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El fracaso de Piñera, una mitología de la crisis. Por Cristopher Ferreira Escobar

A estas alturas del partido, y según las distintas voces del espectro académico, político y ciudadano entre otros, el eco de que Sebastián Piñera está en un fracaso, en una crisis, en una carrera donde corre sólo y sale último, son pan de cada día y alimento placebo para relajar el espíritu. Suponer que Piñera va hacia abajo es posicionarlo en algún momento en el lugar acertado, y que, envuelto en una serie de acontecimientos externos (no todos) a las acciones del Gobierno, éste haya perdido juicio y sensatez. Sí, acontecimientos externos a él. El actual presidente de Chile ha tenido que gobernar causas problemáticas, algunas más que otras, pero que algunas provienen fuera de él, como la reconstrucción del terremoto, la marcha de los estudiantes, el 18 de octubre y la pandemia. La figura del fracaso, del abandono, de la crisis y otras tantas alusiones al Gobierno de Piñera hacen partir la reflexión desde un lugar equivocado y vaciado de veracidad, puesto que Piñera no erra, no está sólo y no está en crisis, pues su ethos y algunos signos reportan argumentación a mi hipótesis: Piñera no ha fracasado.

Trabajo

Corría el primer Gobierno cuando las promesas de un millón de empleos generaban una aprobación de inmediata y necesaria para el crecimiento de Chile. La Ley de creación de empresa en un día era el mecanismo propicio para ello. Y sí, al parecer la promesa queda cumplida. No obstante, la micros y pymes empresas que se beneficiaron de esto no son signos de brillantez ni posibilidad efectiva y comprometida con estas categorías, puesto que el informe de Banco Central de Chile sobre movilidad de empresas: Demografía de Empresas en Chile del año 2014, da cuenta que la creación y destrucción de empresas en las micro y pymes son las más significativas. Pero la más dinámica son las microempresas. Lo que es interesante de este informe es la proporción de creación y destrucción, la cual, siempre se mantiene con una brecha cercana entre ambas. Raya para la suma, nada significativo. Lo central no es que se creen empresas de estas categorías, sino que tenga un campo propicio y facilitador de su afirmación y proyección, de lo contrario, y bajo el actual panorama de distribución del modelo, la situación es compleja para las mismas.

Crecimiento

El crecimiento como eslogan y objetivo a alcanzar fue alcanzado en el primer Gobierno de Piñera; los datos arrojan crecimiento. El segundo, y aunque usted no lo crea, también. En el primero creció la economía y Piñera, y en el segundo, sólo Piñera. Fundación Sol evidencia esto, ya que BANCARD aumentó a US$ 2900 millones en marzo del 2021. ¿A qué se debe esto y que relaciones existen?

La propia existencia del capitalismo —que no es lo mismo que neoliberalismo, dicho sea de paso— es en base a la inestabilidad, a la ausencia de competencia (no se crece sin incorporar a otra empresa, tal como Inca cola a coca cola, la compra de acciones de cervezas Kross por Concha y Toro, o la muerte de una). Asimismo, el crecimiento del PIB no es interés de los capitalistas; en Chile, hubo crecimiento del PIB pero no se tradujo en aumento del circulante del dinero en el país, con lo cual se desmiente la idea —más vieja que el hilo negro— que debemos estar bien económicamente como hecho primero del bienestar social. Esto explica que no hay necesidad del aumento del PIB ni del circulante para la compra por parte de los sujetos de consumo, puesto que existen otros medios para ellos, como los bonos entregados por el gobierno y también los créditos (estos sí aumentan el circulante sin provenir del propio poder productivo del país), con lo cual la campaña del terror que alude a que el aumento del circulante es sinónimo de subida de precio se desmorona. Asimismo, no hay relación entre el PIB y la mejora social como algunos políticos prometen. Por otra parte, el pleno empleo no es necesidad del capitalista ni del modelo capitalista, el pleno empleo tensa las ganancias al reducirlas.

No es insólito ni llamativo, ni nuevo como para rasgar vestidura, la idea de que las grandes empresas y ciertos grupos familiares tuviesen un aumento de sus ganancias cuando una economía se encuentra en depresión, o quizá recesión para no hacer temblar algunas almas. Pero lo cierto es que la cantidad de mercado que acaparan las grandes empresas en Chile es un porcentaje muy significativo. Si bien la mayoría son micro y pymes, estas abarcan poco y su oferta tiene a las personas como demanda. Estas micros y pymes destinadas al consumo ofrecen productos que son provenientes de gran empresa, por lo cual, y una vez que llega al consumidor por medio de las mismas, ¡las empresas ya ganaron!

En fin, el crecimiento puede estar, pero si no se hace algo para modificar este sustrato y ordenamiento, los grandes grupos económicos, su presidente y mi presidente (formalmente) seguirá ganando.

Creo que es necesario poner paños fríos a la percepción del fracaso de Sebastián Piñera, ya que las cosas se le han dado bien. Piñera no es presidente de lo social, del trabajador, del crecimiento de su gente, sino del negocio, de su crecimiento, de su yo multiplicado sin fin. No puede fracasar aquello que no tiene como valor, como ethos, prestar atención a lo antes señalado. Bajo estas condiciones, el fracaso de Piñera es una mitología de la crisis.

Cristopher Ferreira Escobar. Cientista político. Coordinador General de Politología, Centro de Estudios.

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