El recuerd nunca es del todo neutral: siempre lleva nuestra propia mirada. Para Platón el recuerdo está en el alma inmortal. Podríamos decir que el recuerdo surge de la duración real de la conciencia: el pasado no desaparece, sino que sobrevive automáticamente y presiona sobre el presente para guiar la acción y la evolución creadora del sujeto[1].
Mirar octubre de 2019 en retrospectiva evoca una mirada distinta. No es posible fijar el recuerdo sin objetividad y consciencia, pues no desaparecen los hechos que gatillaron la movilización social de aquel momento, aun siendo la percepción social distinta. Hoy la preocupación por las “pensiones” está en el 18° lugar y, en octubre-2019, estuvo en el primer lugar de los principales problemas del país, seguido de las deficitarias prestaciones de Salud y, posteriormente, el desempleo. Hoy es: Delincuencia y Desempleo, lo que más preocupa[2].
Es decir, continúa como telón de fondo un proceso de SEDIMENTACIÓN de brechas sociales y territoriales, injusticias y precariedades materiales que se arrastran desde la década anterior, incluso, desde antes.
Aquella SEDIMENTACIÓN se expresó en altos niveles de desconfianza, polarización y desafección hacia las instituciones, pero también en la esperanza de que Chile pudiera experimentar un giro hacia mayores niveles de inclusión, una reducción de las desigualdades y una vida más digna. Un Chile que se vivió al inicio de este siglo, indicarán algunas voces, pero del cual renegaron los nuevos liderazgos que se transformaron en los principales beneficiados, recapacitando, posteriormente en el juicio (en específico valoración a la obrado en los gobiernos de la Concertación sin perjuicio de sus dificultades).
La expectativa, la esperanza, la posibilidad de hacer real un proyecto de más justicia social, encontró en los procesos constitucionales iniciados a partir de octubre 2020, una oportunidad de materialización donde el "Apruebo" una “Nueva Constitución” obtuvo una amplia mayoría (78,29%). Se debe indicar, que, con Michelle Bachelet, en su segundo mandato, ello se inició, vía proceso de partición ciudadana para la creación de una nueva constitución.
A ese contexto se llega, como resultado de movilizaciones sociales que para algunos quedan reducidas al “octubrismo”, pero que al igual que en la Francia de hoy o en alguno de los otros once países en que se ejecutan manifestaciones sociales por estos días[3], se puede examinar y comparar críticamente el despliegue de las mismas y la ocurrida durante nuestro estallido o revuelta social (18 y 25 de octubre, siendo este última, la marcha de todas las marchas, con cerca de tres millones de movilizada/os en suelo patrio) .
Se precisa indicar que el análisis descriptivo logrado no puede realizarse sólo con variables exclusivamente internas. Los conflictos armados actuales, en Europa (Ucrania-Rusia) y Medio Oriente (EEUU-Israel contra Irán) y el aumento de los precios del petróleo como consecuencia de los mismos, constituyen un contexto externo que incide sobre las economías nacionales y ofrece referencias para interpretar el malestar presente.
Sin embargo, esa revisión resulta insuficiente si no consideran las condiciones estructurales que contribuyeron a la NORMALIZACION CRITICA del malestar. Hoy en Europa, son corrupción, salarios, costo de la vida, recortes, vivienda y educación, las que explican esas condiciones.
En el Chile del 2019 destacaron los sucesivos escándalos de corrupción; las asimetrías del sistema de pensiones administrado por las AFPs; la atención de salud pública deficitaria; el centralismo político que ahoga a las regiones; las tensiones entre inversión pública y privada v/s la protección de los equilibrios ecológicos; las desigualdades educativas y la consolidación de mecanismos de lucro en la educación, por nombrar algunos.
Pareciera que la correlación de fuerzas en el presente chileno, está a favor del conservadurismo, pues se percibiría negativamente la movilización social, desaprobando buscar cambios sociales a través de ese expediente. Además, tenemos una oposición centrada en lo legislativo y no en el mundo social, esto es, en los TERRITORIOS FACTUALES.
Así y todo, la sociedad percibe, la discriminación y la indolencia de las élites sociales, políticas y económicas, a lo largo y ancho del país. Por ejemplo, el bencinazo del Ministro Quiroz al suspender el MEPCO, los recortes que no se lograron explicar o la proyección presupuestaria 2027, donde se reducen o eliminan programas sociales, o las apuestas financieras fallidas de las AFP, en el icónico fondo E.
Se constata, además el deterioro de la valoración ciudadana del presidente José Antonio Kast y su gobierno, aportando a una nueva Geografía de la Multitud por medio de nuevos malestares y expresiones como la vulnerabilidad a la niñez al reducir penas a condenados por delitos sexuales y violaciones a menores. Es la construcción INDOLENTE de acciones casi ofensivas a la sociedad, más la incoherencia con el discurso de austeridad v/s la imagen de una autoridad en un jet, las que alimentan esa nueva GEOGRAFÍA DE LA MULTITUD, una de nuevo cuño, expresada por estos días en el territorio virtual.
Pareciera una cadena de hechos provocadores, que no encuentran eco más que en congreso con minutos en los medios, mientras se percibe una ausencia de partidos políticos que representen e interpreten los intereses sociales, desde el territorio (si es que lo hacen, no se observa).
La geografía de la multitud, entendida como la expresión espacial de un malestar social SEDIMENTADO, no constituye un destino inevitable ni una repetición mecánica de octubre de 2019. Su reaparición dependerá de cómo se articulen las desigualdades territoriales, las expectativas sociales, las respuestas gubernamentales y la capacidad de las instituciones para procesar democráticamente LO COMENTADO.
Si el poder político persiste en ignorar las señales que emergen desde los territorios, la MOVILIZACIÓN Y CONFLICTO volverán a ocupar el espacio público como forma de interpelación colectiva.
La cuestión de fondo, entonces, no es solamente si Chile volverá a experimentar una movilización de gran escala, sino si sus instituciones serán capaces de escuchar, comprender y transformar ese malestar antes de que la multitud vuelva a convertirse en la expresión más visible de una democracia que no responde suficientemente a las demandas de su sociedad, por ello conviene indicar, que la geografía de la multitud, es una manifestación, también democrática, como lo esboza Pierre Rosanvallón y que en el presente 2026 tiene expresiones urbi et orbi[4].
[1] Recuerdo, olvido y acción, ver en https://philosophicalimpressions.com/2020/04/05/recuerdo-olvido-y-accion/
[2] Pulso ciudadano, publicación 128 ver en https://chile.activasite.com/wp-content/uploads/2026/09/260986_PULSO_CIUDADANO_SEPTIEMBRE_0927_V2.pdf
[3] ¿Dónde y por qué se protesta en Europa? Las reivindicaciones de los jóvenes de cada país, ver en
[4] ver en Geografía de la Multitud y el otro orden contra-democrático: hacia nuevo contrato social https://elquintopoder.cl/ciudadania/geografia-de-la-multitud-y-el-otro-orden-contra-democratico-hacia-nuevo-contrato-social/
Hernán García Moresco Licenciado en Educación en Matemática y Computación USACH.
José Orellana Yáñez, Doctor en Estudios Americanos Instituto IDEA-USACH, Magister en Ciencia Política de la Universidad de Chile, Geógrafo y Licenciado en Geografía por la PUC de Chile. Integrante del Centro para el Desarrollo Comunal Padre Hurtado.
