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Homenaje a la pintura chilena. Por Jorge Leal Labrin

FRANCISCO SMYTHE (Nace 17 abril 1952 - Fallece 23 noviembre 1998)

Conocí a Pancho. Estando yo en Roma y él en Florencia, nos vimos un par de veces. Fue corta nuestra comunicación; yo partí a vivir a París. La última imagen que tengo de él fue cuando lo divisé acá en Chile. Su enorme barba, su estampa física lo asemejaban a Buffalo Bill, saliendo de algún cuadro de Peter Blake *.

En él estaban reunidos todos esos aspectos míticos de los personajes del Pop Art. Así vivió su último tiempo y así murió en esa misma mítica, tal como un Andy Warhol.

El día de su fallecimiento, yo estaba pintando y repentinamente, casi sin pensar, bajé de mi departamento. La primera cosa que vi en el quiosco de la esquina fue el titular del Diario La Segunda: había una pequeña foto de Smythe señalando su deceso. Así surgió el siguiente texto al Buffalo Bill de la pintura chilena.

FRANCISCO SMYTHE, el artista que nacerá en el contacto con las estrellas hacia el extremo sur de Chile, Puerto Montt, en 1952. Desde su temprana edad, su mente y sensibilidad ya estaban puestas en el arte. Se fue acostumbrando a esos parajes y al brillo de esos astros, a ver la oposición que se hacía entre el cielo y la tierra y que se instalaba en el intelecto humano como una línea de horizonte, buscando establecer una relación, una armonía.

El reflejo de todo cuerpo sobre las aguas del Sur debió sugerirle un espíritu en movimiento. Es ése el sentido de la imagen creada por el artista. Ella alimenta el flujo de su espíritu. Smythe está tocando con la punta de sus dedos esa armonía deseada que es el principio del arte y la vida. Es el origen de la idea del Yin y del Yang, que tiende a constituir un equilibrio universal; son fuerzas opuestas que se expresan conjuntamente en una alternancia rítmica, buscando la dialéctica de aquello que es igual e inverso. Desde esa natural relación con el universo y en la trayectoria de su adolescencia, Smythe será atraído hacia un centro de gravedad, la ciudad de Santiago, para realizar sus estudios en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile donde, más tarde, hará ayudantía y docencia en pintura y dibujo.

Luego la ventura lo lleva hacia la ciudad del Renacimiento, Florencia, Italia. Es en ese lugar, y a partir de ese momento, donde va a adquirir los elementos que integrarán su obra. La obtención de diversas becas le permitirá estudiar entre 1979 y 1981 en la Facultad de Letras y Filosofía del Instituto de Historia del Arte y Arquitectura de la Universidad de Florencia.

La lejanía ha estado siempre acompañada de constelaciones; al pasar de un lugar a otro, lo que más se mira es el cielo. Smythe nos confirma en su obra que el universo es una totalidad. Él nos invita a descifrar aquel lado que permanece oscuro en nuestro inconsciente y que impide sentir la armonía y ver la inmensidad de las cosas. ¨El mundo no es más que transformación y la vida opinión sólo¨ (1). Su obra está marcada de signos que juegan en una yuxtaposición. Todas las imágenes se atropellan, produciendo una libre asociación visual, logrando una lectura en varios sentidos, que no es inmediata, pues existe un código o signo secreto que se aleja de la habitual aprehensión de la realidad. En estas obras persisten rasgos de su período conceptual y de la poesía visual que aplicaba en los inicios de su experiencia artística en Italia.

Smythe, a partir de los años 1970, tendrá una intensa actividad artística, participará continuamente en exposiciones colectivas, bienales, como en concursos internacionales; realizará importantes muestras individuales en Chile y en el extranjero.

En el Smythe de los años 90, aparecen muchos más signos que nos dan una apreciación más global de su obra. Se puede decir que existe una necesidad mayor en cuanto a comunicar ideas. En una de sus obras de 1990, nos dice: ¨La línea del horizonte divide nuestra conciencia¨ (2). Smythe busca relacionar al espectador con la intuición y la sensación. La poesía en él es como lo señala: ¨desnudez; pues un astro no tiene ningún velo¨ (3). En la poesía él no deja de recurrir a la metáfora. Sus grandes impresiones digitales son metáforas que actúan en nuestro siquismo como un letrero de neón. En sus últimas obras, existe una variación de ese arte-lenguaje usado en sus trabajos conceptuales; es la utilización del poema por medio del objeto, el libro-poema realizado en bronce, en piedra, en mármol...., deja entrever todo lo que está implícito en esta palabra. Hay que señalar que Smythe, estando en Italia, va a profundizar en su interés por la astronomía; es sorprendente que sea justamente en Florencia donde se produce esa convergencia de ideas y gustos, donde esta ciencia ha sido estudiada, alcanzando su plenitud hacia el siglo V antes J. C., con la escuela pitagórica, cosa que sin duda atraerá a Smythe...

