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«Los amarillos»: otra amenaza a la democracia. Por Alex Ibarra Peña

Dice un conocido proverbio «nada nuevo bajo el sol» el cual puede servir para referir a la falta de novedad, a la incapacidad de aceptar algo distinto. Esta semana hemos visto un alarde exagerado frente a los primeros avances concretos realizados por la convención constitucional. Convencionales de derecha y otros cercanos a los partidos políticos que se repartían el poder en el duopolio de la larga transición neoliberal han ido mostrando distintas escenas en las que se puede apreciar su lamentable temor hacia el cambio político, social y cultural que debería implicar la nueva constitución.

Recordemos que este procedimiento político es institucional y se ha hecho siguiendo la lógica de la democracia. Aquí no hay un fruto de la revolución a la que tanto le temen las retóricas de la derecha, por lo tanto es una traición a la democracia y la institucionalidad la renuncia que vienen haciendo las minorías ciudadanas que ostentan o han ostentado lugares de privilegio en la clase política hace rato desprestigiada por corrupta.

«Los amarillos», en este sentido, no representan una sorpresa es parte de la herencia de aquella fuerza política que pretendió legitimar el Golpe de Estado en 1973. La lectura de la historia no es equivoca ni oblicua al respecto tenemos claridad del turbio juego que hicieron las cúpulas dirigenciales de la DC haciéndose cómplices del retroceso democrático en ese capítulo negro que fue en contra del pueblo. Esta dirigencia política o élite de clase quiso se la representación de «voces silenciosas», los amarillos de hoy vuelven a esa retórica ideológica, ocupando su tribuna como la serpiente del Edén.

No sé si es arrogancia, interés o ignorancia esa sentencia que proclaman en qué son los representantes de una mayoría de chilenos que serían amarillos. Sin duda, varios chilenos, no entienden mucho lo que está sucediendo en la convención constitucional, por eso las voces con los alardes traidores encuentran tanta atención en los medios de comunicación. A éstos personajes que firman el llamado manifiesto de «amarillos por Chile», sólo les pregunto, quién los elegió como representante. Está bien que ejerzan el derecho a opinar, pero no mientan diciéndonos que legitiman la voz de la mayoría. Las retóricas del engaño causan mucho daño y son un peligro para la democracia.

Más bien creo que estos alarmistas, que buscan imponer su discurso político desde una superioridad moral indebida e inapropiada vienen a ser la triste voz de aquellos miembros de la élite política y cultural sin escrúpulos disfrazados de populistas sin conocer el alma de Chile. Clasistas, racistas y gatopardistas. Apenas se comienza a fisurar el Estado Portaliano, desde la demanda por el reconocimiento de nuestra plurinacionalidad, con sus lloriqueos, pataleos, amenazas y engaños dejan ver que siguen sin entender el Chile de las transformaciones y que su ceguera los vuelve a ser cómplices de aquellos que no respetan la institucionalidad democrática. Como dice una canción del popular grupo Illapu «Dulce Patria quién te salvará de tus defensores».

Alex Ibarra Peña.
Dr. En Estudios Americanos.

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