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“No le tengamos miedo a la juventud”. Por Gustavo Gac-Artigas

Temamos a aquellos, jóvenes o viejos, que no quieren cambiar, que se mantienen con una retórica del pasado, o, peor aún, que intentan aparecer con un barniz que oculte sus responsabilidades en el pasado.

“No se gobierna solamente con los que piensan como uno.”

Cierto, sobre todo si se quiere impulsar cambios, o una nueva constitución. Temamos a aquellos que gobiernan con y para los que piensan como ellos, peor aún, a aquellos que quieren imponer su pensamiento a los demás, que bloquean a quienes difieren, cuando no se les encarcela.

Temamos al pensamiento único, monolítico, a los partidos políticos que no aceptan la diferencia en su interior, a los organismos que no aceptan la disensión e intentan imponer la norma, el modelo, a aquellos que desean ser “el” ejemplo, “el” prototipo.

Esos viven en el pasado; en su presente presienten que su mundo se desmorona, y temen, e intentan retrasar el momento de la verdad: son pasado, jóvenes o viejos, son pasado.

“No le tengamos miedo a la juventud”, y “no se gobierna solamente con los que piensan como uno”, las dos frases fueron pronunciadas en Chile por Gabriel Boric, 35 años, hoy candidato a la presidencia del país, militante del Frente Amplio, un grupo que en la última década ha marcado la historia de Chile.

Boric derrotó al favorito dentro de esa coalición de izquierda, Daniel Jadue, del Partido Comunista, quien sacó una votación no despreciable del 40%, hecho histórico si vemos la trayectoria del partido: fundado en 1922 fue proscrito de 1948 a 1958 cuando se dictó la ley de defensa de la democracia, al igual que lo fuera en 1973 tras el golpe de Estado de Pinochet.

Recordemos que, en 1948, amenazado de prisión, un poeta, senador comunista, tuvo que cruzar la cordillera rumbo al exilio y hacia al amor en los brazos de Matilde Urrutia.

En la isla de Capri, puerto que les dio abrigo el poeta escribió, fruto de esa travesía y del amor: “Los versos del capitán”.

Todo el mundo conoce el nombre del poeta, pero ¿quién se acuerda del nombre del autor de la ley maldita?

Gabriel Boric a los 35 años, edad mínima para ser presidente del país, es el candidato a la presidencia más joven en la historia de Chile, un país que busca su camino, que busca escribir su nueva constitución, una más de acuerdo con los tiempos que vivimos.

En las primarias del oficialismo, la derecha, un abogado, Sebastián Sichel, 43 años, independiente, el único candidato que no pertenecía a un partido le ganó al favorito, Joaquín Lavín, 67 años, de la derechista Unión Demócrata Independiente.

En ambos casos vemos un camino que pasa por una renovación generacional en un país donde desde hace 75 años no ha habido un presidente menor de 50 años. Cabe hacer notar que ambos nacieron después del golpe de Pinochet.

¿Sorpresa? En cierta medida sí, y nadie sabe cuáles serán los otros candidatos que surjan en el camino, o qué pasará en las urnas el 21 de noviembre, fecha de la primera vuelta de las presidenciales.

Casualmente, en los Estados Unidos se realizan primarias en vista de las elecciones de medio mandato de noviembre del año próximo donde se elegirán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 34 de los 100 senadores.

No tan casualmente regresa a mi mente la frase de Boric: “no se gobierna solamente con los que piensan como uno”. Si verdaderamente se desea hacer cambios hay que convencer más allá de las fronteras de un partido, si se quiere hacer reformas profundas, se necesita convencer más allá de los ya convencidos.

No se trata de mayoría o minoría, con una mayoría se puede gobernar y conservar el statu quo. Con el pasar de las elecciones se repetirán las promesas, o nos veremos empujados a votar por el menor de los males. Pero si realmente queremos cambios, una sociedad más justa, una sociedad de bienestar, una sociedad que termine con la desigualdad imperante, tenemos que perder el miedo a los jóvenes, tenemos que gobernar más allá de un sello partidario, tenemos que buscar el terreno fértil del diálogo y del acuerdo, puesto que: “no se gobierna solamente con los que piensan como uno”.

Gustavo Gac-Artigas es escritor y director de teatro chileno, miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Reside en los EE. UU.

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