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Cartas, comentarios, columnas sobre Luis Sepúlveda

Le Monde Diplomatique y la editorial Aún Creemos en los Sueños agradecen a los lectores que nos han enviado más de mil mensajes con condolencias, saludos solidarios, comentarios, columnas, etc.

En esta sección publicaremos algunos de estos mail, nos excusamos de no poder responder directamente a cada uno, ni poder publicar todos los mensajes. Aquí algunos y también links a comentarios, noticias, documentales, etc.:

Documental Luis Sepúlveda, el escritor del fin del mundo Sylvie Deleule
https://vimeo.com/408783446/ce91814c60

Sobre Luis Sepúlveda en Radio Cooperativa Cecilia Rovaretti conversa con Víctor Hugo de la Fuente
https://www.youtube.com/watch?v=ZrvqTtAflSY


Luis Sepúlveda, un viejo querido amigo de infancia

Por Constanza Cabrera, miembro del equipo de Desde los Orígenes.

“(...) No hay represión, por más dura y criminal que sea, capaz de detener a un pueblo en marcha”, escribió Luis Sepúlveda Calfucura en su columna titulada “El oasis seco”, el pasado 28 de octubre, en medio del estallido social que brotó de las entrañas de una sociedad cansada por el abuso y la precarización de la vida.

Quién iba a pensar que aquellas palabras que dedicó el escritor, exguerrillero y cineasta chileno a la revuelta social, serían uno de los últimos vestigios de su sentir ante la represión ejercida por un gobierno que dejó a alrededor de 352 personas con sus ojos mutilados. Luis falleció a los 70 años de Covid-19 el 16 de abril, después de estar internado por más de siete semanas en el Hospital Central Universitario en Oviedo, España, país en el que echó raíces.

Pero Sepúlveda Calfucura -que en mapudungún significa piedra azul- es uno y varios a la vez. Solo mediante sus facetas como activista político, ecologista y viajero infinito es posible llegar a percibir todo aquello que lo movía en su interior. Yo conocí al narrador de historias.

El autor apareció en mi vida a los nueve años, en una lista de los textos que me hacían leer semestralmente en el colegio. Con el libro “Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar”, junto a mis compañeras y compañeros de curso, me involucré en uno de los relatos más lindos y significativos de mi infancia, que no solo pone en relieve el valor de la amistad y las promesas, también las consecuencias de la acción humana en los seres vivos que componen nuestro ecosistema.

Aún recuerdo cuando en clase de lenguaje, todos los niños y niñas que componíamos el cuarto año B de un colegio ubicado en una comuna periférica de Santiago, alzamos nuestros brazos pequeños para expresar que uno de los autores que más disfrutamos al leer, fue el narrador disidente oriundo de Ovalle. A esa edad el mundo parecía enorme, pero Luis Sepúlveda fue de esos escritores necesarios que ayudó a comprenderlo un poquito más.

Luis escribió alrededor de 39 libros que concentran todas aquellas aventuras que habitó en su piel. El apoyo a la campaña y gobierno de Salvador Allende le costó el exilio durante la dictadura cívico-militar, lo que lo llevó a diferentes países latinoamericanos, incluido Ecuador, donde vivió con las comunidades indígenas shuar, experiencia de la que nació su gran éxito «Un viejo que leía novelas de amor».

Cuando publicó su último libro en 2016, tenía la edad de su tío Ignacio Calfucura, quien inculcó en él su gusto por los relatos de atardeceres, zorros, pumas, cóndores y wigñas. Con “Historia de un perro llamado Leal”, saldó una deuda que arrastraba hace años, pues el libro se trata sobre la lealtad encarnada por un can llamado Afmau (fiel), y la defensa de su propia comunidad perseguida, el pueblo mapuche, porque si bien no nació y creció en Wallmapu, él también es “gente de la tierra”.

Reconocido internacionalmente, su deceso conmocionó a todos sus fieles lectores. La pandemia que enfrentamos ha provocado la muerte de más de 300 mil personas a nivel mundial, y uno de ellos, el compañero de utopías reales y semilla de revolución de jóvenes y niños que enseñó a través de la palabra, el cuidado de la ñuke mapu (madre tierra) y el respeto a las raíces ancestrales ¡Buen viaje querido viejo amigo de la infancia!


LUIS SEPÚLVEDA: LA HISTORIA DE UN ESCRITOR TRANSPARENTE Y SINCERO

En Punto de vista (14 de mayo de 2020) (*) Por Patricio Inzunza Astete

En la tarde del 23 de abril, día internacional del libro, en la distante ciudad de Gijón, España, resonó por varios minutos el batir de aplausos, en esta ocasión no era para los trabajadores de la salud, sino para homenajear al vecino y escritor chileno Luis Sepúlveda, quien vivía en Gijón hacía más de una década. La noticia de su muerte recorrió las redes sociales dejándonos por primera vez, como el personaje de su novela, acosados por el animal de la soledad; bicho raro.

El escritor Andrés Neuman en su libro Barbarismos define la soledad como un fertilizante amargo. Es lo que queda después de una pérdida: un regusto amargo que se intenta fertilizar con la memoria. Luis Sepúlveda murió el 16 de abril debido a la impiedad de un bicho astuto que no era precisamente la soledad, sino este reguero de muerte que corona de incertidumbre al mundo, el COVID-19.

Resumir una vida de éxitos es difícil, más aún la de un aventurero y viajero perpetuo como fuera Luis Sepúlveda. Tratar de enumerar una vida por medio de sus hechos, como una caja que se cierra con las palabras y quedar satisfecho con la feliz sensación de que se refleja el camino andado, no deja de ser un engaño dulce, pero necesario.

