En kioscos: Mayo 2022
Suscripción Comprar
es | fr | en | +
Accéder au menu

Carta a Cristian Warnken. Por Tito Tricot

El Manifiesto de los Amarillos por Chile, con olor a “Golpe Blando”

Cristian, no nos conocemos, pero más de una vez nos hemos cruzado en una calle de Valparaíso, mi ciudad. Sí, la misma donde comenzó el golpe de Estado. Por eso te escribo, porque el Manifiesto de los Amarillos por Chile se parece demasiado a las amenazas que escuchamos diariamente antes del golpe cívico-militar y la dictadura que sobrevino. Te hablo desde el recuerdo vivo de la tortura, los golpes, la electricidad. ¿Y sabes por qué? Pues en esa época también decían que el presidente Salvador Allende estaba violando la constitución; que el país no quería revoluciones, que debía respetarse su historia institucional. La Democracia estaba en crisis, decían, mientras que soterradamente organizaban el golpe de Estado. O sea, lo mismo que dices tú: que los chilenos son en su mayoría “amarillos” -dicho sea de paso, desconozco tus fuentes para aseverar esto, pero dejemos eso para otra carta- por ende seríamos reformistas.

El contexto, por cierto, es distinto, los autodenominados Amarillos -casi todos y todas académicos, intelectuales, políticos de la ex Concertación, se pronuncian en relación a la Convención Constitucional, puesto que, según ellos, esta se habría radicalizado y estaría adoptando normas cuyo objetivo final sería refundar Chile. Por eso, señalas Warnken “es prudente y necesario decretar un estado de Alerta Amarilla. Alerta democrática y republicana. Alerta en su grado máximo”. Es decir, una clara amenaza a los constituyentes de que hacen lo que los Amarillos desean y piensan o si no esta Alerta Amarilla pasará a Alerta Roja, uno supone. ¿Y cuál es esta? ¿Será lo que los politólogos llaman “golpes blandos”? La desestabilización de gobiernos mediante mecanismos no necesariamente violentos, deslegitimándolos política o jurídicamente, por ejemplo, como ocurrió en Honduras, Paraguay o Brasil. En este caso, por supuesto nos remite a la Convención, espacio que el Manifiesto acusa de ser un “Estallido institucional” y, simultáneamente, Cristian de manera despectiva indicas que es la hora de la razón -tu razón obviamente- “de dejar de ser niños o adolescentes con «pataleta», rabia o pena, y comportarnos como adultos en esta hora histórica”. El Estallido Social o la Rebelión de 2019 fue una mera pataleta de niños y adolescentes para ti Cristian. Dile eso en su cara a Matías Orellana a quien le arrancaron un ojo en la Plaza de la Resistencia en Valparaíso. Es profesor de Educación Física. Sí, la misma ciudad por donde paseas y donde los Carabineros golpeaban, gaseaban y disparaban a diestra y siniestra. Porque nada de eso menciona el Manifiesto Amarillo, precisamente por ser amarillo.

Sí defiende a la derecha que, acorde a ti Cristian, está siendo excluida de los debates o no están siendo aprobadas las ideas por esta propuesta. Más aún, estableces la equivalencia entre esta situación y lo ocurrido en 1980 con la constitución de Pinochet, al sostener que en esa ocasión se excluyó a la izquierda. ¡Brillante comparación Cristian! Parece que no te enteraste que hubo una dictadura y que a la izquierda no sólo se le excluyó, sino que se le reprimió, asesinó, desapareció, exilió, encarceló. ¿Cómo se puede decir que es lo mismo? Además, la Derecha es minoría en la Convención porque la gente no votó por sus candidatos. Punto.

La Alerta Amarilla es una amenaza Amarilla que busca crear temor. Darle un “golpe blando” a una nueva constitución votando Rechazo en el plebiscito de Salida. Los Amarillos por Chile son los cavernarios por Chile. Son el pasado.

Cristian, no nos conocemos, sólo sé que estás jugando con fuego, el cual no tiene aroma a primavera, tal como el amarillo como sostienes, al amenazar a un país entero.

Compartir este artículo