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Epopeya de una derrota. Por Carlos Lopez Dawson

¿DEMOCRACIA SIN PARTIDOS?

Como sea este 4 de septiembre ha terminado la transición democrática que la dictadura cívico militar le impuso a Chile hace 39 años, logrando un cambio constitucional y político en la historia política contemporánea universal por la forma en que la ciudadanía participo, en la que, si bien triunfó el rechazo, en parte gracias a la manipulación de los medios por quienes buscaban mantener el modelo neoliberal, la constitución de Pinochet ha terminado y ahora se podrá debatir una nueva.

El triunfo del apruebo habría permitido poner fin al Estado nacional dando lugar a uno plurinacional, social y democrático, materializando las palabras del Presidente Allende dichas antes de su inmolación.

Los reiterados triunfos políticos ciudadanos que han permitido el estado actual del proceso constituyente incluido el triunfo del rechazo debiera enviar al baúl de la historia las ideas conservadoras cambiando radicalmente el panorama político del país y dando una señal al mundo que es posible avanzar hacia una nueva forma de organización política, de otra manera será imposible entender a ciudadanos que marchan durante años exigiendo una nueva constitución. Ahora vienen los tiempos del análisis de la autocrítica.

DEL MALESTAR AL PROCESO CONSTITUYENTE.

En Chile reiteradamente muchas manifestaciones del malestar social habían aparecido en los últimos 40 años como expresión de la crisis social, económica y de derechos humanos, en especial de los derechos económicos, sociales y culturales, educación, previsión y salud, (AFP, isapres, Plan Laboral, sistema tributario, universidades con fines de lucro, etc. y que expandieron con el aumento de las privatizaciones o concesiones del agua, de los puertos, del mar, de obras públicas, etc.), a todo lo cual se suma la crisis constitucional, la discriminación, la corrupción empresarial y política, el clientelismo político, la decepción publica por la acción de los partidos políticos, el fracaso en el manejo de la pandemia y la falta de una verdadera libertad de expresión. En este nuevo panorama es previsible que habrá cambios importantes en la representación política en las futuras elecciones y entonces debiera resolverse la pregunta ¿son los partidos políticos necesarios?

A pesar de las mentirosas versiones sobre la historia de Chile, pero que la verdadera lo caracteriza como un país de masacres constantes, de discriminación social y de injusticias sociales, el voto ciudadano ha logrado que de todas maneras deba realizarse un cambio constitucional y político, originando una nueva constitución que recoja la realidad y reconozca las particularidades o lo especifico del país, lo que deberá materializarse luego en leyes reglamentarias, tarea que realizará con propiedad una asamblea constituyente y un nuevo parlamento.

Una de las tantas mentiras de los promotores del rechazo era la mediocre calidad técnica y profesional de los convencionales constituyentes, sin embargo, si comparamos a estos con los parlamentarios actuales, los convencionales resultan superiores en todo sentido, salvo en experiencia política. Sin embargo, lo importante es reconocer que los ciudadanos tenemos el derecho a elegir a quienes estimamos los mejores, como ha sido este caso, y a respetar las decisiones democráticas. Es lamentable que el trabajo de este grupo variado y representativo no haya sido reconocido.

La propaganda contra el apruebo se constituyó en un obstáculo enorme, impuesto por ciertos medios de comunicación que siguen las concepciones políticas de un empresariado reticentes a los cambios. Si permanentemente se miente para oponerse a las ideas democráticas utilizando los espacios públicos como lo hacen estos medios, entonces es necesario repensar una nueva reglamentación que evite el mal uso de estos espacios, sancionando la mentira publicitada y sobre todo sancionando la censura abierta o sutil que impide a los periodistas realizar libremente su trabajo.

LA RENOVACIÓN CONSTITUCIONAL

La Nueva Constitución habría sido un ejemplo para el mundo tanto por su origen como por su contenido y así lo entendieron los expertos urbi et orbi, quienes destacaron que su texto armónico e integral recogía la realidad y, a diferencia de otros modelos antiguos de constitución, daba un salto epistemológico por incorporar aspectos específicos de la comunidad nacional, tales como el Estado social y democrático de derecho, la plurinacionalidad, la interculturalidad, garantizando la paridad, los derechos de los pueblos originarios, la protección del medio ambiente y la naturaleza, incluida el agua entre otros, el deber de tutela del Estado en derechos humanos y establecer instituciones del estado que expresan esta voluntad de cambio así como un sistema politico ágil paritario. Regional, plurinacional y ecológico. Muchos de los promotores del rechazo han opinado que algunas de estas instituciones y principios deben ser incluidos en una nueva constitución.

