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La crisis democrática y la ideología de derecha. Por Alex Ibarra

En el discurso ideológico de la derecha chilena hay dos conceptos muy utilizados desde su oportunismo que ahora son precisos para resignificarlos, como dice la canción aunque desde un uso metafórico podemos decir: "Ya van a ver las balas que nos mataron van a volver" (por cierto que en la canción no es sólo metáfora). Los conceptos son la anarquía y la ideología.

El concepto de anarquía sin duda está presente desde la literatura del siglo XIX, la cual es vista como un momento necesario para comenzar un nuevo orden, los escritos políticos de fray Camilo Henríquez, de inspiración rousseaunianas son muy claros al respecto y similares a los del libertador Bolívar. Si bien la anarquía es un desorden institucional que conlleva un quiebre a la convivencia, son procesos necesarios para establecer un orden mejor superando la situación de injusticia y apuntando a la felicidad. El pueblo es la fuerza soberana que se constituye como sujeto político protagónico a partir de una democracia directa. Esa significación de la anarquía la hemos extraviado en el camino y ha mutado de significado quedando excluida de los procesos democráticos. Es importante recuperar el valor político de este concepto fundamental de la política.

Por otra parte, el concepto de ideología que en el siglo XIX fue utilizado sin problemas para referirse al pensamiento político. Muchos de nuestros autores han utilizado el término de ideólogos para referirse al los líderes intelectuales de nuestro proceso de independencia. En este contexto el concepto de ideología es valorado al interior de la reflexión política. Sin embargo, en los procesos de liberación nacionales, en América Latina, y las respuestas genocidas de las dictaduras el concepto de ideología se limita a las ideas marxistas. Se advierte aquí un cambio de significación semántica en el concepto de ideología que traerá graves consecuencias.

Sin duda, lo que estamos viviendo en Chile en estos días, es un quiebre social e institucional de gran envergadura, no sabemos con mucha precisión aún sus resultados. Pero, claramente hay un choque de clases que se enfrenta con violencia: la minoría de los privilegios y la mayoría explotada, o si prefiere endeudada y estafada.

Los primeros comentarios de la minoría privilegiada se centraban en que este estallido era obra de intervenciones extranjeras (Piñera y el gobierno, a estás alturas ilegítimo, siguen usando esta idea). La clase política además de sorda es ciega, no supo leer la historia. El gobierno de los gerentes no conoce a Chile, suelen tener una imagen muy distorsiona de la realidad. El concepto de ideología también esconde está definición. La derecha sin duda actúa desde la ideología, pero a diferencia de la izquierda, lo oculta. Es decir hacen política con poca sinceridad y transparencia.

La causa de esta crisis sociopolítica es la derecha, que desde una oculta y malsana ideología asumió el riesgo de la candidatura de Sebastián Piñera y sus gerentes, aquí también hay una cuota importante de responsabilidad política de la cual no se ha hecho conciencia. La hoja de vida de Piñera y de muchos de sus gerentes está apartada de un modelo de honradez, es decir éticamente deberían están invalidados para ejercer cargos públicos, así como sucede con los criminales. La derecha indolente tiene que hacer su mea culpa antes de abrir la boca para hablar de la violencia popular. Las heridas por los balines, los presos políticos, los torturados, las violadas y los asesinados, son un duro golpe a la conciencia humana. La ideología de derecha está actuando impunemente frente a estos horrendos crímenes. Nada de esto constituye novedad, solo estamos sacando polvo de debajo de la alfombra. Refiero un texto "Las utopías son programas políticos: los duros años que vienen para el pueblo" (1 ver ese texto al final) publicado en la edición digital de Le Monde diplomatique en el 2017 apenas Piñera fue elegido presidente (no de todos los chilenos) con la mayoría de los dos quintos que fueron a las urnas. Claramente los tres quintos que no fuimos a votar para no ser parte del sistema político que obliga la ilegítima Constitución del ochenta, también tenemos peso de conciencia. Estás anomalías políticas son parte de la crisis que hoy alimenta la posibilidad para un nuevo orden socio político.

Los momentos de anarquía son necesarios para las transformaciones, las muertes no. Esto marca las diferencias políticas sustanciales en ese límite que separa un ámbito a favor de la vida digna y otro ámbito en contra de ésta. La estructura del orden social no puede estar por sobre el ser humano, menos en el caso en que el supuesto "orden" y sus representantes son causa de la crisis.

1) Ver texto citado: http://www.lemondediplomatique.cl/las-utopias-son-programas-politicos-los-duros-anos-que-vienen-para-el-pueblo.html

Alex Ibarra Peña.
Dr en Estudios Americanos.

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