Para ahuyentar al animal de la soledad quisiéramos centrarnos en unos episodios con características de esbozos para aproximarnos a cómo llegó a escribir Nombre de torero, la que, dicho por el mismo autor, es su novela más autobiográfica.

Su primer viaje con acentos de aventura fue a sus 16 años cuando espoleado por los relatos de Francisco Coloane decide viajar al extremo sur de Chile. Quiere conocer por sí mismo los lugares que imaginó a través de las narraciones del mítico autor de Cabo de Hornos, este es sin duda, un índice inequívoco de una sensibilidad lectora que más tarde lo configuraría como escritor.

Desde ahí comienza a escribir y a viajar. Escribe desde los 17 años en el diario Clarín hasta que en el año 1973 es detenido en el Regimiento de Tucapel en Temuco. Después de tres años de encarcelamiento y tortura bajo la dictadura militar es exiliado, quedando así una huella indeleble en su vida y en su obra literaria. En Europa pasa por muchos países hasta llegar en 1977 a Hamburgo. Llega para morir. O es lo que piensa; se sintió acosado por el animal de la soledad y cómo testamento comienza a escribir Nombre de torero. Estando en la cárcel de Temuco se contagió de tuberculosis dejándole inválido. Los médicos de Alemania casi no conocían las características de la tuberculosis y menos cómo diagnosticarla, era una enfermedad anacrónica para los germanos, por lo cual no sólo Luis Sepúlveda era un extranjero, sino también su enfermedad.

Un médico rumano le hizo preguntas certeras y, finalmente, diagnosticó la tuberculosis ósea. El bacilo se le había alojado en la columna vertebral. Lo salvó un amargo tratamiento y la dulce ficción que comenzó a escribir en el mismísimo hospital, Nombre de torero. Lega toda su biografía en el personaje y alter ego, Juan Belmonte, quien más tarde reaparecerá en la novela Fin de la historia junto a su pareja bajo el nombre de Verónica. La útil inutilidad de la ficción tiene, como diría Nuccio Ordine, un líquido amniótico ideal para desplegar temas que experimentan un desarrollo inusitado en la literatura. Más que un ajuste de cuentas con la historia es un ajuste de cuentas con los episodios que nos mantienen en una soledad atenazada.

Ya había escrito para ese entonces su gran novela Un viejo que leía novelas de amor, la cual lo configuró como uno de los grandes narradores del mundo, traducida a más de 60 idiomas, fue reconocida con varios premios internacionales y llevada al cine. En la variedad de su novelística se encuentra un fuerte compromiso social y ecológico, también desarrolló una serie de ficciones infantiles como Historia de un caracol que descubrió la importancia de la lentitud, Historia de un perro llamado Leal y el clásico Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar, también llevada más tarde al cine.

Tanto en sus novelas como en sus artículos periodísticos está el valor de la memoria como un timón que dirige su obra y la articula en tanto elemento esencial para entender el presente.

Pese a la distancia geográfica con Chile, Luis Sepúlveda supo y se preocupó de cultivar lazos con esta tierra, mantuvo por años amistades y complicidades con sus amigos escritores y con el mundo intelectual. Entre estos últimos lazos, está la amistad que mantuvo con Álvaro Ramis, actual Rector de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

Álvaro Ramis conoció a Luis Sepúlveda debido a la edición de la revista Le Monde Diplomatique en su versión chilena. Recuerda que el novelista destacaba por su gran dedicación y activismo social “Trató de articular el mundo de la cultura en relación con temáticas ligadas a la crítica al modelo de desarrollo de Chile. Ese era su interés fundamental, hacer una crítica desde la cultura y desde las artes al modelo de desarrollo económico que estaba, fundamentalmente, centrado en una política extractivista basada en la explotación de los recursos naturales bajo valor agregado, sin inversión en ciencia, en tecnología; sobre todo en el campo del arte, la cultura y el desarrollo humanístico. Ese siempre fue su énfasis y eso permitió que, viviendo lejos de Chile, pudiera estar presente en estos espacios”.

La vida de Luis Sepúlveda estaba muy ligada a su obra literaria, sobre ello el rector señala “Tiene ese relato novelesco que bordea lo autobiográfico; lo tienen sus experiencias de viaje, de traslado, de exilio, de retorno, de reasentamiento, sus propias experiencias familiares, separación y revinculación con su mujer; lo cual construye una vida con mucha riqueza biográfica, que lo hizo capaz de expresar muchas vivencias de enorme sentido para muchas personas”. Reflexiona el profesor Ramis, “Es bien emblemático que haya muerto en estas circunstancias porque le da un cierre a su existencia, es una partida que también tiene un carácter casi novelesco como las historias que rodearon su vida.

También quisimos saber qué libro de Luis Sepúlveda recomendaría el rector, y nos señaló sin titubear “La novela La sombra de lo que fuimos, es un relato autobiográfico relacionado con sus experiencias juveniles. Narra sus experiencias como interventor de una fábrica en el contexto de la Unidad Popular, donde ejerce cargos gerenciales siendo muy joven y no teniendo la experiencia y la capacitación para hacerlo, pero poseía la convicción y las ganas. Imaginar a un escritor peleando con los números para hacer cuadrar la caja, para hacer funcionar la empresa y todo lo que eso significaba en el contexto del proceso de movilización del Cordón Industrial de Vicuña Mackenna, es un relato muy sabroso”.

Por último, preguntamos a Álvaro Ramis cómo le gustaría que recordásemos al escritor Luis Sepúlveda, y nos respondió “Como era él: una persona muy transparente, muy sincera. Siempre muy claro, no había doble estándar en su lenguaje. Uno sabía lo que pensaba, lo que decía y lo que sentía Luis Sepúlveda.

