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Crítica de teatro: Trewa. Estado-Nación o el espectro de la traición. Por Emmanuel Farías-Carrión

Es 24 de octubre del año 2021. Escucho que la compañía KIMVN presentará en el Teatro Jean Vilar de la ciudad Vitry-sur-Seine, en Francia. Esta no es una obra cualquiera y no la podía perder. Trewa es de esas obras que hoy se convierte en un imperativo político verla para comprender mejor el Chile de hoy. La primera vez que vi esta obra fue en el teatro UC ubicado al lado de la Plaza Ñuñoa en Santiago, pocos meses antes a la revuelta de octubre, hoy mis expectativas eran las máximas. La historia es sobre el asesinato de Macarena Valdés, y los más de 80 perdigones que recibió Brandon Huentecol. Es un teatro documental, testimonial y político, y con un alto contenido investigativo: Pasando por entrevistas a un cabo anónimo de la policía, hasta llegar a informes de victimas de violaciones de DDHH realizados por la dictadura cívico-militar chilena.

La obra termina y se apodera un silencio en la sala, los aplausos se trastabillan al comienzo, sin embargo, aparecen para preconizar a la negra y la historia de combate del pueblo Mapuche. Los aplausos se prolongan tal cual recuerdo esa noche hace un poco más de dos años en el teatro UC, algunos nos paramos, otros buscaban como secarse la lagrimas y limpiarse los mocos para seguir aplaudiendo, crece ese sentimiento de sudaca que tenemos algunos en estas lluviosas latitudes ajenas, crece ese sentimiento de rabia con la usurpación de tierras ancestrales, pero por sobre todo crece la necesidad de un país más justo: Trewa lo volvió hacer.

Ya una vez terminado la obra comienza un conversatorio con el público, la reflexiones giran entorno a la impotencia sobre la violación a los DDHH de nuestros pueblos originarios, no solo a nivel de Estado-Nación chileno, sino también a nivel Latinoamericano. Muchos de los presentes sabían que Chile vivía este proceso de nueva constitución, y se nombraba a Elisa Loncón en alguna oportunidad como representante de una nueva era política capaz de reconocer las distintas cosmovisiones del pueblo chileno.

La obra tiene un trago amargo, es ese displicente sabor a impunidad. Quizás pueda ser porque nunca fuimos capaces de juzgar, cuando Pinochet era comandante en jefe y el congreso defendía a los violadores de DDHH, con esa idea cutre de senadores designados y democracia protegida. Podemos quizás encontrar muchas razones para comprender esta cultura de la impunidad que aparentemente sigue siendo tan fuerte como antes, lo cierto es que el teatro tal cual, lo hace la compañía KIMVN es la mejor forma de educar, es mediante la fuerza de la memoria tal cual se dijo hoy. Porque sí, a la negra la mataron por defender la tierra. Pero mil veces sí, el teatro como lo hace la compañía revitaliza la memoria como forma de justicia.

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