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Feminismos en guerra. Por Nicol A. Barria-Asenjo

Es interesante pensar el 8 de Marzo como una fecha que ha caído también en las lógicas nostálgicas e idealistas de la política actual; incluso en las luchas políticas de este nivel y urgencia global prevalecen construcciones edificadas por las huellas que han producido las pisadas del capitalismo, patriarcado y la violencia. Empero, intentar criticar esta fecha es seguir la lógica del acento en el vacio; buscar la herramienta faltante o el error actual -o porvenir-. “Si no suma al menos que no reste”, como dice el dicho popular, dicho que hemos de seguir todos.

En el año 1930 la chilena Isabel Morel manifestaba que: “La mujer ha dejado de ser una odalisca occidental en todos los países Latinos y sajones. Y lo que ha cercenado a la sentimentalidad ociosa y romántica incrustada en la ignorantia, y la ’egolatría", lo ha transmutado en una fuerte energía generosa que la levanta de esclava a compañera del hombre y la capacita como sacerdotisa del verdadero altruismo: la labor universal pro mejoramiento de la raza humana” (p.181)

Son esas transformaciones que menciona la autora, relativas al levantamiento necesario o el paso de un estado indigno a uno digno y capaz de construir, lo que en nuestro días persiste como lucha. La reivindicaciones de la mujer, sigue enfocándose en los roles que la mujer puede o debe cumplir, en la casa, en la vida, en el sexo, en el amor, en el trabajo y en la sociedad. La mujer está en guerra desde temprana data y prevalece incluso en lo cotidiano en guerras que no merecen soledad ni existencia.

Por estos días los aires se tornan densos y emergen discursos subterráneos que logran momentáneamente barnizar y apoderarse de todo, incluso si solo es un día o unas horas de manifestaciones y gritos divergentes, lo destacable y hermoso es ese tinte diferente que va ramificándose y esparciendo logrando al menos hacer temblar los discursos hegemónicos. A nivel global la mixtura afectiva por estos días es confusa, inspiradora y por supuesto, también es amenazante para otros.

En Memoria Chilena de la Biblioteca Nacional de Chile, son muchos los documentos, imágenes y relatos que están dedicados a la memoria de las mujeres que generaron procesos de transformación cruciales en la historia del país. En la sección “Feminismos del siglo XX”, se encuentra un espacio dedicado a la vida de Elena Caffarena, abogada y jurista que señaló lo siguiente: ”Mis estudios de derecho me convencieron de la inferioridad legal de la mujer. La necesidad de poner fin a esta discriminación me convirtió en feminista.”.

Elena, fue efectivamente una de las voces del feminismo desde sus etapas iniciales de formación universitario, cuestión que continuo incansablemente a lo largo de su vida. En el mismo sitio, encontramos que durante el año 1931 junto con Amanda Labarca crean la “Asociación de Mujeres Universitarias”. Movimientos y agrupaciones politizadas que surgen desde una conciencia de clases y de la consciencia del privilegio que se ha tenido. Esta aceptación las llevo a una responsabilidad ética, moral y política mediante la cual buscan difundir esos privilegios a todas las compañeras que continuaban en el silencio y el olvido de la historia. Este despertar femenino gatillo posteriormente en el voto femenino aprobado durante el año 1949.

Durante los crueles años de la Dictadura Militar, Elena Caffarena abrió las puertas de su casa a diferentes mujeres para trabajar arduamente buscando continuar con la lucha disidente, pese a los riesgos que significaba semejante empresa implicaba. Cuando los militares llegaron a su casa, sin miedo ni vacilar les dijo: miren muchachos yo voy a estar en mi pieza y no quiero ser molestada. Les recomiendo que antes de quemar los libros, los lean” (Elena Caffarena: Un siglo, una mujer, p.31.)

En la cápsula “Precursoras del Feminismo en Chile” la Biblioteca Nacional se le dedican también lineas de reconocimiento a Martina Barros quién desde el año 1942 manifestaba que se sentía “impulsada a favor del libre pensamiento” Barros, Martina. Recuerdos de mi vida. Santiago: Orbe, 1942, p. 285), la Biblioteca nacional señala que: “A Martina Barros le inquietó y atrajo el feminismo, pero no tomó la bandera feminista por considerar que todo cambio brusco era peligroso. Sin embargo, fue la primera mujer de elite que se atrevió, aunque sutilmente, a plantear la «libertad» intelectual de las mujeres, lo cual es un antecedente ineludible para las corrientes feministas surgidas en Chile”. No es mi intención realizar un extenso recorrido por todas las voces femeninas que han sido trascendentes para los procesos de liberación femenina que en aún en el siglo XXI siguen sus cursos iniciados en el pasado, lo que me interesa poner sobre la mesa, es el movimiento de retorno hacia figuras importantes en el pasado que tienen sus espectros en nuestra época. Entenderemos el espectro como una figura que se mueve entre diferentes estados, esferas y estructuras temporales; algo que persiste tanto como insiste, y en eso, creo que lo fundamental no solo son las luchas en el terreno de lo publico, los nombres y aquellos movimientos destacados, son igual de relevantes los movimientos anónimos y silenciosos que en lo cotidiano tienen lugar y que apuntan a lo que mencionaba brevemente al inicio, el buscar la construcción de un porvenir humano que realmente contenga humanidad. En el periodo del 2019 al actual 2022 hemos sido testigos de una ola de movimientos liderados, convocados y articulados por los feminismos. Sí, feminismos en plural, porque creo que cada mujer lleva en si una forma de feminismo totalmente divergente y singular, una particularidad que no necesita ser fragmentada para poder apuntar a cambios comunes, sino que, mediante la colisión con los otros feminismos que implosionan tanto como explotan hacia el exterior produciendo nuevas variedades que responden a lo urgente. Asi como hemos podido destacar y mencionar algunas de las luchas del ayer, también es necesario poner acento en las luchas en vivo, aquellas que están construyendo la historia actual y que necesariamente requieren del feminismo y de la divergencia que va contra los discursos hegemónicos que añoran la permanencia de las cosas, debemos hoy recordar que cada paso, cada toma de consciencia sobre nuestros beneficios, privilegios y deudas con la historia del pasado, pueden producir destellos esperanzadores para las mujeres del mañana. En tiempos donde el significante guerra parece construir el discurso actual, se vuelve urgente enlazarlo con las luchas que pasan a ser una y otra vez invisibilizadas a lo largo de la historia.

REFERENCIAS.

Barros, M (1942) Recuerdos de mi vida. Recuperado en: http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-9992.html

Cápsula, Precursoras del feminismo, disponible en: http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-95954.html

Charlas femeninas / Isabel Morel. Viña del Mar: Impr. El Stock, 1930

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