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Coronavirus y plebiscito: La naturaleza viral de un interés constituyente. Por José Orellana Yáñez

Desde una escala global, China abrió los fuegos respecto de la pandemia del Coronavirus Covid-19, siendo la ciudad de Wuhan el inicio de la ‘explosión-brote’ de la misma, situación que coloca al Estado chino con su partido comunista gobernante en una tensión critica nacional e internacional, fundamentalmente en cómo administrar su pandemia en las diversas fases de su desarrollo, en ambas escalas (nacional/global). Ello involucraría desde las ayudas que podrían proyectar hacia otros países, como en la búsqueda de la vacuna, la cual, debería aplicarse por lo menos en más de 10 meses (18 indican como mínimo). Quedaría ver, cómo China se situará en el concierto internacional al final de la pandemia… ¿más disminuida o más fortalecida?, desde la geopolítica, no es una pregunta equivocada.

Europa, le siguió y sigue en importancia en la administración de la pandemia. Italia, por el momento es la vanguardia, dado el número de enfermos, muertos y saturación de los sistemas de salud. Le sigue España, en condiciones muy similares y Francia le disputa el lugar a España, sea por el comportamiento de la pandemia como por sus efectos políticos. En Francia coincidió con un proceso político electoral para lograr sus autoridades/representantes locales, con una muy alta abstención electoral y postergación de la segunda vuelta del ejercicio. En España, hasta su Rey debió mandar un mensaje de optimismo, llamando a los valores más cívicos y solidarios de españolas y españoles para enfrentar la situación. Alemania, en cuanto estado continental y geográficamente central, proyectó una mayor pro-actividad sobre la materia, dando cuenta de ello las diversas noticias/estadísticas provenientes de aquellas latitudes. Otros estados de Europa, no muestran aún profundas tensiones, pero aún es temprano para asegurar ello, donde Inglaterra con definiciones confusas/erráticas, aún no asumía la profundidad de acción para controlar el Corona-virus, aunque, pareciera, ha enmendado la conducta, tomando más grados de preocupación y resguardo.

Si interesa en esta mirada rápida, constatar cómo la Unión Europea, en cuanto institución supranacional no ha sido actor relevante para coordinar acciones sobre el territorio que administra y gobierna, sino que muy por el contrario, han sido cada uno de los Estados Nacionales los que han reaccionado, siendo uno de los rasgos transversales y distintivos, el fortalecimiento del hecho fronterizo en cuanto hito de control de los flujos de personas (terrestre, aéreo y marítimo), constatando la necesidad y urgencia de problematizar y crear mecanismos de gestión fronteriza que ayuden a mejorar las condiciones de gestión de la pandemia, no transformándolas en muros atentatorios a los derechos humanos. No hay que olvidar que hace poco Inglaterra concretó el Brexit, hecho que la coloca como contrastación para valorar o no la Unión como mecanismo de integración útil v/s la autonomía estatal para enfrentar la pandemia.

Estados Unidos de Donald Trump y de las primarias demócratas, se ha visto impactado en tal profundidad, que el mismo presidente, ya anunció que la recesión de EE UU, es un hecho, cuestión que obliga no sólo a tomar medidas políticas y de procedimiento administrativo de la enfermedad, sino que también recursos para ir en apoyo con diversas expresiones económicas y políticas sobre sus áreas de influencia externas cuando corresponda (prioritarias son las internas). Al igual que China, se encuentra en la carrera por la vacuna contra el coronavirus Covid-19, sea por la inercia del soporte tecnológico de punta que tiene, sea por su mercado interno-externo y transacciones futuras, sea por prestigio político – geopolítico, la cuestión es que, la carrera con China, continua. Ello permite, inclusive, otra disputa con Alemania, quien también ha avanzado en esta materia. ¿Cuál será el posicionamiento de EE UU después de controlada la pandemia, será mejor o peor… más cuando compite con China? También es una pregunta geopolítica pertinente.

Regiones como Latinoamérica y África, aún muestran en el mapa, una intensidad menor en enfermos, muertos y contagiados, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) . Estará por verse si tal situación se da por la pesquisa menor que tienen sus sistemas sanitarios (debilidades por falta de protocolos, o bien precaria red sanitaria), o bien, por la movilidad disminuida del virus producto de los intercambios de personas, sobre todo desde ambos focos de contagios como es China y Europa (Italia, España y Francia). Lo que si es cierto, es que en su condición de periferias económicas y políticas, insertas en un intenso proceso de globalización, serán objeto de una recesión económica, que como indican los economistas, puede ser más intensa, inclusive que la de 1998. Chile ya lo resintió, evidenciándolo con un paquete económico agresivo, se supone, que paliará en parte los efectos que traerá en los próximos meses y años inclusive, la pandemia (razones internas y externas).

Desde lo político, la pandemia ha re-perfilado a la OMS con sus diversas recomendaciones y orientaciones globales, las cuales se han ido incrementando en tono, en función del comportamiento más agresivo del virus y las diversas acciones que han tomado los Estados Nacionales para administrar en sus territorios la pandemia (con mecanismos institucionales más asertivos que otros). China, Corea del Sur y Alemania han colocado la nota alta, corroborado ello, en las estadísticas confiables que sistematizan el conteo. Lo contrario, ha sido Italia, España y Francia, los cuales, en cuanto aparato estatal, no han sido todo lo proactivos para impedir que sus poblaciones hagan caso de las recomendaciones nacionales e internacionales. Se indicó más arriba, que las formas de integración política como es la UE, han cedido al quehacer estatal, revalidando de paso la importancia que tienen los Estados Nacionales y Soberanos con su red sanitaria, contrario sensu de lo que se indica habitualmente en tiempos de globalización (fin del estado y fronteras), colocando en tensión las ideas de Gobierno Mundial que proponen algunos analistas y corrientes de las Relaciones Internacionales, sin perjuicio de las coordinaciones globales que la OMS ha proyectado y debe seguir proyectando.

