondos para investigación. (Ministerio de Ciencias, 2022). Es decir, las mujeres paulatinamente han alcanzado niveles de formación, que les permite realizar investigación, dado lo anterior, el argumento que señala “es que no hay mujeres en el área”, es una frase que no está acorde con la realidad.

Por otra parte, respecto a la adjudicación de fondos públicos, el mismo Ministerio de Ciencias, presenta la magnitud de las brechas en la asignación de recursos FONDECYT, la que en el caso del concurso FONDECYT regular en el año 2022, de un total de 16,5% proyectos presentados en primera postulación sólo 5,9% pertenecen a proyectos postulados por mujeres.

En esta misma línea, la asignación de recursos en los concursos postdoctorado, Fondecyt Iniciación y Fondecyt Regular, sigue patrones similares, es decir históricamente los recursos son asignados más a hombres que ha mujeres y la situación se agudiza en las áreas STEM en donde por ejemplo en la macrozona centro en el 2022 al concurso postdoctoral en esta área, postuló un 75% de hombres y 25% mujeres, pero los proyectos fueron adjudicados en un 90% a hombres (18) y solo un 10% a mujeres (2). A nivel país el 39% de adjudicaciones fue para mujeres y el 61% para hombre. En áreas NO STEM la situación es un poco más alentadora dado que el 45,8% de asignación de recursos postdoctorales fue para mujeres y el 54,2% para personas del sexo masculino.

Sabemos que la subsecretaria de ciencias está comprometida con la equidad, y hoy, el Ministerio de Ciencia a través de ANID se encuentra desarrollando un trabajo de recolección de información para explicar las brechas y mejorar los indicadores de género. En este contexto, se han realizado mesas macrozonales, a las que han asistido investigadoras que relatan sus experiencias en el tema, evidenciando en el relato, situaciones que avalan lo planteado por Goldin en términos de lo doblemente difícil que resulta el desarrollo de la carrera profesional, proyectado a la académica y de investigación. No obstante, se presenta un preocupante hecho, el planteamiento de los concepto de “calidad” y de “mérito” como argumentos para dudar de la necesidad de la asignación paritaria de recursos: Pensando de modo positivo, veladamente, estos argumentos contienen de telón de fondo la aún poca preparación de las autoridades y sus equipos para comprender las trayectorias diferenciadas de las mujeres al interior de la universidades, cuestión que resulta al menos preocupante, dado que comparar las condiciones de producción de mujeres y hombres en la academia no es posible, en la academia, por lo general las mujeres con formación doctoral asumen roles de gestión y principalmente de docencia, al revés de sus compañeros investigadores.

Es importante señalar que el 2022, la diputada Gael Yeomans presentó un proyecto de ley, cuyo artículo único está vinculado con la necesaria paridad de género en la adjudicación de proyectos de investigación y otorgamiento de becas en Ciencia Tecnología Conociemiento e Innovación (Boletín N° 15.264-19), este proyecto abre una luz de esperanza en el camino de la equidad, no obstante, escuchar el debate en la comisión y leer las propuestas de modificación que se le ha realizado al proyecto inicial, da cuenta del profundo desconocimiento que existe en estos temas en nuestro país, al igual que en las actividades de ANID, nuevamente aparecieron como excusas, los conceptos de “calidad” y “mérito” como si las mujeres no pudiéramos generar investigaciones de calidad o no tuviéramos el mérito suficiente, desconociendo los miles de avances científicos y tecnológicos desarrollados por mujeres a nivel nacional e internacional, quizás el premio a Goldin contribuya a la reflexión.

Considerando lo anteriormente señalado, dado que las mujeres tienen menos probabilidades de recibir contratos o recursos en comparación con los hombres. se hace evidente la necesidad de revertir la existencia de brechas de género en la adjudicación de recursos para la investigación con acciones como la paridad.

En esta misma línea, se hace necesario, identificar las posibles causas de la desigualdad de género en la adjudicación. Esto podría incluir factores culturales como la discriminación de género, los sesgos de género en la toma de decisiones, las barreras para el acceso de las mujeres a ciertos sectores o industrias, entre otros.

Evaluar el impacto de la desigualdad de género en la adjudicación en términos económicos y sociales, esto debiera incluir a su vez, el análisis de cómo la falta de paridad de género en la adjudicación afecta el crecimiento económico, la productividad y el bienestar de la sociedad en su conjunto.

Finalmente, señalar que este gobierno se declaró abiertamente feminista, lo que implica impulsar la transversalización de la perspectiva de género en el diseño de la política pública y en todos los ámbitos del quehacer nacional. Esto incluye; recomendaciones para las reformas de políticas gubernamentales, por lo tanto, la sensibilización sobre la igualdad de género y la promoción de la diversidad en los procesos de adjudicación, estudiar las circunstancias y factores que contribuyen a la desigualdad, así como también, identificar las mejores prácticas y lecciones aprendidas en la promoción de la igualdad de género. Estamos seguras que la paridad en la asignación de recursos para investigación será un gran paso y pondrá a Chile nuevamente como un referente mundial de equidad de género en la academia al igual que sucedió con la ley 21.369 reconocida internacionalmente.

Dra. Mónica Alejandra Vargas Aguirre
(Presidenta Asociación Red de Investigadoras)
Dra. Raquel Flores Bernal
Dra © Ximena Baez Matus

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