(*) Estudiante de 2do año carrera de Licenciatura en Lengua y Literatura. Instituto de Humanidades, UAHC.


Muy, muy triste la pérdida del amigo, generoso como pocos; gran contador de historias, como le gustaba decir de si mismo; que llevó su magia a todos los confines del mundo; que dedicó mucho esfuerzo y entusiasmo en apoyo de la literatura y sus autores, organizó la magnífica gesta de amistad y libros en Gijón. donde residía con Carmen,su compañera reencontrada después de muchos años , para reunir a escritores y editores de «las dos Orillas», tanto que se podría decir de nuestro querido Luis, Nos hará falta. A Carmen, todo el cariño y solidaridad en este desolador momento
Marisol Vera


A un escritor

Morir en París con aguacero
es un sueño
morir luchando contra molinos de viento
es una odisea
morir a los 103
es volver a los 18
morir en una carpa
es ser eternalmente efímera
morir en el desierto conversando con las estrellas
es un sueño
morir en Oviedo
es principesco
morir del coronavirus
es una hijo de putada

¡Puto virus!
los lectores del mundo te maldecimos
a Luis Sepúlveda honramos
y en sus libros te derrotamos.

Gustavo Gac-Artigas


Mi amigo Víctor de la Fuente / hoy despide a su amigo Luis, / que murió lejos del país / por esta pandemia inclemente. / Le mando mi abrazo elocuente / y el sentimiento más profundo / por la partida del fecundo / escritor que hizo hablar a un gato... / Hoy se dibuja su retrato / en Le Monde como en el Mundo!
Eduardo Peralta


Natalia Peiñan escribe:

Sin duda, una gran pérdida Pero con un gran legado, Mundo del fin del mundo... amé ese libro y allí conecte con su lectura. Que la luz infinita guié tu espíritu Gracias infinitas gracias a tu alma
Newen


Hernán Neira escribió:

No me enteré de la enfermedad de Luis -coronavirus-, sino solo de su muerte, el mismo día, por un correo de Víctor de la Fuente y después por la prensa. Se nos va una persona cabal, generosa, un escritor, un motor cultural con alcance tan amplio. Luis supo compartir su éxito con los escritores de muchas partes y, a estos, supo ponerlos en contacto con los editores y, a todos, con el público. No con un público como objetivo comercial, con el público como sujeto, como persona y personas, múltiples, que tienen deseos, ambiciones, que trabaja, que lee, para ser mejor, quizás el único fin de la literatura. Luis no creía en la literatura como un fin en sí mismo, sino que le entendía como diálogo, como vínculo y como solidaridad. Por eso su talante y su conversación se alejaba de lo docto para centrarse en ese vínculo, en la amistad literaria, en la amistad de vida. En Gijón y desde Gijón logró, poniendo mucho de su esfuerzo y alguna contribución económica silenciosa, crear el Salón Internacional del Libro de Gijón, que durante años dio el premio Las Dos Orillas, apoyado por algunas editoriales europeas y por otras instituciones municipales y regionales. El Salón no era de vocación comercial –aunque no la excluía-, sino literaria y cultural. Era un lugar de diálogo y vínculo entre escritores, creadores y agentes culturales de muchos lugares del mundo. No usó su obra y su éxito para sí, sino para compartirla. Y lo logró. Gracias, Lucho.


Una enorme pérdida, mi solidaridad y respeto para su compañera e hij@s. Luis Sepúlveda vivirá a fuego eterno en la memoria de muchas y muchos, en la memoria de aquell@s que luchamos por cambiar el orden de cosas actual.

Rodrigo Mundaca
Vocero Nacional Modatima


Mis condolencias a todo el equipo de Le Monde Diplomatique por la partida de Luis Sepulveda, tremendo escritor y sobretodo un hombre honesto, amoroso con su gente y su pueblo, comprometido y defensor de tantos hombres y mujeres domesticados y sometidos por el perverso neoliberalismo...el nos deja de regalo hermosos momentos a traves de su imaginario...gracias Luis Abrazos agradecidos a su familia y amistades
Rosa Ramirez Rios Actriz, directora teatral


Que pena más grande... he leído gran parte de las obras de Luis Sepúlveda. De su vida, su lucha y la pasión que le puso a todo lo que emprendió.

Tengo mucha pena... cuando leí por primera vez «Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar», hace años atrás, pensé que Don Luis era un adulto con ojos de niño, sin temor a que lo criticaran por no ser el perfil de rudo, me sentí cómplice de sus libros y admiración de ser tan libre en todo lo que hizo en su vida.

Mi pena por su partida va a seguir, asi como el amor a sus libros y mi admiración a su legado.

Un abrazo fraternal amigos de Le Monde Diplomatique.

Alejandra Álvarez Lectora.


