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Certezas en encuestas, estadísticas y la gente. Por Francisco Ramírez Varela

Frente a las elecciones plebiscitarias y campañas por una alternativa o la otra, nos encontramos en un escenario fraccionado y polarizado ente las opciones en juego. No es menor las imágenes de enfrentamientos entre manifestantes, las discusiones acaloradas en el ambiente laboral y como incluso ha permeado la discusión en el seno de muchas familias. Este ambiente se ve caldeado por las noticias, las encuestas o las diferentes proyecciones estadísticas que salen a luz.

Las encuestas se han multiplicado y en los últimos tiempos han influido en las decisiones sociales y políticas de gobernantes y muchas veces, en las decisiones ciudadanas. Sin embargo, han ido perdiendo credibilidad en cuanto a la certeza de sus resultados, generando a la vez desconfianza; más cuando se vincula a las grandes encuestadoras con algunos intereses económico o político. Se debe de sumar a ello, que los métodos empleados por muchas encuestadoras difieren entre sus formas de implementación o con la cantidad de respuestas efectivas que tienen en su aplicación; es que un gran porcentaje de la población es reacia a contestar estos instrumentos de estudio.

Si bien las encuestas podrán mostrar tendencias, estas no garantizan la cobertura muestral en el país, donde se reflejen no solo las diferentes áreas rurales y urbanas, las diversidades culturales, los grupos etarios y generacionales; sin mencionar las historias y vivencias de cada individuo que toma la decisión de votar. A todo ello se adiciona la nebulosa de indecisos, que reflejan más que una duda ante la opción elegir, si no que la reserva de emitir opinión alguna. A estas alturas, más que indecisión, es una reserva de su voto, porque los ciudadanos hoy están claros de su sufragio.

Las encuestas hoy se están enfrentando a las proyecciones estadísticas, que dan resultados diversos y diferentes a las primeras. Estos estudios han sido realizadas por diferentes instancias y actores, con métodos basados en la proyección del comportamiento electoral, el análisis del padrón y el cruce de la información estadística de elecciones pasadas; así como aquellas que han sido realizadas por medio de inteligencia artificial y cruce de información en las redes sociales.

Las proyecciones estadísticas por su método matemático podrán ser más certeras, pero debemos considerar que los procesos electorales y las opciones son diferentes a elecciones anteriores; a lo que se suma que en esta oportunidad se repone la obligatoriedad del voto, luego de varios procesos electorales y años que se modificó a la voluntariedad; por lo que estadísticamente es predictivo sobre todo con la medición de abstención electoral.

Los modelos matemáticos y en las encuestas como instrumentos predictivos del resultado electoral, si bien guardan una objetividad metodológica, nos traen indudablemente la certeza que hoy por hoy las proyecciones se encuentran polarizadas; por lo que cada sector debe de ser cauteloso ante ello. Más si a lo anterior sumamos, que la polarización de las opciones se ha fragmentado ante la continuidad del proceso, donde se barajan los cambios, las reformas necesitarías o las aclaraciones que tendrá que realizarse a la constitución sea aprobada o rechazada.

Sin embargo, los métodos objetivos, por confiables que puedan aparentar; no nos dan un panorama subjetivo de muchas de nuestras realidades. La subjetividad de la toma de decisión por una opción u otra corresponde a la realidad de cada individuo, incluso de aquellos que se abstendrán de votar. La subjetividad se cruza con nuestras propias historias, sociales e incluso familiares; con nuestras experiencias; con lo que hemos experimentado incluso en los últimos años, desde el estallido social, el copamiento de la gente en las plazas y calles, las formas de protesta, como las validamos o como las analizamos. La subjetividad también influenciada por los medios y la fuerza de las redes sociales virtuales. La subjetividad se basa en escuchar las voces de la gente, en entender las bases de las decisiones desde los mismos sujetos.

La subjetividad es cruzada por las manifestaciones y expresiones de la gente, el pulso de las conversaciones en los diferentes ámbitos, así como las percepciones del comportamiento ciudadano ante las tendencias electorales. Se vislumbra también la subjetividad, en los actos de campaña, que se cruzan con expresiones artísticas y culturales, así como la convocatoria que concitan, demuestran la capacidad de movilizar a los ciudadanos en torno a las opciones de este plebiscito, lo que abre expectativas sobre la convocatoria a marcar una opción u otra en la elección.

Se ha generado un clima de incertidumbre ante los resultados disímiles de los diferentes métodos proyectivos o predictivos del resultado electoral. Pero sin duda que independiente de ello, a días del proceso plebiscitario, existe la certeza de las personas en su voto. Así mismo tenemos la certeza que luego del plebiscito, independiente de su real resultado, debemos de seguir coconstruyendo las bases y los pilares de Chile. Por hoy solo basta decir que frente a los métodos y sus resultados “Alea Jacta Est”, la suerte está echada.


Francisco Ramírez Varela es Trabajador Social, Dr. en Cultura y Educación en América Latina. Académico Universidad de las Américas.

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