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La humanidad frente a la Inteligencia Artificial. Por Roberto Pizarro Hofer

Este 25 de mayo el papa León XIV entrega a la opinión pública su encíclica Magnifica Humanitas, centrada en la Inteligencia Artificial (IA) y la dignidad humana, en momentos que las plataformas tecnológicas han adquirido un poder económico inédito y con preocupante influencia política

Con impacto en industrias manufactureras, energías renovables, salud, transporte, educación, comercio y sector financiero, la IA ha modificado el ámbito laboral, porque la automatización modifica las tareas rutinarias y repetitivas, que antes eran realizadas por trabajadores y que ahora pueden ser realizadas por la IA y sus robots. Las pérdidas de empleos ya son una realidad junto al aumento de las desigualdades, brecha digital, privacidad de datos y la dependencia tecnológica.

Por otra parte, la inteligencia artificial desafía la democracia. Empresas privadas como Microsoft, Google, Meta o Amazon no solo dominan el mercado de la IA: sino controlan los datos, las infraestructuras y los recursos computacionales que hacen posible estos sistemas. Por tanto, decisiones cruciales en el diseño de herramientas que afectan la educación, la salud, la justicia o la seguridad. se están adoptando a puerta cerrada, mediante algoritmos que no rinden cuentas públicas y cuyos criterios no conocemos.

Pero, lo más grave, es que oligarcas tecnológicos, que controlan la IA desprecian lo que denominan el “lastre de la solidaridad” y, al mismo tiempo, cuestionan el derecho regulatorio de los Estados, creyéndose con el derecho a gobernar a las sociedades contemporáneas.

Esos oligarcas han elaborado una propuesta ideológica, con base en el control de los datos y la información. Aceptan que el Estado los financie, pero rechazan que les impongan regulaciones y les cobren impuestos a sus negocios (Isaak. Enriquez, “El proyecto civilizatorio de las élite tecno-aristocráticas en el capitalismo digital”, en Rebelión, 14.05.2026)

Uno de sus más destacados ideólogos, Curtis Yarvin, habla sin disimulo contra el igualitarismo y sostiene que la democracia es un experimento político fallido que, debido a su debilidad, es preciso erradicar. Sostiene que se necesita una dictadura corporativa y apuesta por el poder ilimitado de la oligarquía digital del Silicón Valley. (Boris Muñoz lo describe bien en El País, 15.08.2025)

Los vínculos de esta elite tecnológica con el trumpismo son manifiestos y también con los “libertarios” en otras regiones. Su tecno ideología inspira a la llamada “derecha alternativa” –alt-right- en EE. UU, con ideas que además cuestionan las políticas de inmigración masiva, y expresan aversión hacia la ideología woke.

Peter Thiel, un gurú del Silicon Valley, visitante reciente de los presidentes Milei en Argentina y Kast en Chile, sostiene que quienes controlan la innovación controlan el futuro y quienes controlan el futuro no pueden permitirse ser ralentizados por los procesos engorrosos y contradictorios de la democracia. (Guillem Pujol, “Peter Thiel: el gurú de Silicon Valley que sueña con abolir la democracia”, en La Marea.com, 20. 10.2025)

Como señala Klaus Schawb, fundador del Foro Económico Mundial, la postura de Thiel no es una visión marginal, sino se ha instalado como una nueva ortodoxia, que hace peligrar la democracia.

“Estamos en medio de una revolución tecnológica exponencial. La inteligencia artificial, la biotecnología y las plataformas digitales están remodelando economías y sociedades más rápido de lo que los sistemas políticos pueden responder. La innovación ya no es lineal. Es explosiva. Y en esta dinámica, la democracia empieza a parecer lenta. Demasiadas voces. Demasiadas objeciones. Demasiado retraso” (El País, 18.05.2026).

La democracia para “los libertarios” del Silicon Valley es un obstáculo para el progreso: la diversidad no se considera una virtud sino un freno y el consenso no es legitimidad, sino conformismo.

Las élites de Silicon Valley rechazan entonces la obligación de rendir cuentas ante el Estado y la ciudadanía y cuestionan que la política tenga derecho a supervisar el desarrollo tecnológico. Por el contrario, la tecno-oligarquía se ha propuesto influir en el Estado para despojarlo de sus funciones de redistribución y protección, aunque defienden su capacidad represiva. Es una línea clara de continuidad del pensamiento de los economistas Friedman y Hayek.

La empresa Palantir, de Alex Karp y Peter Thiel publicó recientemente un manifiesto de 22 puntos en la red social X que cuestiona la civilización occidental, y despliega argumentos xenófobos, belicistas y ultranacionalistas. El manifiesto describe un futuro, donde emerge un Estados Unidos supremacista, con capacidad para vigilar a todos los ciudadanos y controlar el poder gracias a la IA. (publicado en la cuenta oficial de Palantir el 18.04.2026)

En definitiva, el predominio de la oligarquía tecnológica, sostén de la nueva derecha en el mundo, ha acelerado las políticas neoliberales, mientras los empleos corren el riesgo de precarizarse aún más y la manipulación de las redes sociales amenazan seriamente la democracia.

La respuesta al avance del tecno populismo pasa por la reivindicación de la democracia frente al poder de las grandes empresas, la defensa de los trabajadores frente a la precarización y la soberanía tecnológica frente a la dependencia de Estados Unidos y sus tecno oligarcas.

Esperemos que la encíclica Magnifica Humanitas ayude a enfrentar los peligros de una tecnología sin control y de la ideología reaccionaria que la acompaña

24-05-2026

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