Una historia de mapuches. Por Mario Delgado Aparaín, en El Comercio de Asturias:
https://www.elcomercio.es/culturas/libros/historia-mapuches-20200418002025-ntvo.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com%2F

OFF THE RECCORD con Luis Sepúlveda:
https://www.youtube.com/watch?v=ACtrjqKqhDA

Luis Sepúlveda y la Patagonia por Peter Hartmann:
Peterhttps://www.patagonjournal.com/index.php?option=com_content&view=article&id=4265%3Aluis-sepulveda-y-la-patagonia&catid=196%3Aliterature&Itemid=279&lang=es

Ver «Luis Sepúlveda con Jordi Batallé en RFI» en YouTube https://youtu.be/0BvSTNY7aak


La Comisión Ética Contra la Tortura solidariza con Le Monde Dilplomatique Chile por la muerte del compañero Luis Sepúlveda. Su obra literaria y su compromiso con el pueblo ha sido de gigante. A futuro, estamos seguro, su aporte en defensa de los derechos humanos será una bandera de lucha para las nuevas generaciones en el combate contra la tortura, por verdad, justicia y reparación.
Juana Aguilera Jaramillo
Presidenta de la Comisión Ética Contra la Tortura


Angélica Richter:
Sí, ha partido un gran compañero.La falta de su presencia, en primer lugar, junto a sus familiares y también al lado de sus colegas, amigos y conocidos, será un dolor difícil de compensar por largo tiempo para muchos. Pero un hombre como Luis Sepúlveda no muere. Un hombre de tanta actividad creadora como la suya, un hombre con férreas convicciones políticas, un hombre de altos valores morales que movió mundos para que esta sociedad alcance otros niveles, un hombre que nos transmitió sus sueños y sus convicciones, que reforzó en nosotros la visión de que otro mundo y otro Chile son posibles nos acompañará en las luchas futuras, con su sabiduría estará siempre presente entre nosotros.

Lucho se fue a dar una vuelta. Por Mempo Giardinelli:
https://www.letrasdechile.cl/home/index.php/noticias/3281-lucho-se-fue-a-dar-una-vuelta.html

U. de Chile comunidad universitaria sobre Luis Sepúlveda
http://www.bachillerato.uchile.cl/destacados/comunidad-universitaria-luis-sepulveda-muere-a-los-70-anos-por-coronavirus/


Juan Pavez:

S E Ñ O R E S Don VÍCTOR HUGO DE LA FUENTE y Don LIBIO PÉREZ ZUÑIGA

E S T I M A D O S:

Gracias por vuestro pronto aviso, de tan lamentable noticia. Tuve la oportunidad de conocer a nuestro compatriota y gran Escritor Don LUIS SEPULVEDA ,precisamente en vuestra Sala-Auditorio del 2do Piso allí en Calle San Antonio N° 434 -Santiago- hace algunos años, y pude apreciar que vuestro Director Don Víctor Hugo de la Fuente, era muy amigo de él, y muy posiblemente también Usted Don Libio Pérez.

Y efectúo este breve preámbulo, porque deseo en vuestras personas, expresar mi más sentido pésame, ante su partida el día de hoy Jueves 16 de abril 2020 ¡¡¡Desde que supe esta triste y amarga noticia, no he cesado de lamentar su deceso, a causa de este «maldito virus» CONAVID-19"!!!

Él con su edad de 70 años, bien podría haber vivido 10 o 15 años más, y habernos favorecido- a los amantes de su prosa y narración- «QUIZÁS CON CUANTAS OBRAS MÁS, DE IGUAL O MEJOR CALIDAD LITERARIA QUE SU OBRA , QUE NO FUE MENOR e IMPORTANTE» Cómo no recordar Novelas Extraordinarias como «El viejo que leia novelas de Amor»; « La sombra de lo que fuimos» ;"Torero" y sus grandes y extraordinarios textos...."Patagonia Express" y «El fin de la Historia». (He leído buena parte de su obra, y ahora me apronto a re-leerla)

A su compañera e Hijos, nuestro sincero y más sentido pésame y Q.E.P.D.

¡¡¡EL FUE UN VERDADERO IMPRESCINDIBLE!!!

Les Saludan Fraternalmente,
JUAN PAVEZ & ASOCIADOS


____-----

Académicos de la UAHC recuerdan a Luis Sepúlveda:
http://www.academia.cl/comunicaciones/noticias/victima-del-coronavirus_academicos-de-la-uahc-recuerdan-la-versatil-obra-del-escritor-luis-sepulveda

Luis Sepúlveda en Puerto Ideas, 2015: https://www.youtube.com/watch?v=hKaXePI70nk&feature=youtu.be

El Mostrador:
https://www.elmostrador.cl/cultura/2020/04/16/victor-hugo-de-la-fuente-amigo-personal-de-luis-sepulveda-es-terrible-a-su-funeral-solo-pueden-ir-tres-personas/

Luis Sepúlveda Radio Universidad de Chile:
https://radio.uchile.cl/2020/04/16/desarraigo-sin-retorno-luis-sepulveda-fallece-en-espana-por-coronavirus/

Palabra pública, por Denisse Espinoza:
http://palabrapublica.uchile.cl/2020/04/16/tejedor-memorias-luis-sepulveda-coronavirus/

TVN noticiero central:
https://youtu.be/V_rqr7ORWPM

Adios Lucho Sepúlveda. Por Juan Pablo Cárdenas:
http://juanpablocardenas.cl/

Guardián de la memoria. Por Marcos Roitman en La Jornada:
https://www.jornada.com.mx/ultimas/cultura/2020/04/18/luis-sepulveda-notario-de-la-historia-guardian-de-la-memoria-9814.html


Algunos lectores y lectoras escriben sus mensajes: Me adhiero al sentimiento de pérdida que aflige a LE MONDE DIPLOMATIQUE. Luis Sepúlveda es y será un referente de la cultura autóctona de nuestra América Morena. Y que es, y debe seguir conociéndose entre las nuevas generaciones de los distintos ámbitos sociales, para el desarrollo y fortalecimiento de un sentimiento colectivo de hermandad latinoamericana. Les saluda con gran respeto y admiración por la perdida de un fiel representante de nuestros valores de humanidad...
De Uds, Dolores Leppe Becerra,


¿Saben que Calfucura, segundo apellido de Luis Sepúlveda, en lengua mapuche significa Roca Azul? Una roca luminosa, sola, señera.que estará siempre ligada a su tierra. Gracias por entregarme Le Monde diplomatique. Me llena el corazón. Merci bien, María Eugenia Burgos.