El resultado del día 4 de septiembre ratificó lo decisión ciudadana de tener una nueva constitución, lo que es sin duda una lección para aquellos que descalificaron desde el inicio el trabajo de la Convención Constitucional, sin conocer sus acuerdos, y luego de conocidos calificándolas de malas, sin dar fundamentos serios, salvo excepciones. Pero más allá de la opinión sobre la propuesta misma había un claro desprecio hacia la democracia, toda vez que los convencionales fueron elegidos por una alta mayoría de votos ciudadanos, lo que no ha sido ratificado en la elección del día 4, donde votaron cerca de 15 millones de personas, superando lejos a los anteriores eventos electorales.
Además, la campaña conservadora tuvo éxito en todo sentido, en tanto que el apruebo no estuvo ni cerca de la votación que le pronosticaron sus dirigentes.

Las tareas que vienen son complejas y requiere de una amplia participación ciudadana para que la elección de una nueva convención constitucional sea la expresión de la voluntad democrática expresada en las urnas. Todos deben aprender de la historia para lograr la paz necesaria.

Es urgente recoger el espíritu de esta epopeya, la demanda popular de un reencuentro donde nadie puede ser excluido y donde los que concurran acepten las decisiones mayoritarias. El porvenir es de una ciudadanía empoderada que permitirá actuar con autoridad democrática a los que se elijan para llevar adelante las propuestas constitucionales que se decidan y resolver muchas cuestiones del pasado como por ejemplo lograr una verdadera libertad de información, establecer justicia respecto de las violaciones a los derechos humanos, la creciente desigualdad económica y social, la concentración del poder económico, instaurar una verdadera libertad económica sancionando de verdad los atentados al mercado, sancionando de verdad la corrupción, recuperando para Chile sus recursos naturales, proponer mecanismos de democracia representativa y directa, entre otras ideas propuestas en la propuesta constitucional que ha sido derrotada. En fin, la tarea es ardua y jamás instantánea, por cuanto las constituciones por muy perfectas que sean no son ni una panacea ni una pócima milagrosa, sino que al contrario mucho trabajo por adelante, pero con pasión y alegría. Así es la democracia.

GEOGRAFIA DEL VOTO

La opción rechazo obtuvo un importante apoyo en comunas populares donde anteriormente ganaba la centroizquierda, algo pasó para que el cambio en menos de dos años haya sido tan violento. No podemos culpar al enfermo de Rojas Vader, ni las propuestas con carácter de exageradas de algunos convencionales, es posible que algunos hayan creído las mentiras de la propaganda del rechazo, como que no se garantizaba el derecho de propiedad y podían perder su vivienda social, que la plurinacionalidad creaba dos tipos de ciudadanos, mirando a los pertenecientes a pueblos indígenas como privilegiados, que desaparecía el poder judicial, que el sistema político sería un caos. Es posible.

EDUCACIÓN POLITICA PARA TODOS

A todas luces se requiere mayor cultura política para entender cómo funciona un Estado y cuáles son los derechos de las personas y las responsabilidades del Estado. La educación política debiera ser para rodos. Se necesitan partidos políticos fuertes y educados, con principios claros, con políticas estrictas contra la corrupción y que no se dediquen a los negocios. Con dirigentes cultos que conozcan la calle. Apoyar a un independiente carece de sentido toda vez que la política es una actividad colectiva, con ideas sobre el futuro que requiere de apoyos, y ello solo se logra con partidos políticos cuyos militantes posean cultura política. Ni el clientelismo ni el caudillismo son el camino, sino el trabajo colectivo.

Cualquiera haya sido el resultado del proceso que culminó el 4 de septiembre, lo que es seguro es que el pueblo de Chile ha recuperado la soberanía y ahora está en mejor condición para decidir sobre su futura constitución. Para ello es necesario romper el círculo de hierro que rodea a la libertad de información.
Esa será sin duda el primer desafío del actual gobierno si desea una constitución que garantice la democracia, la libertad y los derechos humanos.

Carlos López Dawson
Abogado, Dr. en ciencia Política y ( c) en Derecho. Profesor de derecho constitucional. Ex presidente de la Comisión Chilena de Derechos Humanos, director nacional de Postgrado e Investigación de Universidad la República.

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