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Hacia una Organización Feminista de las Trabajadoras. Por Vesna Madariaga

¡Nuestros trabajos serán para sostener la vida, no sus ganancias!

Como sindicalistas y trabajadoras queremos hablar de la vida misma, y de nuestro deseo profundo por transformarla. Hace unos meses conmemoramos un 1ero de Mayo Feminista para convocarnos como trabajadoras en un llamado amplio y unitario a organizarnos y participar desde nuestra diversidad de territorios, experiencias y en reconocimiento de todos los trabajos remunerados y no remunerados con los que sostenemos la vida. Nos convocamos a una intersección desafiante, desobediente y potencialmente transformadora entre feminismo y sindicalismo para combatir la dominación y los núcleos de opresión que depredan la vida humana. Las precariedades laborales, los despidos, la explotación de trabajadoras y trabajadores, no son un problema de personas aisladas con nombre y apellido, no es por ser quienes somos en lo individual, sino por la materialidad histórica de la clase que constituimos. El feminismo ha ido pasando del campo de la posibilidad al campo de la consumación de esa capacidad articuladora de la lucha de clases, en tanto movimiento con alcance de masas.

Estamos disputando hoy la concepción misma de clase, sus contornos y sus formas de acción, también estamos disputando lo que entendemos por trabajo. Sabemos que el feminismo le hace sentido a los sectores más organizados de la clase trabajadora, a los que no hay que confundir solamente con el sindicalismo: a las mujeres que se organizan para luchar por la vivienda, por el medioambiente, por la educación, por la salud, por los DDHH, por las condiciones precarias de trabajo, por la inexistencia de seguridad social. Una política sindical feminista es una matriz convocante para articular y superar los sindicalismos clásicos patriarcales que no dan cuenta hoy de la complejidad sobre la precarización de la vida y la reproducción social.

Nuestra apuesta es por la vuelta a la emergencia feminista al interior del mundo sindical, la de ir “haciéndonos” de una política sindical feminista y plurinacional en una gran Organización Feminista de las Trabajadoras. Estamos por avanzar hacia un sindicalismo transformador de la realidad de las mujeres y disidencias, que intersecte y haga síntesis con feminismos críticos, populares y con potencialidad para crear un movimiento popular diverso, mestizo, migrante, anticarcelario, transfeminista, antitransfobico con nuevas formas de organización y de articulación de su discurso.

En una Organización Feminista de las Trabajadoras haremos propio el Programa Plurinacional de les y las que Luchan, en tanto proceso y movimiento hacia un proyecto emancipador y del “buen vivir”. Nos llamamos a mirar nuestra vida cotidiana y cuestionarla, a levantar la voz frente a la violencia, a reconocernos como compañeras y decir: nuestra vida es un problema político que vamos a enfrentar en su complejidad, organizadas y juntas, compañeras.

Este 1° de mayo damos un paso adelante y nos auto-convocamos a construir una Organización Feminista de las Trabajadoras, una apuesta de unidad en tiempos de fragmentación y precarización del trabajo. Un espacio en que mujeres y disidencias nos agrupemos desde todos los trabajos que realizamos -formales, informales, remunerados o no- y también desde la cesantía. Un espacio en el cual las amplias capas de trabajadoras que no han encontrado en las formas sindicales tradicionales un lugar de participación, de solidaridad y de acción conjunta se encuentren con las sindicalizadas para desarrollar juntas nuestra potencia. Un espacio democrático de y para las bases, para visibilizar los trabajos de cuidados que sostienen la vida y para reivindicar la Huelga General Feminista como método para conquistarla.

Estamos convencidas que la lucha feminista es un viento nuevo de impulso para conseguir jornadas dignas, salarios justos, pero por sobre todo FELICIDAD, hay que reconocer y valorizar todos los trabajos que sostienen la vida. Porque no queremos seguir muriendo por este modelo que nos absorbe hasta lo más profundo. Porque llevamos más de 100 años luchando por ello.

Nuestra participación en el mundo del trabajo y la organización de la clase ha sido histórica, pero la misma historia nos ha negado, no reconociendo nuestra labor productiva y reproductiva en el mundo moderno.

Nos convocamos a una Organización Feminista de las Trabajadoras que sostenga ese hilo rojo de la historia que nos une a las y los obreros de Chicago de 1886, el hilo que bordaban las mujeres en esas primeras huelgas que dieron origen al 8 de marzo, el hilo rojo de los trabajadores en los Cordones Industriales y de las pobladoras en las tomas de terreno en Chile. Una, que retome el hilo rojo para volver a la emergencia del feminismo en Chile con las asociaciones de mujeres obreras que surgen desde 1905, volver al hilo rojo con Ester Valdés Díaz, con Carmela Jeria y con Teresa Flores obrera de la pampa salitrera quién organizó los comités de dueñas de casas y el Consejo Federal Femenino de la Federación Obrera de Chile en 1917.

Teresa Flores, junto a otras compañeras organizaron huelgas de cuidados y de consumo: ante el aumento del costo de la vida, se negaban a comprar alimentos y a cocinarlos, para obligar a los hombres a ir a la huelga. Ellas luchaban convirtiendo la cocina en un lugar estratégico de lucha política a través de las “huelga de las cocinas apagadas”. Brindemos por todas las compañeras que nos han heredado sus luchas y conquistas, a las que nos han abierto el camino.

En una Organización Feminista del Trabajo lucharemos para transformar radicalmente nuestras vidas, para pasar al frente y dinamizar a nuestras organizaciones, llamarnos a luchar juntas, juntes y, sobre todo, a defender la esperanza de que podemos volver a soñar con una vida distinta. Es necesario que luchemos, sí. Es necesario no rendirnos ante lo que existe como algo natural e inalterable, sí. Sí compañeras, es necesario y urgente que levantemos espacios entre nosotras para educarnos, para estudiar, para debatir sobre lo que existe y también para pensar en lo que deseamos en el porvenir. La diversidad que nos alberga como trabajadoras y feministas no es un obstáculo para acumular un proceso de reflexión y acción formando un movimiento que, reconociendo nuestras diferencias, nos permita luchar juntas como protagonistas de nuestros destinos, como las constructoras de una nueva vida posible.

Nos convocamos a organizarnos por un feminismo de combate y resistencia, que haga posible la unidad entre las trabajadoras contratadas, precarizadas y cesantes. Hoy, como mujeres luchadoras somos miles, millones alrededor de todo el mundo, construyendo una fuerza propia.

“Abran paso compañeras que vamos hacia la vida”

Vesna Madariaga
Presidenta de la Asociación de Funcionarias y Funcionarios del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género
Comité de Trabajadoras y Sindicalistas de la Coordinadora Feminista 8M

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