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Homenajes a 10 años del fallecimiento de Raúl Ruiz

La 15 Bienal de Artes Mediales conmemora 10 años de la partida de Raúl Ruiz con estreno de uno de sus filmes ‘El Tango del viudo y su Espejo deformante’, e histórica instalación en el MNBA.

● El viernes 26 de noviembre, en el Centro de Extensión del Instituto Nacional, se estrenó “El tango del viudo y su espejo deformante”, el primer largometraje del director filmado originalmente en 1967, y reconstruido y finalizado en 2020 por la cineasta Valeria Sarmiento junto a la productora de cine POETASTROS.

● Desde ahora, a partir de las 15 horas en adelante, se podrá conocer la obra “Todos los males del mundo”, una instalación realizada por el cineasta chileno en 1992, que será reconstruida en el Museo Nacional de Bellas Artes, sumándose a obras de artistas como Alfredo Jaar, Lotty Rosenfeld y Gordon Matta-Clark, que componen la muestra principal de la Bienal.

A 10 años de la muerte de Raúl Ruiz -y 80 de su natalicio-, la 15 Bienal de Artes Mediales titulada «Umbral», prepara una conmemoración del trabajo del reconocido cineasta chileno con la presentación de dos de sus obras: el estreno en Santiago del filme “El tango del viudo y su espejo deformante” y la instalación “Todos los males del mundo” en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA).

Filmado en 1967, el director definió la trama de “El tango del viudo y su espejo deformante” con las siguientes palabras: “La historia gira en torno a un hombre cuya mujer se suicida, y después se le aparece como un fantasma. El fantasma lo sigue por todas partes, debajo de la cama, debajo de las mesas… A fuerza de frecuentar al fantasma, el hombre comienza a parecerse a él, en un espiral en el que descubrimos que nunca estuvo casado, y que se trata simplemente de un desdoblamiento de personalidad y un juego esquizofrénico”.

La cinta en 1967, no llegó a completar su montaje, ni sonido, quedó muda… en silencio, guardada por más de cinco décadas. “Yo nunca llegué a ver en efecto su ‘Tango del viudo’, sino hasta después de su muerte”, cuenta la cineasta Valeria Sarmiento, de Ruiz, quien le habló de una película inconclusa por falta de medios. “Recordé que él siempre quiso hacer un filme que, por un lado, presentara las imágenes seguidas en sentido normal y que, por otro, pudieran ser vistas en sentido contrario. Me propuse entonces poner en obra el espejo deformante que Raúl quería realizar”. Tal es la aventura de este filme que contó con el financiamiento de POETASTROS, la universidad de Concepción y el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

Después de haber sido estrenada mundialmente el 2020, presencialmente el año pasado en el Festival Internacional de Cine de Berlín,Berlinale 70º, abriendo la prestigiosa sección de Forum, y posteriormente en el Festival Internacional de Cine de Valdivia, solo en formato online, se presentará por primera vez, y de forma presencial, en Santiago en el marco de la 15 Bienal de Artes Mediales.

Como un hermoso regalo el músico compositor Jorge Arriagada dirigió en vivo un concierto de una fina selección de músicas de películas de Ruiz.

Se realizó un cine foro después de la proyección de la película, junto a Valeria Sarmiento y Chamila Rodríguez.

Trailer de El tango del viudo y su espejo deformante: https://www.youtube.com/watch?v=Parwui4QMnw

Desde el viernes 26 de noviembre en el Museo Nacional de Bellas Artes, se podrá conocer también la recuperación de la instalación “Todos los males del Mundo” (o “All The Evil in Men”). Fue entre 1990 y 1996 que el cineasta desarrolló al menos cuatro instalaciones en galerías y museos de Estados Unidos y Europa. Una de ellas fue ésta, montada por primera vez en 1992 en el centro de arte Le Crédac de París, bajo el título “139 Vous êtes ici” (“139 Usted está aquí”), y posteriormente en 1996 en el MOCA de Los Ángeles. La obra consiste en una instalación que equipara la industria cinematográfica al funcionamiento de la iglesia católica. Así, al centro del espacio se ubican hileras de bancas orientadas hacia una proyección que muestra a un sacerdote que se desvanece sobre una ilustración de Rogier Van der Wyn (pintor flamenco del siglo XV); mientras, en los pasillos laterales hay confesionarios donde el espectador puede mirar a través de rendijas con formas de cruz y detectar otras escenificaciones.

La instalación, que pretende convertir uno de los salones del museo en un laboratorio similar a los sets de rodaje del autor (abiertos al espectador que los recorre atravesando objetos, monitores y proyecciones entrecruzadas), será recuperada en base a la investigación de la ensayista y docente chilena Francisca García, y el cineasta y teórico francés Érik Bullot, como parte de «Umbral».

Desde hace varios años, García viene siguiendo las pistas de la producción artística chilena del exilio, de los viajes o experiencias migratorias y es ahí donde se cruza con Raúl Ruiz, que “adoptó desde muy al comienzo esa ‘mirada de exilio’ como forma de vida y poética de trabajo”, explica. Investigando los archivos afirma que éstas “son el laboratorio de sus películas, de alguna forma la posibilidad extrema de trabajar con actores no profesionales, de hacer una película en donde el guion son los objetos y decorados, una película potencial que aún no se ha filmado. Este ejercicio de reposición -sea fiel al original o no- son laboratorios que actualizan y dan vida a la poética de Ruiz al día de hoy”.

Bullot agrega: “Lo que me sorprende es que el cine de Ruiz cruza siempre el límite entre los vivos y los muertos. Reactivar sus instalaciones supone participar en un proceso ruiziano de reanudación. Este proceso tiene dos retos: explorar la fecundidad de sus propuestas artísticas, a menudo abiertas, pero también reflexionar sobre su posteridad crítica, y la nueva recepción chilena de su obra. Este proceso remite a la recuperación de la memoria histórica chilena y tiene a ese respecto un aspecto historiográfico apasionante”.

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