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Lira Popular Virtual

«Publicación semanal (en la medida de lo posible, como dijo el otro)».

LOS FONDOS DE ESTRECHEZ por Jorge Lillo

Donde se le explica al personal que no puede ser expropiable lo que ya no es propio o, dicho de manera más clara y directa: que no es propio lo que ya fue expropiado de partida.

Usted defiende su plata
del fondo previsional:
lo que ha logrado juntar
en una peguita chata.
Se traga la perorata
de “van a expropiar sus fondos”
aunque no sabe qué monto
le ha expropiado la AFP.
Le pregunto, su merced:
¿Usted se hace o es tonto?

La platita que usted junta
nunca pasó por sus manos:
fue directo a otros fulanos
que ni siquiera preguntan,
y se pasan pa la punta
ganando cuando usted pierde.
Cuando le “paguen”, recuerde
que un cachito va pa’l rico.
Si no entiende, lo que explico,
¿tal vez lo cortaron verde?

Le descuentan mes a mes
un tanto de lo que gana:
“pa que tengai pa mañana,
pa financiar tu vejez”.
Así lo dictado el juez
aunque nadie lo comprende:
esos pesos que defiende,
esa plata que no luce,
va pa que el rico la use;
¿qué ha comido, que no entiende?

Si fueran suyas las latas,
¿por qué no va y las retira
y acaba con la mentira
con que el sistema dilata?
La “propiedad” que rescata,
cada mes ya se lo expropian
y le dejan en la inopia
sin que le alcance el salario.
¿Quién le dijo, Belisario,
que esa plata es suya, propia?

Así se van reduciendo
tus ya expropiadas remesas:
van engordando a la empresa
que las usa “produciendo”.
La AFP va repartiendo
sin preguntarte, tu plata.
Si no entiendes, mala pata,
pero el retiro no fluye
pues la AFP distribuye
los tiros por la culata.

JORGE LILLO / 2 DE MAYO DE 2022

 

En la autopista del sur. Por Jorge Lillo

Donde se relata –aludiendo al título del cuento de Cortázar– el vía crucis de quienes intentaban tener un fin de semana sin sufrimientos ni calvarios, sin imaginar que dios, la concesionaria y el MOP dispondrían otra cosa.

Salieron, como si nada,
pese al precio’e la bencina,
la agonía’e la madrina
y las cuotas no pagadas.
Dieron la orden de largada
pa escapar a la rutina
de la aburrida oficina
y el encierro cotidiano.
Salen un día, temprano,
cuando la tarde declina.

Esta noche hay luna llena,
bastante aglomeración:
transita mucho camión,
se avanza como en la arena.
El Cristo camina apenas,
enfilando pa’l Calvario.
Pilato’el concesionario,
no informa la situación:
sin nueva Constitución
sigue atascado el usuario.

La ruta se va llenando
y solo avanzan las horas;
¡Jesús! ¿Por qué esta demora?
Alguien exclama: ¡Hasta cuándo!
El encierro va aumentando
según se cierra la noche;
con trece horas en coche,
nadie ofrece una salida:
“si pasa la comitiva,
no cobrarle es un derroche”.

El sábado está ’onde mismo
la familia en vacaciones:
encerrada entre camiones
y presa del pesimismo.
Los romanos, con cinismo,
informan de un accidente;
que en las tres cruces hay gente
que causa embotellamiento
y que dentro de un momento
cobra el peaje nuevamente.

Domingo: vuelve a Santiago
la gente que sufrió el taco,
se desocupan los pacos,
no se escuchan más halagos.
Ya se reanudan los pagos
del peaje obligatorio,
y en un triste promontorio,
las siluetas de unas cruces
son adornadas con luces:
“Un, dos y tres dormitorios”.

Pasó la santa semana
en la autopista del sur:
el nazareno en la cruz
y el chileno en caravana.
El lunes por la mañana
resucita el funcionario
relatando su calvario
en una oficina llena,
sufriendo, cual Magdalena,
pendiente del calendario.

JORGE LILLO / 17 DE ABRIL DE 2022


LA HORA DE LAS HIENAS

En la que se cuenta una de la supervivencia en la sabana y sus vicisitudes. (Ná que ver con los jaguares de Frei, acostumbrados a las marañas).

Mediodía en la sabana.
Los leones duermen siesta.
La familia está de fiesta:
tiene carne hasta mañana.
Pero el fuerte olor que emana,
va atrayendo hasta la escena
a quien ama la gangrena
por su triste olor a muerte.
Los leones ya lo advierten:
es la hora de las hienas.

Lo mismo pasa en el Pleno,
lo mismo en la Comisión:
peligra la Convención,
al igual que los chilenos.
Con sus empeños obscenos
ataca la ultraderecha:
a dentelladas acecha
por todo medio posible,
intentando hacer creíble
la falsedad que cohecha.

De la sabana a la fronda
transita la Convención,
que en su propio corazón
lleva una peste que ronda.
Levantan su trapisonda,
con desvergüenza que admira,
las fuerzas de la mentira,
los tentáculos del miedo.
Enceladas por su credo,
las hienas muerden con ira.

Aloja la Convención
la falsedad en su seno;
de poco sirve el sereno
discurrir de una sesión.
En cuanto llega al salón
a presentar las propuestas,
la ultraderecha, dispuesta,
prepara serios embustes
para que el pueblo se asuste
y pierda su causa honesta.

Tendremos que estar atentos
y evitar perder la calma;
habrá que poner el alma
denunciando estos intentos.
No se deje contar cuentos
e ignore las dentelladas
que estas hienas desalmadas
nos tiran a los talones.
No se hacen constituciones
sin superar bofetadas.

JORGE LILLO / 11 DE ABRIL DE 2022

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