Otro dato importante a rescatar, a escala global, es la importancia que tiene el Estado Nación o plurinacional, como soporte ideológico de un aparato administrativo urgentemente necesario, no sólo de mantener, sino que de fortalecer y diversificar, de acuerdo a los nuevos tiempos, respondiendo reivindicativamente desde lo ‘fáctico-sanitario’, a las tesis neoliberales que abogan por la jibarización sistemática del aparato estatal, privilegiando al individualismo y prácticas mercantiles en cuanto motores de la organización humana general, sostenida sobre un proceso de globalización económica, inminentemente tecnológica. Por lo tanto, la idea y práctica de un Estado Subsidiario, se tensiona significativamente, ya que no es capaz de avanzar satisfactoriamente en la contención de una pandemia global. Los reportes indican, que aquellos Estados Nacionales robustos en sus redes sanitarias estatales, tienen mayor oportunidad de sortear la crisis, ya que la misma convive con un entramado institucional más articulado para que la misma opere de mejor manera (inclusive el español, italiano y francés).

En el caso de Chile, a propósito de la Nueva Constitución y Proceso Constituyente, cuando el sistema político hace lo que tiene que hacer, como es buscar unidad y fortalecer a las autoridades que antes y durante del “Estallido Social” , se encontraban disminuidas en confianza y hasta ilegitimas política y socialmente gracias a las multitudinarias manifestaciones sociales desplegadas por gran parte de la geografía nacional (18 O en adelante) , el mismo “estallido COVID 19” valida y profundiza la necesidad de replantear constitucionalmente el Estado Subsidiario vigente, para pasar a uno más proactivo, planificador y territorializado, como también, pasar de un Modelo de Desarrollo Económico centrado en el mercado, a otro centrado en la persona humana/el medio ambiente. Lo anterior, no implica repetir recetas ya probadas, pero sí, rescatar las acciones que coloquen en el centro lo que hoy no está en el centro

El COVID-19, lejos de desincentivar el Proceso Constituyente en su ontología, conmina a demandarlo con más intensidad, dado que viene a recordar, otra vez, que debe ser la persona humana/medio ambiente la que debe estar en el centro de las preocupaciones de cualquier Estado y Modelo de Desarrollo Económico, más cuando se apela a la solidaridad y gestos cívicos de la población para enfrentar tal emergencia global y nacional. El Proceso Constituyente, a propósito de la pandemia, debe abrirse a reconsiderar (entre varias otras materias, como es sabido) el modelo de salud que hoy se tiene, pasando de uno articulado en el complejo industrial hegemónico centrado en el mercado, a otro, centrado en la persona humana/medio ambiente. Ya lo indicó el sociólogo Jaime Llambías Wolff en “La salud y sus desafíos a futuro”, cuando afirma que se deben superar para el siglo XXI, en términos de salud, los complejos médicos industriales hegemónicos y las formas políticas tradicionales, sean las subsidiarias estatales y de salud privada, o las formas benefactoras estatales de salud, ya que en el fondo, se precisa un cambio de paradigma de la cuestión médica y gestión de salud, indicando que se debe avanzar en “… promover cambios paradigmáticos que logren implementar políticas en torno a una re conceptualización de la salud, como parte integrante del desarrollo económico y social, transformándola en un indicador valórico y ético de la modernidad”.

Así, geopolíticamente hablando, la pandemia, permite tensionar críticamente las hegemónicas formas de organización económica y política general y de salud en específico (¡otra vez!), evidenciando la necesidad de hacer de lo público un soporte prioritario y estratégico para repensar la salud y su gestión, en concreto, y, para los modelos de desarrollo económico, en lo general. También permite revalidar los Estados Nacionales y Plurinacionales como unidades geopolíticas de control territorial, haciendo del hecho fronterizo uno de los tantos hitos que se visibilizan como necesarios para ello, pero a la vez, urgentes de tensionar permanentemente para impedir vulneración de derechos. Por otra parte, la pandemia proyecta, la necesidad de coordinaciones globales y multilaterales, funcionales a la mejor coordinación con los Estados nacionales, sin perjuicio de los bajos o muy bajos niveles de aprobación que puedan tener sus autoridades/representantes (como el caso chileno), dado que se hacen imprescindibles para coordinar inter-escalarmente gestiones y ayudas de todo tipo, dado que las poblaciones, más o menos informadas, acuden a estos para resolver sus aprehensiones, miedos y salvar la vida cuando corresponda. Brasil, con Bolsonaro da cuenta de ello. De la ineptitud en cuanto gestión de crisis sanitaria, a la urgencia de colocarse a tono, dada la necesidad de su población de cuidarse, más cuando muestra los mayores niveles de contagio en la región que lo contiene.

Para Chile, independiente que se encuentre en el intenso inicio de la gestión de la emergencia sanitaria, con las acciones que se han tomado y las que vendrán, el Proceso Constituyente que derivará en una Nueva Constitución, se hace imprescindible, dado que es el momento para plasmar un Modelo de Desarrollo Económico Centrado en la persona humana/medio ambiente, donde la dimensión pública debe re-perfilarse y revalidarse, en cuanto forma organización social y política, cuestión que ayudará a enfrentar de mejor manera, no sólo futuras coyunturas sanitarias globales, sino que otras, gestionándose dichos siguientes momentos, desde una República y Democracia solidaria, tolerante y fraterna.

José Orellana Yáñez es geógrafo, académico Escuela de Ciencia Política y RR. II. UAHC. Doctor en Estudios Americanos Instituto IDEA, USACH.

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