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El Turismo Literario en Chile: placenteros viajes en la “loca geografía” de un “país de poetas”. Por Lucio Cañete Arratia

El Turismo Literario entendido como el desplazamiento por placer hacia lugares con un significado dado por las palabras, tiene en Chile un potencial interesante debido a su diversidad geográfica tanto natural como cultural donde en esta última destaca la riqueza literaria. Los lugares del territorio nacional relatados en obras literarias, así como aquellos que ocuparon sus autores e incluso los que fueron fuente de inspiración; son generadores de cierto tipo de viajes que pueden potenciar negocios sustentables contribuyendo al desarrollo de la economía local y regional.

Chile ha venido diversificando su economía durante sus últimas décadas donde la industria del turismo ha alcanzado notables logros como por ejemplo haber sido elegido el Mejor Destino de Turismo Aventura del Mundo en los World Travel Awards durante seis años consecutivos. Sin embargo, la industria turística nacional a la ya aprovechada naturaleza, puede agregar de manera sinérgica una oferta cultural proveniente de todos los géneros literarios que con sus novelas, radioteatros, canciones, películas, cómics, teleseries, cuentos, leyendas, mitos y otros, dan un significado extra a los lugares de la rica geografía. Es más, el lector no solo puede sentirse motivado a visitar el puerto relatado en la canción foxtrot intitulada “En Mejillones yo tuve un amor” o las minas de Lota descritas en el cuento “Sub-terra”; sino además a recorrer los lugares que ocuparon escritores como el Litoral de los Poetas. Es más, con adecuada publicidad pueden llegar más turistas a la isla Mocha, lugar donde merodeaba el cachalote blanco denominado Mocha Dick, inspirador del best-seller “Mobi Dick”.

Para consolidar el Turismo Literario nuestro país ya tiene ciertas fortalezas como las plataformas tecnológicas para geo-referenciación, conectividad para integración territorial y riqueza literaria. Dentro de esta fortaleza cultural destacan los ya reconocidos Premios Nobel con obras que no sólo aludan a lugares puntuales, sino también a otros de mayor extensión como “El Bosque Chileno” de Neruda o “El Valle de Elqui” de Mistral. También Chile cuenta con la isla Robinson Crusoe como lugar de inspiración de una joya de la literatura universal. Por otra parte la escritora Isabel Allende es actualmente la hispanoparlante más leída en el mundo, hito al que se puede sumar Vicente Huidobro en calidad del fundador del Creacionismo y a Nicanor Para como el primer Anti-Poeta. Es más, no solo chilenos escriben de lugares de Chile ya que se cuenta con la balada setentera “Puerto Montt” popularizada en todo Latinoamérica por la banda uruguaya los Iracundos, “El Último Lugar del Mundo” del venezolano Ricardo Montaner y el poema épico “La Araucana” del español Alonso de Ercilla.

Dentro de las debilidades para el Turismo Literario en nuestro país está el poco interés por la lectura y la escasa comprensión de textos complejos por los chilenos, estadísticas que atrofian en la población la capacidad de otorgar significado a los lugares del territorio nacional que pueden explotarse turísticamente con mayor intensidad.

En las oportunidades destaca que el idioma español es el segundo más hablado por nativos a nivel mundial, escenario que beneficia a la mayoría de las obras y escritores chilenos sin recurrir a una traducción que pueda degenerar el significado de los lugares.

Como amenaza se encuentra la competencia desde lugares de interés literario que pueden ofrecer otros países latinoamericanos con su propia singularidad y talento, atrayendo a turistas extranjeros en perjuicio de que ellos visiten nuestro país.

¿ Cómo potenciar el Turismo Literario en Chile ? Considerando que el turismo para extranjeros es un bien de exportación que se consume internamente, se plantean dos estrategias. La primera consiste en catastrar obras y escritores ya existentes asociados a un sitio y la segunda consiste en generar Ad-hoc relatos para el sitio que se quiera aprovechar turísticamente.

La primera estrategia de explotar la literatura existente ha tenido éxito en Cuba donde por ejemplo en La Habana se desarrolla todo un negocio en torno a los lugares de la bohemia del escritor Ernest Hemingway. También la ciudad italiana Verona explota un relato ficticio con la casa de Julieta visitada por Romeo. La ciudad de Rosswell en Estados Unidos tiene una activa economía gracias al mítico cuento de la nave extraterrestre que allí se estrelló. Notables son los beneficios que se obtienen en el más famoso lago escocés con el monstruo Nessie.

Si los inversionistas chilenos del rubro turístico optan por la estrategia de catastrar literatura ya existente, pueden lograr resultados gratamente sorprendentes. Por ejemplo pueden constatar con sólidas e irrefutables evidencias que Julio Verne ambientó parte de la trama de varios relatos de aventura explícitamente en Chile: “Los Hijos del capitán Grant” (1867) en Talcahuano, “Veinte mil leguas de viaje submarino” (1869) en los fiordos australes, “Un capitán de 15 años” (1878) en Valparaíso y “Dos años de vacaciones” (1888) en los archipiélagos Hanover y Adelaida.

La segunda estrategia de crear literatura apropiada para cada sitio, ciertamente requiere un esfuerzo superior a catastrar la ya existente; pero para generar estas nuevas obras los inversionistas privados o estatales de turismo pueden organizar concursos donde tanto los escritores aficionados como los profesionales pueden producir relatos atractivos. Incluso pueden nacer agencias de Turismo Literario cuyo producto es el relato para darle significado a un sitio. Inventar un cuento para un lugar, configurar una leyenda relacionada con él o simplemente ponerle un nombre más atractivo; son algunas maneras de usar la palabra para perturbar al lector motivándolo a visitar la parte aludida del territorio nacional.

Cualesquiera sean las estrategias adoptadas, éstas deben implementarse a la brevedad para tomar distancia de otros países competidores que también a nivel mundial están posicionando su propio Turismo Literario, aun cuando sus campos con flores no sean “la copia feliz del Edén”.

Lucio Cañete Arratia
lucio.canete@usach.cl
Departamento de Tecnologías Industriales
Facultad Tecnológica de la Universidad de Santiago de Chile


El contenido de esta columna de opinión no representa necesariamente la postura de la Facultad Tecnológica de la Universidad de Santiago de Chile, ni de Le Monde Diplomatique

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