Que pena más grande. Me sorprendió muchísimo, me quedé con el «estamos bien» de principios de marzo Un saludo solidario para todos sus seres queridos y amistades Cariños Claudia Pascual Grau


Con hondo pesar hemos recibido la infausta noticia del fallecimiento del escritor Luis Sepúlveda Cafulcura. Personalidad de la literatura universal y comprometido con las justas luchas de los pueblos, particularmente de América Latina. Nuestras condolencias a Le Monde Diplomatique Chile, a quien, con su aporte intelectual contribuyó a prestigiar.- Atentamente,
ZAIDA CANCINO SEPÚLVEDA PRESIDENTA
FELIX QUEZADA CARVAJAL SECRETARIO
CLARA FUENTES ZAMORANO TESORERA
Comisión de Derechos Humanos


Günther Mühlhauser:
Junto con saludar quiero lamentar el hecho, y mando mis condolencias a la familia, amigos/as, compañeros/as y a todo el equipo de la edición chilena de Le Monde Diplomatique y de la editorial Aún Creemos en los Sueños. Los escritos y el trabajo de Luis Sepúlveda Calfucura quedara plasmado en la memoria colectiva y de todos sus seres queridos. ¡¡¡compañero Luis Sepúlveda Calfucura, PRESENTE, AHORA Y SIEMPRE!!!


Desde la Fundación Salvador Allende queremos hacer llegar nuestras condolencias por el fallecimiento de Luis Sepúlveda


Estimadas y estimados. Solo darles las gracias por compartir los escritos de este chileno que nos deja, Un merecido reconocimiento por llenar con historias maravillosas nuestra alma soñadora. Gran escritor, extrañaré sus cuentos y novelas. Saludos a todo el equipo de Le Monde diplomatique y sinceras condolencias. Sé que volará muy alto. Isabel Schiappacasse


Un 29 de noviembre de 2007, recibo una carta (mail) que me emociona y sorprende. Era de Luis Sepúlveda, en respuesta a una experiencia de lectura con mis estudiantes de sexto año de esa época. «Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar» fue el libro, que compartido en voz alta, nos mantuvo expectantes durante varias clases. Quise saber si podíamos hacer el viaje completo hasta el autor, y lo logré. Sorprendí a los niños y niñas con una carta escrita por el creador de Zorbas. Los hermosos detalles del diálogo los guardo atesoradamente. Hoy...urgando en esas pequeñas cosas y con la tristeza de su muerte, vuelvo a agradecer, con más emoción que ayer, su sensibilidad, grandeza y compromiso. Gracias querido compañero Luis.

Gracias a ustedes querido Le Monde, porque me ayudaron con el contacto. Mirta Soledad Profesora Ed. Gral Básica mención Lenguaje Esc. Blanca Estela Prat Hualpén


He tenido una pena profunda con esta noticia. Fue un gran hombre, compartimos en su momento, nos hicimos amigos. Lo admiré mucho. Mis condolencias a ustedes, a Víctor sobre todo, y a su familia. Aunque me siento uno más de los deudos.

Jaime Hales


Mis condolencias a Le Monde Diplomatique, edición chilena, a la editorial Aún Creemos en los Sueños y a Víctor Hugo de la Fuente por el fallecimiento del escritor y compañero Luis Sepúlveda.
Un abrazo solidario
Julio Sau Aguayo


Me entristece esta noticia. Que partan personas antes de tiempo me llena de rabia e impotencia. El hizo aportes, con sentido de las ideas traspasadas a texto para que perduren en el tiempo. Espero que pueda regresar pronto a su tierra para que su püllü emprenda viaje hacia el wenumapu, y así recomenzar el ciclo. Un abrazo a la familia-equipo de Luis Sepúlveda Calfucura.
María Gracia Curilem Saldías
Médico Veterinario


Estimados amigos: con gran pesar recibo esta triste noticia. Por casualidad de la vida lo conocí en la Biblioteca Nacional en una ocasión en que vino a Chile , al ir a una conferencia suya acerca de sus obras. Yo había adaptado una obra suya; «Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar» y necesitaba su autorización para inscribirla en el derecho de autor para que legalmente pudiera presentarla. De echo supe el porqué había escrito ese cuento ¡no lo olvidaré nunca¡ ¡gran hombre y gran escritor! El no tuvo ningún problema y sin conocerme lo hizo de inmediato. Como también soy artesana en marionetas le regalé una marioneta de Pinocho. Mis mas grandes condolencias a su familia. Y como la gaviota que empolló el gato Zorbas le digo ¡vuela alto! y recuerda ¡vuelo Zorbas¡ ¡puedo volar!
Isabel Hernández


Queridos compañeros : Comparto el dolor de la partida de Luis , cuando ha iniciado ese viaje que hace la vida para entrar en esa realidad donde no se lleva el cuerpo..., Lo conocí cuando lo invité a participar en el Tren de la Cultura , y desde entonces en distintas parte tiempos nuestra amistad fue un camino compartido. Para todos y en especial para su familia , un abrazo a toda vida

Mario Salazar www.escritormariosalazar.cl

___ Estimado Víctor Hugo de la Fuente,

Compartiendo la tristeza por la muerte del Lucho Sepúlveda, le cuento que nosotros (un grupo de chilenos exiliados en Quito), compartimos mucho con él a fines de los 70. Participábamos en una de las fracciones que tuvo el PS chileno en esa época post-golpe (de una de esas reuniones es la foto que adjunto). De su estancia en el Ecuador tomó gran parte de la información que después volcó en la hermosa historia del viejo que leía novelas de amor, que transcurre en una comunidad indígena de la selva amazónica ecuatoriana.

