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Diputado Gonzalo de la Carrera, atrévete a decirme a la cara que no fui torturado en dictadura. Por Tito Tricot

Diputado Gonzalo de la Carrera, baja del Olimpo del Congreso y dime a la cara que yo no fui torturado durante la dictadura. Atrévete. Y no es personal, pero también lo es. No hablo por nadie, sin embargo, también lo hago, pues aquellos que fueron asesinados o desaparecidos no pueden hacerlo. Tú sí lo haces tranquilamente, y es tal tu indolencia que has dicho: “Esto es sin llorar”. Que bajeza, que ultraje a la dignidad y al dolor de los familiares de las víctimas de la dictadura. ¡Qué cobardía! Mírale a sus ojos y diles: “Esto es sin llorar”, a ellas que han pasado 50 años derramando lágrimas de amor, pero a diferencia tuya, no lo han hecho desde las alturas del Olimpo, sino que en la calle, luchando. Buscando, preguntando, exigiendo, exponiéndose. Y fueron golpeadas, encarceladas, mas continuaron bregando por conocer el destino de los desaparecidos.

No obstante, tu inhumanidad llega a tales límites que, durante la campaña del primer plebiscito constitucional, publicaste una fotografía de un cementerio y sus nichos, señalando que la gente que allí se encontraba era gente del Apruebo haciendo un “Puerta a Puerta”. ¡Que afrenta a la memoria de los secuestrados, desaparecidos y ejecutados por la dictadura! Te da lo mismo la muerte de otros y otras, aun sabiendo que entre éstos hay muchos niños y niñas, como Alicia Aguilar, una pequeña de tan solo 6 años. Niegas la muerte, niegas la vida, niegas la dictadura, niegas la tortura.

¿Has sido alguna vez torturado? No, claro que no, y espero que nunca lo seas. Te lo diré. Desnudo, amarrado y encapuchado, te hallas en el centro de la incertidumbre. No sabes de dónde provendrá el próximo golpe. ¿Te matarán, serás uno más de los desaparecidos? En la oscuridad de la fétida capucha apenas respiras, te aprieta la garganta, te abruman el calor, el miedo. De pronto, sientes que te ponen cables en el pene, en las muñecas. Desconoces el motivo, hasta que comienzan a aplicarte corriente con un magneto; poco a poco van subiendo la intensidad. La corriente es una serpiente que se te mete en las venas, por los poros, los ojos, la nariz, los dientes. Te sale por la boca convertida en un grito desenfrenado que no puedes evitar, aunque quieras. Es que no puedes hacer nada mientras el cuerpo se convulsiona en una es­piral de crueles sinfonías. Malditas sinfonías inconclusas. Es tu grito, pero es como si alguien más gritara. Y así se suceden los golpes, los huesos que crujen, el pasado, el futuro; todo en una mezcla infame del terror de la tortura. Muchos fueron asesinados durante la tortura o después de haberla sufrido por días o semanas.

Entonces, esto no es personal, pero también lo es, de manera que, diputado Gonzalo de la Carrera, baja del Olimpo del Congreso y dime a la cara que yo no fui torturado durante la dictadura. Atrévete.

Dr. Tito Tricot

Ex preso político

Valparaíso

29 agosto 2023

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