En kioscos: Agosto 2021
Suscripción Comprar
es | fr | en | +
Accéder au menu

Del discurso. Por Gastón Tagle Orellana

Decía Foucault, que en el discurso están contenidos varios procedimientos de exclusión, uno de ellos es lo prohibido, tal cual. Señalaba que “.. en toda sociedad la producción del discurso está a la vez controlada, seleccionada y redistribuida por un cierto número de procedimientos que tienen por función conjurar los poderes y peligros, dominar el acontecimiento aleatorio y esquivar su pesada y temible materialidad.” El ejército chileno, al menos una parte de sus miembros, sabe de esto o no lo sabe. Sabe, porque ex profeso oculta verdades, hace relatos heroicos de quienes no tienen nada de héroes, el caso del general Baquedano es una muestra más de esa patología patriotera.

No sabe [el ejército] que este patrioterismo ha sido alimentado por una clase política con intereses personales, lo que es peor aún, protegiendo intereses foráneos, ya sucedió con la Guerra del Pacífico (Mr. North, lo sabía) y con las tierras mapuches, las transnacionales hoy hacen lo suyo. Baquedano, participó en lo que eufemísticamente se llamó “Pacificación de la Araucanía”, también sirvió para reprimir huelgas y otros conflictos sociales, incluso presidentes que no fueron del gusto de la elite política de la época. Una institución que ha estado comprometida con la muerte de miles de ciudadanos, con la tortura de otros miles, con el espionaje soterrado de quiene consideran “enemigos internos”, es una institución que perdió toda orientación para con la patria. Es una institución que no tiene ningún derecho a reclamar por actos en contra de la estatua del general, acto de violencia por cierto, pero sí explicado por la rabia de la gente. Dice en su declaración “... los cobardes desadaptados que cometieron este acto indignante y repudiable para todos nuestros compatriotas son antichilenos...”, nunca han hecho una declaración en el mismo tono con relación a los crímenes cometidos por sus intregrantes (verdaderos cobardes desadaptados) contra miles de chilenos durante la dictadura, es más, ha habido una defensa corporativa del tema. Esos militares, algunos libres y con pensión pagada por todos nostros, no son considerados “antichilenos”, los ven como héroes. Agrega más adelante el comunicado, “Los antisociales que continuamente agreden esta figura, ignoran que a sus pies reposa la tumba de un soldado chileno (...) que no se pudo indentificar y que como tal, representa a miles de compatriotas que murieron anónimamente por la patria...”, esclarecedor que el ejército de la época no era capaz de dar una identificación a cada soldado, además fueron miles...gracias por tal sacrificio que la patria nunca pagó, a diferencia de hoy en donde los sicarios de Pinochet cómodamente reciben sus sueldos a pesar de sus condenas. Continúa señalando “... de manera que recupere la dignidad que merece una figura tan relevante en la historia nacional.”, surge una pregunta, ¿cuál dignidad, aquella que “ganaron” matando y arrasando aldeas mapuches y robando sus tierras a nombre del estado de Chile y del suyo propio? Finalmente, ya en un éxtasis comunicacional, señala que “... condenen sin ambigüedades que afectan el alma nacional, un pueblo que no reconoce ni valora su historia, que precisamente le permite tener un presente, difícilmente se proyectará a un mejor futuro”; nunca el ejército y el resto de las FF. AA. han reconocido sus crímenes, sólo palabras vanas de un general que hoy está procesado. ¿Recuerdan octubre del 2019?, la gente se aburrió de las mentiras, mentiras que están representadas en estatuas de héroes falsos, un país sin verdad histórica ni alma nacional, más de la mitad del país le pertenece a las transnacionales. El gobierno acabada de retirar la estatua por indicación de un consejo ad hoc, obviamente con los honores militares corresponidentes (un acto per se irrelevante y ridículo) y el presidente señalando que la estatua volverá una vez reparada: no, no volverá, aunque su inmensa egolatría así lo desee...Este es el mismo ejército que quemó la Moneda y no se inmutó por ello, pero sí por una estatua históricamente enmohecida. Una salvedad, hay militares que sí merecen respeto, pero están en el anonimato.

Prof.Dr. Gastón Tagle Orellana. Académico Universidad de Valparaíso

Nota final. La Armada de Chile persiste en tener una estatua del almirante Merino en el frontis del Museo Marítimo Nacional. ¿Un héroe?, hasta donde se sabe la historia lo ve como un dictador y reyezuelo de quinta categoría.

Compartir este artículo