Asimismo, estuvimos muchas veces en su casa, donde vivía con Mariana y su pequeña hija, en el sector de la Villa Flora, en Quito, hasta que ’se echó a volar’ y se fue a Alemania. Incluso alguna vez que vine a Chile me mandó encargos para su madre.

En el escrito que se llama «El Siete», publicado por Uds en abril de 2005, dedicado a mi gran amigo Julio García, que murió en Quito el 19 de abril de 2005 (el domingo se cumplirán 15 años), Lucho nos nombra a varios de los más amigos, entre ellos a los que estamos en la foto. Un párrafo de ese artículo dice

Militamos juntos en las filas socialistas, y hoy comparto la tristeza de «Renato», «Gabriel», «Pato», «Rosario», «Ciro el Pampino» y tantas y tantos compañeras y compañeros que compartimos con él las aventuras del Taller del Batán, a dos pasos del taller de Oswaldo Guayasamín, en ese Quito luminoso y solidario que nos recibió con los brazos abiertos y nos permitió curar las heridas abiertas el 11 de septiembre del 73.

Luego, en 2010, se hizo un documental en video sobre la vida de Julio García, para lo que yo mismo hice las gestiones con Uds y fue exhibido un martes en el segundo piso, a la que asistieron entre otros el embajador del Ecuador en Chile. También en el libro «El fin de la Historia», página 107, menciona nuevamente a Julio.

Con esto le quiero decir que la vida sin saberlo ni preverlo de alguna manera nos acerca.

Por último, decirle que me gustó mucho la entrevista que dio esta mañana en la Cooperativa, porque mostró el lado más humano del querido Lucho Sepúlveda.

Disculpe lo largo, pero me dieron ganas de contar esta parte de la historia. En general cuando se habla del Lucho no se menciona su estancia en el Ecuador.

Un saludo solidario y afectuoso,

Renato Arcos M. PAC, Santiago


La patria esquiva de Luis Sepúlveda. por Yuri Soria

Debo haber tenido unos veinte años cuando mi padre me pasó El Viejo que leía novelas de amor. Devoré el libro de una sentada y corrí a decirle «es el Tío Roberto». El Tío Roberto es un mito en mi familia, un tío-abuelo que renegó de la maldad del hombre blanco y se fue a vivir a la selva con los indígenas. El primer recuerdo que tengo en la vida es un viaje al Chapare en Bolivia con mi padre. Debo haber tenido unos cuatro años, quizás menos, íbamos en un bote por río a visitar al Tío Roberto, en un recodo de arenas amarillas miles de mariposas verdes alzaron vuelo a nuestro paso. En otro flashback caminamos por un sendero en la selva, el Tío Roberto va por delante con su fusil al hombro, nos detenemos frente a un tronco ahuecado y nos cuenta que ahí vivía un tigre que había tenido que cazar. El Tío Roberto no leía novelas de amor, pero escribió una novela de amor maravillosa, que cargó y corrigió durante sus últimos años de vida y esperamos publicar pronto. De todas estas increíbles coincidencias hablamos con Luis Sepúlveda muchos años después, cuando nos hicimos amigos, gracias a otro gran hermano, Mario Delgado Aparaín de Uruguay.

Luis Sepúlveda organizaba el Salón del Libro Iberoamericano en Gijón. Allí lo conocí (aunque ya acumulábamos un nutrido intercambio de emails) y también a parte del «Círculo cercano de amigos» (que son como 500). Entre ellos a su compañera Carmen Yañez (la querida Pelusa) a Daniel Mordzinski, Víctor Hugo de La Fuente, Federica Matta, José Manuel Fajardo, Karla Suárez y Elsa Osorio, y a Ángel Parra, Antonio Saravia y Octavio Lafourcade, que ya partieron. El Salón del Libro era un punto de encuentro para la buena literatura, donde los escritores se nutrían de compañerismo y buena leche. La misma energía que tiene el Foro por el Fomento del Libro y La Lectura, en Resistencia, Argentina, que organizan los también grandes amigos Mempo Giardinelli y Natalia Porta. Teníamos planeado reunirnos todos en agosto cuando se cumplen los 25 años del evento.

Lucho nació en Ovalle, y aunque algunos aseguran haber sido sus compañeros de curso en el colegio, estuvo sólo algunos meses en esa ciudad, lo que tempranamente genera el mito de la patria difusa. Creció en Santiago y estudió en el Instituto Nacional. Con la juventud llegó el sueño de la patria nueva y junto a muchos de su generación se incorporó a la lucha política en las Juventudes Comunistas. En 1971, se casó con Carmen, nació su hijo Carlos y aunque se separaron, veinte años después se encontraron en Europa y volvieron a casarse. Cuando Santiago se convertía en una ciudad acorralada, ahora desde su militancia socialista, se enlistó en el GAP para defender al presidente Allende.

Con el golpe fue encarcelado en Temuco, donde estuvo casi tres años preso. En 1977 abandonó Chile y partió al exilio, del que de alguna forma nunca volvió. Estuvo en Buenos Aires y Montevideo, después en Brasil, Paraguay, Bolivia, Perú y Ecuador, allí conoció a los indios Shuar que después fueron el germen de su Novela El Viejo que leía novelas de amor. Con la Brigada Internacional Simón Bolívar estuvo en Nicaragua para la Revolución Sandinista. Durante esos años se ganó la ciudadanía de la patria grande latinoamericana.

