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Chile: un caso de sociedad Teletón. Por Luis Nitrihual Valdebenito

Chile es una sociedad que vive de la caridad múltiple. Siempre estamos a la espera de que alguien aparezca para salvarnos. Superhéroes que, invocados por el presidente de turno, que sería el “Don Francisco” del momento, aparecen con sus arcas llenas de dinero para decirnos sonrientes: aquí tienen pobre gente, les entregaremos estos ventiladores, este centro de atención, etcétera, para que no se mueran tan rápido. Esta ética de la caridad, como valor supremo, hay que combatirla cuando se trata de la forma en que construimos una sociedad.

Vaciado el Estado en buena parte de los aspectos que implican el bienestar de la ciudadanía, sólo podemos esperar que el empresariado se apiade de nosotros y venga a nuestro rescate. Chile se ha convertido en un extenso espectáculo televisivo, un desfile de caridad que contribuye a la legitimación de un modelo que se encuentra destruyendo al mundo completo. Nos alegramos porqué llegan 117 ventiladores donados por la CPC, pero lo que no queremos ver es que los terminamos pagando nosotros mismos. Con una mano hacen sus generosas donaciones y con la otra destruyen el planeta, explotan a sus trabajadores y ganan a manos llenas sin ninguna ética.

El presidente, el ministro de hacienda y otros políticos profesionales salen al paso de la vergonzosa repartija de ganancias de CENCOSUD. Señalan que es un despropósito que una empresa que se acoge a la Ley de Protección del Empleo, días después comience a repartir sus ganancias. Los trabajadores están primero, murmuran. ¡Cómo pueden hacer eso! ¡Qué sorprendente!, señalan otros. Parecen haber leído un manual de cinismo, pues la verdad es que esto viene sucediendo hace tanto tiempo que no existe persona que pueda creer este acto de constricción pública.

Las AFP´s suelen repartir ganancias suculentas entre sus accionistas mientras el mundo bursátil se cae y nosotros, los “obligados accionistas especuladores”, perdemos nuestras ganancias, para recuperarlas un mes después y luego volverlas a perder y así infinitamente. Lo único constante es que las ganancias siempre son para los accionistas, mientras las pérdidas son para los trabajadores. Es una ecuación simple y cualquier sorpresa es en realidad un acto de innecesario cinismo.

Es evidente que el modelo piramidal del poder en Chile sitúa al empresariado por sobre el poder político. El “Don Francisco” del momento parece un mendigo pidiéndole a sus señores que no sean tan glotones, que dejen algunas migajas a la gente que se muere de hambre y de enfermedades. El ministro de salud habla en cadena nacional de lo magnánimos que son estos señores. Y claro, ante este llamado no les queda más que bajar al pueblo y traer comida y elementos de sanidad que permitan salir de la pasajera crisis que se vive.

Durante un terremoto, una inundación, todos los años en la Teletón y ahora en la crisis COVID-19, siempre se hacen presentes. ¿Pero que tal si nos ayudarán a construir un sistema público de salud, sólido y gratuito? Ahí no, verdad. Todo debe estar a la venta y en el mercado. No puede ser público ni gratuito porque para eso están ellos. Cuando lo necesitemos podemos armar una Teletón social que reúna fondos para hacernos sobrevivir. Eso, aunque al día siguiente sigamos siendo la misma sociedad de la desprotección y el hiperconsumo.

Temuco, mayo del 2020

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