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Las opciones por el rechazo como manifestación del impulso conservador. Por Alex Ibarra Peña

En estos días hemos visto como las figuras de los partidos políticos que fueron desacreditados en el estallido social se toman los medios de comunicación convencionales para liderar la campaña del rechazo negando las demandas ciudadanas populares por el cambio social y político que representan un proceso constituyente en pugna con el poder tradicional hegemónico.

A esto se han sumado distintos sujetos protagónicos en el espacio público, varios de éstos simples mercenarios ideológicos u otros que ven aterrorizados que el cambio que está en juego les podría acarrear la pérdida de sus privilegios.

Con estos ciudadanos no podemos pretender que se pongan del lado nuestro, dado que como es lícito defienden el lado propio, poseen la lógica que valora la importancia de la propiedad privada y defienden ese sistema en crisis que permite la corrupción humana supervalorando la producción económica desde patrones orientados por el darwinismo social. En fin es este sistema el que les ha permitido gozar de los privilegios de clase al convertirse en defensores de la oligarquía.

Estos son los que invaden la prensa con la campaña del terror buscando la vulnerabilidad del ser humano que frente a los grandes cambios presenta incertidumbre. La estrategia de estos grupos organizados y alineados en la actual campaña del «rechazo» explotan la retórica de la duda y la confusión. Dadas sus capacidades retóricas constituyen un peligro ejerciendo seducción en los sectores medios que fueron protagónicos en el estallido y en el plebiscito que pidió una Nueva Constitución.

El proceso de la Convención Constitucional logró neutralizar las pretensiones ideológicas de la derecha de mantener el pinochetismo, distintos convencionales lograron también abrir el proceso a la participación ciudadana instalando algunas de las demandas más representativas del estallido 2019, los viejos actores políticos tuvieron que ceder frente a este proceso democrático más participativo.

Frente a este escenario muchos egos de la escena política y del espacio quedaron resentidos cayendo en la reacción que los llevó a convertirse hoy en activistas que pretenden bloquear el proceso democrático buscando la activación del impulso conservador en la opinión pública. Esta estrategia de manipulación ha ido dando algunos resultados, sin embargo las posibilidades para el apruebo están intactas si es que se logra aumentar la participación en las urnas, ya que esta Nueva Constitución permitiría un nuevo escenario político para seguir fisurando el orden oligarca. La votación de los jóvenes en este plebiscito de salida es el principal sustento para que el apruebo logre un triunfo popular sobre el pinochetismo.

Frente a la incertidumbre que provocan los cambios como nos ha planteado Peter Waldmann el impulso conservador pretende reducir la pérdida frente al cambio, cuestión que pareciera hasta natural. Sin embargo, el peligro radical está en esos discursos ideológicos que buscan bloquear o sabotear los procesos de transformaciones que pretenden favorecer a las mayorías.

Pensar en el futuro de Chile desde una perspectiva de radicalización de la democracia, puede activar en nosotros mismos el natural impulso conservador, pero podemos ser capaces de superarlo desde un pensamiento crítico que desmantele los intereses ideológicos de ciertos líderes de opinión en el espacio público que no han sido capaces de superar el temor a la pérdida de los privilegios o que servicialmente defienden los intereses de la oligarquía antidemocrática. Esto es más dañino, ya que no sólo es una reacción sino que viene a ser una acción premeditada.

La opción a favor de la Nueva Constitución nos coloca frente a una posibilidad histórica que desde la vía democrática puede instalar mejores condiciones de vida social, cultural, política y económica, en esto no hay ninguna duda. Pero, también es la manifestación coherente de un proceso político que es parte del ejercicio ciudadano popular que asoma como vía alternativa frente a los poderes que controlan el orden político actual no sólo en nuestro país. América Latina está abriendo nuevas posibilidades para la instalación de democracias renovadas y esto es parte de nuestro devenir que sigue alimentado por la esperanza.

Alex Ibarra Peña.
Dr. En Estudios Americanos.

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