La dictadura chilena le quitó la nacionalidad convirtiéndolo en apátrida. Ya en democracia le dijeron que podía recuperarla presentando una solicitud con varios documentos y antecedentes, y que por gracia de algún burócrata, talvez se la otorgaban de nuevo. Lucho dijo que se la habían quitado sin solicitarlo y se la debían devolver de la misma manera, y que bien podían meterse el pasaporte chileno por el culo (quizás no lo dijo con esas palabras, pero esa era la idea).

Alemania, una de las patrias que lo acogió, le concedió un pasaporte. Fue nombrado Caballero de la Orden de las Artes y las Letras en Francia. En Italia y Portugal está ampliamente traducido, ganó premios y reconocimientos, tuvo el cariño y admiración de miles de lectores y esos países fueron una patria para él. Gijón, ciudad donde vivía y que mira al Mar del Norte, también era su patria y será nombrado hijo predilecto. En un momento que tuvo problemas, lo llamó Mujica el presidente de Uruguay, esa tierra de gente macanuda, y le dijo, Lucho si te joden mucho acá tenés tu patria. Luis Sepúlveda Calfucura además abrazó otras patrias, como la Nación Mapuche o la patria verde de Greenpeace. Y la gran Patagonia, el sur profundo que recorrió varias veces. Uno de esos viajes, junto a otro hermano, el fotógrafo Daniel Mordzinski, está registrado en el hermoso libro Últimas noticias del sur.

Hace algunos años nos visitó en Puerto Montt y después de comprobar que acá nos alimentamos exclusivamente de asados, decidió que era un buen lugar para iniciar el regreso a la patria. Convenció a Carmen, se instalaron en un departamento y declaró que ahora vivía en Gijón y en Pelluco. Lo tuvimos de vecino y como parte de la familia durante los veranos. Disfrutamos de su conversación y ternura, acá agregó nuevos amigos al Círculo cercano, como el pintor Marcelo Paredes y Jaime Barría de la Banda Bordemar.

Los inmigrantes y los exiliados descubrimos en algún momento que no se pude volver a una patria que ya no existe. De eso hablamos con Lucho una vez caminando por la playa. Sus actividades literarias y la familia con hijos y nietos afianzados en el hemisferio norte hicieron que cada vez fuera más difícil venir. Nos mantuvimos en contacto permanente con él y Pelusa, también en estos días dolorosos que dio su última batalla. Lucho tuvo muchas patrias, pero siempre supo que la verdadera habita en la memoria y los amigos. En el «Círculo cercano» lo extrañaremos a rabiar. Él se ha mudado ahora a esa otra gran patria sin fronteras que son los libros y la literatura.

Yuri Soria-Galvarro


Luis Sepúlveda: Adiós a un gran escritor y amigo. Por Ramón Díaz Eterovic

Se ha ido Luis Sepúlveda y nos deja con una tristeza que parece multiplicarse en estos días de aislamiento y soledad. Escritores y lectores de todo el mundo están lamentando su partida, recordando muchas de las historias memorables que nos contó, tanto en sus libros como en sus conferencias y tertulias. Sus libros fueron y serán leídos por infinidad de personas porque fueron obra de un creador de historias que tenía el embrujo que sólo unos pocos poseen para atrapar a sus lectores.

También se ha ido un escritor que siempre tuvo gran generosidad para difundir las obras de sus pares y para inventar espacio donde reunir a los escritores del mundo entero. El Salón del Libro Hispanoamericano de Gijón fue un ejemplo de ese afán integrador y de amistad que caracterizaba a Luis. Y, por cierto, se ha ido un compañero leal de todas las causas justas, libertarias y democráticas existentes en América Latina y en otras partes del mundo.

Hace un año, en abril de 2019, se publicó en La Gata de Colette (revista chilena dedicada al mundo de los gatos), una entrevista que “conversamos” por correo y en la que hablamos de dos grandes amores de Luis: los libros y los gatos. De “Zorbas” su gato de ficción, y de “El camararada Yoyo” su gato de la vida real. La publico en su recuerdo y homenaje. Y también una foto que nos tomamos en los siempre días felices de Gijón, junto con el escritor Oscar Barrientos. La foto es de Daniel Mordzinski, gran fotógrafo y amigo de Luis, con quien hicieron un libro especialmente bello llamado “Últimas noticias del sur” en el que se narra un apasionante viaje por la Patagonia. Y finalmente, una foto tomada por Paulo Slachevsky en la Feria del LIbro de Santiago. Un gran abrazo para Carmen en estos tristes momentos.

Adiós Luis. Nos quedamos con los mejores recuerdos de tu amistad y tus libros que nos seguirán acompañando hasta el “mundo del fin del mundo”.


HOMENAJE A LUIS SEPÚLVEDA

Con la partida de Luis Sepúlveda, Chile, América latina y el mundo pierden a un gran humanista y un gran escritor; los miembros de nuestra Asociación pierden uno de los suyos. Con él hemos compartido medio siglo de vida, de experiencias y de sueños: Los mil días del gobierno popular con sus desafíos y esperanzas; la represión, la cárcel y el exilio y la irrenunciable defensa de nuestro pueblo sometido « al mercado » desde ese fatídico 11 de septiembre de 1973. El como pocos supo interpretar los sentimientos de millones de chilenos y fue capaz de mostrar, con arte y poesía, a los amigos de nuestro pueblo a través del mundo, su verdadera realidad. Lucho no nos deja, seguiremos con él defendiendo los derechos humanos atropellados, la naturaleza de Patagonia, de Amazonía, de los mares del mundo, continuaremos poniendo en alto el nombre de Salvador Allende, seguiremos siendo fieles y leales a nuestro compromiso como él lo fué y en su huella continuaremos luchando contra las injusticias y la desigualdad.

¡Compañero Luis Sepúlveda Calfucura Presente!

