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Carmen Castillo: La memoria persistente y reposada. Por José Bengoa

Carmen Castillo ha sido galardonada en Francia con la orden de “Chevalier” de la Legión de Honor de la República Francesa, alta distinción que el Presidente de ese país, Emmanuel Macron, otorga a intelectuales y artistas del más alto nivel. Este Premio es por la larga trayectoria como escritora, intelectual y cineasta. Es también un reconocimiento en ella a quienes fueron reprimidos durante la dictadura y por cierto a los exiliados chilenos en Francia. Es necesario saber que sus documentales han sido transmitidos por la televisión francesa numerosas veces y con gran éxito; no así por la televisión chilena, que ojalá ahora que ha sido premiada los difunda como se merecen. Como ha ocurrido tantas veces, es después del reconocimiento exterior que comienza el del propio país. Afortunadamente la Cineteca Nacional de Santiago, ha difundido muchas de sus obras.

El documental más conocido es el titulado Calle Santa Fe, que fue premiado en el Festival de Cannes y que es un ejercicio reposado de la memoria de los hechos ocurridos el año 1974 en que la autora y directora tuvo participación dramática. La capacidad de sobre ponerse a estos hechos traumáticos es quizá uno de los aspectos que más se destacan en el análisis de esta cinta ampliamente conocida y difundida a través de múltiples medios. Las conversaciones con su padre Fernando Castillo Velasco en el documental El país de mi padre, es un ejercicio de memoria íntima, entre un padre y su hija. Él fue Rector de la Universidad Católica y personaje público muy valorado y respetado en Chile. El documental con la denominada Flaca Alejandra, entra en un terreno de la mayor complejidad en lo que sería cualquier historia política, quizá en cualquier parte del mundo. Es una larga conversación con una persona que habiendo sido muy cercana a la cúpula política del MIR, se transformó posteriormente en delatora. Lo terrible de ese quiebre hace que el documental sea de una universalidad evidente. La directora no juzga, no condena, escucha, interpreta, incluso respeta. En Inca de Oro, para pasar a otros temas que aborda Carmen Castillo, incursiona en un pequeño pueblo del norte desértico de nuestro país, en que casi ya no hay pobladores, que se muere de sed y también de soledad. La belleza de las imágenes y el silencio del desierto, se abre ante los ojos de los espectadores, haciéndolos pensar en la vida y en la muerte. Habría que decir que la producción de la autora galardonada es muy diversa.

Estos documentales conducen a pensar en la Memoria de nuestro país. Castillo nos presenta una "Memoria reposada", en que no se abjura de lo que ha ocurrido, ni de las creencias, ni mucho menos de los compromisos. Hay pasión en las imágenes pero también hay reposo. Nos parece importante apuntar a este asunto al conmemorarse medio siglo desde el 11 de septiembre del año 1973. Tanto en los individuos como en las sociedades la amnesia, o pérdida de la memoria, es quizá la enfermedad más grave. La persona desaparece al no tener ni recuerdos, ni experiencias, entra en la somnolencia de la muerte.

También la hipermnesia, se transforma en pesadilla, no deja vivir, el pasado es un terror paralizante. Hoy en Chile hay quienes quisieran negar el pasado, hay quienes dicen que el pasado divide. Nada más falso. El olvido es la segunda muerte de individuos y sociedades. La Memoria debe ser reposada, y al mismo tiempo clara, explícita, es la vida misma de todos nosotros, de cada uno de nosotros.

Como se puede observar la filmografía de Carmen Castillo es amplia, variada, compleja y profunda. Podríamos decir que es un testimonio visual importante de lo que ha sido la historia reciente de este pequeño país del sur de América. Y por cierto que consideramos muy valioso que se la haya reconocido en Francia.

José Bengoa

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