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Bullying escolar: Qué pasa con el agresor. Por Carmen Gloria Baeza

Lamentablemente, el bullying forma parte del cotidiano en las aulas: más del 80% de los niños y niñas en edad escolar reconoce haber pasado por una experiencia de acoso de este tipo. Incluso, la Superintendencia de Educación, documentó el año pasado más de 4.500 denuncias, registrándose como una de las cifras más altas en una década. Estos números son preocupantes si consideramos que estas situaciones pueden tener un impacto importante y duradero en sus víctimas.

Y si bien son ellas las primeras quienes deben ser asistidas, también se hace necesario indagar en qué pasa con quienes protagonizan estas actitudes e implementar estrategias preventivas y de intervención.

Para esto, es necesario conocer las motivaciones y entender las razones de la conducta agresiva que pueda ejercer un niño o niña hacia sus pares. Es fundamental además, comprender su historia y dinámica familiar y otras circunstancias que puedan llevarlo a relacionarse de forma violenta.

En algunos casos, la violencia y los malos tratos en el entorno o la familia pueden influir en que se convierta en agresor, aprendiendo que con la rudeza puede lograr objetivos. También puede presentarse falta de habilidades para gestionar emociones, como frustración o estrés, y muchas veces la agresión se interpreta como una búsqueda de respeto y reconocimiento entre pares.

Para abordar al niño acosador y fomentar una mejor convivencia escolar, es crucial guiarlo hacia una alfabetización emocional y hacia nuevas formas de relacionarse. Algunos, con el tiempo, desarrollan habilidades sociales más positivas gracias a nuevas figuras significativas en sus vidas, como amigos, padres o redes de apoyo.

Por ello, es relevante que la violencia escolar sea también un tema que involucre a toda la comunidad, donde se cree una cultura en la que alumnos, profesores y apoderados enfrenten de forma sistémica el bullying.

No es un problema de fácil resolución, pero crear conciencia en el entorno e implementar estrategias de prevención y contención, es un paso hacia un enfrentamiento efectivo. No olvidemos que si bien estamos hablando de víctimas y victimarios, son todos niños y niñas, quienes merecen crecer en un entorno de respeto y sana convivencia escolar.

Carmen Gloria Baeza

Dra. en Psicología

Directora de la Carrera de Psicología

Universidad Tecnológica Metropolitana

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