Consejo de Administración de la Asociación de Ex Presos Políticos Chilenos-Francia


Pedro Cayuqueo: Victor de la Fuente jue., 16 abr. 17:40 (hace 3 días)

para mí

Al peñi Luis Sepúlveda lo conocí a comienzos de la década de los noventa. Yo era un liceano aprendiz de escritor y su novela «Un viejo que leía novelas de amor» (1988) me acompañaba por entonces a todos lados, la mayoría de las veces camuflada entre libros de Coupland, Fresan o Loriga, los apóstoles de mi generación. Eran tiempos de furiosa guerrilla literaria (los McOndo Vs Macondo) y algunos solo queríamos aprender a contar historias. Fue leyendo a Sepúlveda que me alejé de Europa (y gringolandia) y redescubrí, por ejemplo, a Francisco Coloane y a narradores malditos como Mendez Carrasco y Luis Rivano, los «pacos escritores». Por fin había dado con verdaderos maestros del oficio. Al peñi Luis Sepúlveda lo conocí a comienzos de los noventa pero él recién lo supo hace un par de años. Fue en FILSA donde tuvimos oportunidad de charlar de su carrera, sus libros y también de aquel reencuentro tardío suyo con los Calfucura, su linaje materno. «Usted es un verdadero weupife», le dije aquella vez en clave groupie interétnico. «No sé que chucha significa eso pero suena bonito», me respondió con una risotada. Y es verdad, narrar historias es la pega de un weupife y el peñi abrazó el oficio como ningún otro de su generación. Su obra es monumental y de allí un reconocimiento mundial que -como suele suceder con todos los grandes- le fue esquivo en su propio suelo. Me piden destacar dos libros. Difícil. Hay un personaje entrañable para mi, el detective mapuche Washington Caucamán de su novela policial por entregas en el diario español El País, «Hot Line» (1998). Un segundo libro puede ser «Historia de un perro llamado leal» (2016), una bella fábula sobre la amistad y el honor, una excusa -me dijo aquella vez- para sumergirse en la cultura y cosmovisión de su gente mapuche. Es un bello libro, escrito con cariño y que cierto día, desde muy lejos, envió de regalo para mi hija Amankay. Peñi, que sea una buena cabalgata donde sus ancestros


Adiós Compañero, hasta siempre

Murió Luis Sepúlveda, desconocido para muchos, conocido para quienes compartimos con él los mismos sueños y esperanzas, de construir un mundo distinto al que estamos viviendo, hoy desnudado en su crueldad y por su indiferencia con la vida de millones de personas. Una noticia que en medio de la pandemia, es solo un numero mas, una víctima mas, de un enemigo que, es cierto, no segrega entre unos y otros u otras, pero ante el cual no todos estamos en igual condiciones para enfrentarlo. Sobre todo los millones de personas que han quedado en el desamparo a consecuencia de un sistema económico que ha hecho desaparecer el Estado, que desmantelo la salud publica, es decir que dejó sin cobijo ni protección a una mayoría de seres humanos. En medio de esta situación murió en España, víctima de la pandemia, un noble compañero, uno que estuvo siempre donde había que estar, aportando con su letra sencilla pero comprometida, con lecturas y cuyos escritos denunciaron a los depredadores de vidas, a los de antes y a los de ahora, pero que también eran letras que resumían sueños, experiencias, las que dejaron para el futuro de muchos, el testimonio necesario para la memoria histórica. El exilio, sus recorridos comprometidos por el mundo, lo llevaron a Nicaragua, para entregar allí su grano de arena a una revolución naciente, compartiendo sueños que no mueren y que en la vida de otros y otras siguen y seguirán recorriendo nuestras maltratadas y saqueadas tierras y vidas latinoamericanas. Por ello, son sus ideas, son sus acciones, es su compromiso, son sus sueños por un mundo distinto los que dejaron una huella, por donde seguirán caminando los hombres y mujeres que hoy, mas que nunca, en medio de una epidemia mundial, revitalizan las esperanzas de construir una vida solidaria, inclusiva, haciendo vida los sueños de Allende, de Raúl (José Miguel), de Miguel y de los miles de revolucionarios y de revolucionarias, que dejaron sus vidas por este mundo distinto, el que aún esta pendiente de construir. Un abrazo Luis, descansa y vuela alto, como la imaginación que le dio vida a tus letras memorables. Hasta siempre compañero...
Enrique Villanueva


Luis Sepúlveda por Serge Pey (en francés) https://www.legrandsoir.info/luis-sepulveda-est-mort.html La patria esquiva de Luis Sepúlveda

Luis Sepúlveda, un hombre chileno. Por Valentina Barile _ https://www.convergenciamedios.cl/2020/04/luis-sepulveda-un-hombre-chileno/

Prensa en Francia:

https://www.arte.tv/fr/videos/044172-000-A/luis-sepulveda/

https://www.franceculture.fr/recherche?q=sepulveda

https://www.franceculture.fr/emissions/le-temps-des-ecrivains/emission-hommage-sepulveda

https://www.franceinter.fr/emissions/ca-peut-pas-faire-de-mal/ca-peut-pas-faire-de-mal-23-fevrier-2019

https://www.franceinter.fr/emissions/l-humeur-vagabonde/l-humeur-vagabonde-21-mai-2015

https://www.france.tv/france-3/un-livre-un-jour/90859-la-fin-de-l-histoire-luis-sepulveda-metailie.html

Le Nouvel Observateur:
Pas de pardon pour Pinochet, par Luis Sepulveda
https://www.nouvelobs.com/bibliobs/20200416.OBS27605/pas-de-pardon-pour-pinochet-par-luis-sepulveda.html

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