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Maduración de la democracia: un resultado del proceso constituyente. Por Alex Ibarra

Existe la convicción de que los hechos de octubre 2019 marcarían un antes y un después de nuestra historia política. Aunque esa percepción no dejaba claro cuál había sido la ganancia, aún no lo sabemos, pero las cosas se siguen moviendo con la posibilidad de un mayor proceso de concientización y de acciones de transformación a favor de una democracia más robusta.

Desde hace un tiempo existen algunas voces críticas en torno a la centralidad del presidencialismo de los países latinoamericanos. Según mi parecer, Bolivia marca una diferencia a partir de la función protagónica del vicepresidente, esto lo observábamos en el figura de García Linera en los períodos de Evo Morales y sin duda lo podremos ver en la dupla Luis Arce y David Choquehuanca.

En nuestro caso, hemos visto que la figura del presidente Sebastián Piñera ha sido descentralizada. Los municipios mostraron sus facultades organizativas en la reacción frente a la pandemia, considerando que el gobierno pos estallido perdió su legitimidad para dirigir al país. Sus permanentes acciones represivas, su total falta de empatía con el sufrimiento del pueblo y su persistente defensa de la clase privilegiada, tuvo como consecuencia un respaldo de menos del 10% en las encuestas. El gobierno no ha podido recuperar credibilidad desde aquellos días, de ahí que no es tan insensato el planteamiento de adelantar las elecciones presidenciales, dado que la renuncia no aparece en agenda.

El debate acerca del segundo retiro del 10% de los ahorros previsionales para palear la crisis económica nos ha dejado ver la distancia entre el Congreso y el Poder Ejecutivo. Tenemos un Congreso que necesita validarse frente a la ciudadanía dado que se acercan elecciones, durante el estallido estos políticos también fueron criticados y cuestionados, recordemos que también se pedía el desalojo de estos cuando estuvimos a punto de ejercer la democracia directa desde la soberanía ciudadana que se manifestaba en las protestas.

La estúpida venganza de Piñera que busca seguir castigando al pueblo con la negación del segundo retiro, con esa soberbia de recurrir al Tribunal Constitucional apelando a la Constitución pinochetista que se rechazó en el plebiscito pasado no es más que una violenta provocación. El Congreso esta vez ha tenido un discurso distante frente a este intento, incluso algunos políticos de derecha han dado declaraciones en contra de los intentos del Gobierno.

Hoy veremos de qué lado están los senadores que supuestamente han girado hacia el pueblo al ver si es que son capaces de apoyar el proyecto de los diputados o si abren la puerta al proyecto del gobierno. Lo único interesante de esta polémica está en que tenemos la posibilidad de presenciar un acto democrático en el cual veremos a quienes representan nuestros representantes.

El proceso constituyente que hemos emprendido en las calles y ratificado en las urnas nos exige el deber de seguir oponiéndonos a los engaños del gobierno disputando los espacios de poder que exigen nuestra maduración democrática. Hay que dar la pelea por conseguir una convención constituyente popular que nos permita alcanzar la proporción de más de los 2/3 resguardándonos también de los partidos políticos tradicionales que seguirán intentando volver a seducirnos.

Alex Ibarra Peña.
Dr. Estudios Americanos.

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