Luego de sus exposiciones en Europa, como la del 1996 en la Galería Giulia de Roma, donde muestra un trabajo acerca de los Juegos Olímpicos de Atlanta, vendrán otras en el Brenam Museum, en el Bass Museum de Miami y en la Galería Niccolli de Parma, junto a su participación en la Feria Internacional de Arte de Bologna el mismo año. Al mismo tiempo, Smythe buscará aproximarse a su territorio de infancia. Expondrá en Puerto Varas y Osorno y realizará instalaciones y ¨ambientes¨ en el Museo de Arte Contemporáneo de Valdivia. De igual manera realizará el diseño ambiental de la presentación del manuscrito inédito ¨Altazor¨ de Vicente Huidobro, en la Biblioteca Nacional de Santiago.

En sus grandes realizaciones donde la poesía hace parte del Collage, se establece también una relación que es como un juego de analogía entre palabras, imágenes y conceptos. En estos ¨frescos¨ de impresión digital se observa una analogía poética. Es esta misma idea que Smythe incorpora al Happening que realiza en 1997, en Puerto Varas, invitado por la Municipalidad de esta región. Será un acto poético en el lago Llanquihue, el cual hace parte y concluye su ciclo ¨La trilogía de las aguas¨. Es esta poesía en vivo donde las imágenes fugaces quedarán en la memoria de los espectadores, o en testimonio fotográfico, para ser poesía ¨visible¨. Este Happening de carácter Pop, como aquellas acciones usadas por el poeta Allan Kaprow y el músico John Cage en los años 1965, y que consiste en la utilización múltiple de elementos creativos como pintura, escultura, objetos escenográficos, en Smythe, no se da de manera agresiva como en la década de los años 1960, sino que proyecta una sensualidad que se podría entender como esa atracción entre energía solar y lunar.

En el mismo año 1997, el artista, junto a otros pintores, realizará un enorme mural (sin ser una obra colectiva, comprende el trabajo de 3 artistas) en la línea 5 del Metro de Santiago.

Un trabajo de colaboración con poetas y pintores realizará Smythe en Chile como en el extranjero; es así que con el poeta Raúl Zurita él logra concebir en varias oportunidades realizaciones, o publicaciones que van entre la poesía y la imagen gráfica. Otra figura que será importante en la vida de Smythe será la del pintor Nemesio Antunez, con quien logra una gran complicidad artística. Difícil es situar a Smythe en un estilo pictórico determinado. Más bien cabe hablar de afinidades que él ira sorteando a lo largo de su actividad artística. Y estas afinidades, más allá de la pintura, son también desde el punto de vista filosófico y poético. Ahí surge su erotismo metafórico, como se observa en sus obras ¨Poema de Amor¨ (4) y ¨Dedo¨ (5).

Si Smythe busca expresarse a través de diferentes medios, es porque todo está al alcance y debe ser experimentado por el artista, la gráfica, la escultura, la pintura, la impresión digital, objetos, como también la experiencia en el uso de diversas materias, como el acetato, tierra, cuerdas, madera, etc… Lo que conforman su creación. Entre sus afinidades se siente la del Arte Conceptual de los años 1960, su progresivo abandono, para incorporar a su búsqueda, de manera actualizada, ingredientes del Pop Art clásico de los años 1962-65, siempre buscando una nueva aprehensión de lo real. Una cierta afinidad de espíritu se puede apreciar con la obra de James Rosenquist como también con la obra de Robert Rauschenberg, con quien tendrá un encuentro en el año 1994 en Venecia y que sin duda, lo marcará en la actitud libre de concebir el cuadro o el soporte, aportándole una diversidad de texturas, elementos y objetos. Y por cierto en el uso de una significación más íntima y en el empleo de la imagen metafórica.

El Smythe de los años 1990 se sitúa sin duda en la vanguardia de una nueva figuración de artistas que han mantenido un interés por un mundo globalizado, haciendo cada vez más estrecho el vínculo con los nuevos sentimientos que se perciben a la llegada del año 2000. La exposición de Smythe en la CTC en Santiago se inauguró el 25 de Noviembre de 1998, pocas horas después del fallecimiento de este creador multifacético.

¨En la mañana viva,

Yo quería ser yo,

Corazón¨

Smythe

* Peter Blake, en 1946, tiene 14 años. Es el artista del Pop Inglés quien mejor marca una preferencia por las formas y personajes populares de la sociedad. Es uno de los que expresa de manera más sensible este concepto del Pop que surge como tal en Inglaterra, en los años 48 sin duda, pero que es puesto como definición teórica en las artes visuales en 1958, usado en el lenguaje del crítico Alloway en una de sus publicaciones.

Títulos de cuadros de la exposición de Smythe en la CTC (25 de Noviembre de 1998 - 14 de Marzo de 1999)

(1) Impresión digital - Serigrafía - Pintura acrílica sobre tela

(2) Impresión serigráfica - Tierra - Acrílico - Esmalte sobre placas polaroid - 1990

(3) Impresión digital y serigrafía sobre tela - 1998

(4) Impresión serigráfica sobre tela industrial

(5) Impresión digital sobre tela

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