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Ladrones, corruptos y fascistas: «ya van a ver las balas que nos tiraron van a volver». Por Alex Ibarra Peña

Tantos años se vistieron de corbata, como uniformados, vendiendo esa imagen engañosa de nuestro exitoso desarrollo económico, de nuestro modelo democrático y sólidas instituciones. El acuerdo de los poderes del Estado maquillaban lo real y nos imponían lo aparente, mientras aplicaban el truco de Midas convirtiendo todo en riqueza, o podríamos decir atraparon la gallina de los huevos.

Así fue la historia de la revolución de los 30 pesos, de la cual ya estamos a dos años y que sigue siendo una esperanza para muchos, sobre todo en lo que se espera de la convención constitucional. Al interior de ésta la pelea es dura, la derecha está dando dura batalla y varios otros convencionales de los cuales siempre se dudó, ilusos, culpables o ignorantes, les están facilitando pequeñas victorias que van debilitando a los que desde opciones más genuinas se tomaron con seriedad la representación popular alimentando el sueño de este momento histórico.

Hay una gran herida sin sanar, no hay castigo a la violación a los derechos humanos ocurrida en los momentos de manifestación de la soberanía popular en las jornadas de protesta. Varios de esos dolores han ido pasando, un perdigón no duele para siempre, a pesar de las huellas que dejaron en el cuerpo de tantos jóvenes que conformaban la primera línea. Pero, sigue la violencia y sus víctimas esta semana una nueva, su nombre es Denisse Cortés quien decididamente era parte de la primera línea jurídica.

Los presos políticos de la protesta siguen encarcelados, parte de la convención constitucional partía con el discurso de que no habría convención sin la liberación de los presos. Varios de estos que eran parte de la lista del pueblo han ido perdiendo su legitimidad representativa. Pero, lo que es peor, escasas han sido las muestras de apoyo de la ciudadanía para exigir la liberación de los presos políticos y el juicio a Piñera y su Gobierno por las graves violaciones a los derechos humanos. Es decir, nos hemos hecho cómplices de estas injusticias. Los medios de comunicación convencionales, como siempre perjudicando la memoria colectiva, qué imagen más clara nos entregaba el periodista Matías del Río impidiendo al candidato presidencial Eduardo Artés hacer un minuto de silencio por Denisse y por todas las víctimas en pleno debate presidencial.

La derecha se ha rearmado y está actuando sin pudores. Sichel queda al descubierto de que nos miente a cada rato con esa caradura que hereda de Piñera, otros candidatos presidenciales que representan a los otros partidos y bloques políticos que no desalojaron el Congreso cuando el pueblo se lo demandaba hace un par de años atrás.

Piñera principal responsable de la violación a los derechos humanos esta semana se nos volvió a revelar como un empresario inescrupuloso comprometido en la compra y venta del tan cuestionado proyecto de la minera Dominga. Otra vez surgen las sospechas sobre el enriquecimiento ilícito de Piñera, nuevas razones para ser encarcelado. Algunas semanas atrás aparecían los grandes robos en las municipalidades de las comunas más ricas de Chile, en las cuales el nombre del delegado presidencial Felipe Guevara y ex intendente de Santiago, quien ejercía mano dura en la represión en la Plaza de Dignidad.

Nombres que se repiten ahora en este funesto Estado de Excepción declarado para cuatro provincias del Walmapu. Grave situación la de establecer la violencia desde el Gobierno, sólo entendible bajo el hecho de que quienes no tienen la autoridad moral para gobernar se ven obligados a utilizar el recurso de la violencia sistemática frente a un pueblo movilizado que no cesa en la recuperación de sus territorios usurpados.

La crisis política en Chile es grave, no hay quien logre constituirse en el representante legítimo de la fuerza popular. Los ladrones más dañinos siguen enriqueciéndose, entre ellos Generales, no sólo políticos y saqueadores. No tenemos democracia genuina, la represión no cesa y ha ido en aumento. En la tecnificación de la represión ni Ricardo Lagos ni Michelle Bachelet salen impunes, sin duda actuaron blindando el neoliberalismo.

Hay muchas razones para volver a las manifestaciones. Las demandas del 18 de octubre del 2019 siguen vigentes. El mal Gobierno ha empeorado, siguen robando y dañando la democracia. La conmemoración del llamado estallido social es una posibilidad para volver a despertar recuperando nuestros sueños por una real democracia alejándonos de triunfalismos y de pesimismos aparentes.

Alex Ibarra Peña
Dr. en Estudios Americanos.

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