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Opción del Gobierno: ¿Reactivar la desigualdad y el endeudamiento? Por Luis Osorio

Desde hace meses el país atraviesa por tiempos complejos derivados del estallido social, que se potencia y aglutina con la pandemia.

Situación que se transforma en un momento, para algunos, de descubrimiento de lo oculto, no se sabía de las condiciones en que vivía la gente y próximo al 18 de octubre, la verdad era revelada en forma inédita por los matinales, las condiciones de vida eran indignas y el dinero no alcanzaba hasta fin de mes. Pero al parecer, el descubrimiento no había sido completo, la pandemia dentro de lo negativa que es a nivel mundial, impulsó a un nuevo conocimiento, el hacinamiento también era parte del diario vivir de muchas familias.

Se podría así, ver estos últimos meses como una oportunidad, para comprender los problemas sociales, no fue necesario encargar a una empresa un extenso estudio, muchas veces no conducente a nada y que tienen recursos económicos involucrados.

A la vez, es un tiempo en que, si se tratara de realizar un estudio, las personas que van sumando aportes a la recopilación de evidencias, son varias, poniendo en el centro un supuesto tema de exploración sobre la sensibilidad humana y social, y cómo podrían ser las variaciones en las actitudes frente a una crisis relacionada con la vida.

Como todo transcurre rápido, los elementos concluyentes también andan al mismo ritmo: el supuesto estudio, arrojaría que el gobierno no renuncia a insistir sobre las bases del modelo neoliberal, no sólo en su accionar, sino en el discurso potente en defensa de sus intereses y privilegios.

Uno de los hechos más significativos, ha sido la derrota que experimentaron en la tramitación de la reforma constitucional denomina “del 10% de retiro de las AFP”, aprobada en forma contundente en el Parlamento, y con la firma del presidente, quien debió firmar algo frente a lo cual nunca se imaginó que algún día tendría que empuñar un lápiz para un acto “republicano” de ese tipo, sin mediar ceremonia, sólo el acto de acatar.

Todo esto tuvo tiempos previos, donde la elocuencia de las palabras de los ministros, Briones (secretario de Estado en Hacienda) y Rubilar (secretaria de Estado en la SEGEGOB), hacían ver que no entienden nada de los problemas de las personas y asumían una defensa absurda, que se proyectaba con claridad a un blindaje a las AFP.

Fue un tiempo en que escuchamos de la preocupación del futuro de los cotizantes, en el sentido de protegerles sus ahorros, resguardando tiempos venideros.

Sin embargo, estaban cegados frente a una realidad. Las personas viven sus problemas hoy y tal vez por largo tiempo, sumidos en una incertidumbre total, por tanto, es imprescindible un mecanismo de apoyo económico inmediato, que para algunos resolverá situaciones por corto plazo y otros podrán establecer un resguardo distribuido dentro de algunos meses, y así, cada uno podrá otorgar un uso debido según sus circunstancias.

Pero, eso es sólo una parte, el modelo económico se ha basado en forma exacerbada en el incentivo al endeudamiento y no al ahorro. Esto tiene consecuencias importantes, abriendo dos escenarios: el presente y que representa lo negativo del modelo, cuando el requerimiento del dinero es para tener la posibilidad de pagar deudas o un resguardo de una situación del presente, y que transita en forma paralela, con algo que se viene que es la reducción de gastos en el seno de las familias chilenas, y porque no decirlo, a nivel mundial.

Si el modelo, tuviera la característica de haber incentivado al ahorro, es muy probable, que muchos estarían mejor provisionados para la adversidad, ya que el significado que se le da a esos dineros, es el de tener un apoyo en tiempos difíciles, aunque la autoridad gubernamental insistía en una interpretación diferente.

Pero como ha operado en forma clara, la lógica del endeudamiento, se llega a la situación de mayor riesgo y ante “líneas de apoyo con muchos filtros”, se abre un camino natural, que es hacerle caso al mismo modelo, el cual siempre ha pregonado en lo previsional, que cada persona es dueña de sus propios ahorros, por tanto, estaban las condiciones más que suficientes para recurrir a ellos, y así fue, una de las demandas más transversales, y como tal de un profundo sentido democrático.

Los personeros de gobierno, tienen una ligazón estrecha con los grupos económicos dueños de las AFP, y sus perspectivas personales en lo previsional, son totalmente diferentes a las del común de la ciudadanía, han tenido la “habilidad”, para proyectar su futuro hacia la vejez, con inversiones no menores y que los ha sumido en un distanciamiento social permanente, de mucho tiempo y que no tiene nada que ver con la pandemia.

Del gobierno en su totalidad, no hay nada que esperar. Había dentro de la defensa de los ministros en el Parlamento, una alusión directa al resguardo de la Constitución y también, algunas alusiones a situaciones de violencia, considerando que en la desesperación salía de todo.

Pero hay un hecho real de tipo histórico, que no tiene relación con un tiempo cronológico transcurrido. La distancia es mínima entre lo del presente y el pasado. El golpe de Estado del año 73, fue una estocada al Estado y ese nuevo Estado el precursor del modelo económico; la Constitución resguardada por los ministros y el presidente, pensada y escrita en dictadura; sin la violencia de Estado, no habría sido posible la estructura de sociedad actual; y pasando a la jerarquía menor, surge la interrogante de si el subsecretario Galli (de la cartera de Interior), alcanza a relacionar el presente, con lo que le precede como lo es el bombardeo a La Moneda. Esto último, porque ha estado preocupado por las Municipalidades de la Región de la Araucanía y la destrucción del bien público. Estamos en presencia de muchos vasos comunicantes, con orígenes de episodios de la historia, que no se pueden eludir.

Así en medio de todo esto, un mensaje presidencial de poca monta, con un futuro no muy promisorio para lo que resta del mandato del gobierno, queda la duda de si el significado de la reactivación de la economía, lleva a reactiva la desigualdad, reactiva el endeudamiento, conservan la visión de la mano de obra barata, se mantiene el hacinamiento y se le sigue dando luz verde a la reactivación de lo concesionado. La verdad es que la respuesta, se puede percibir con antelación, son las actitudes del gobierno las que permiten contestar de antemano, así como ya sabemos de memoria las palabras con las que Piñera finaliza sus discursos.

Es concluyente que, en lo inmediato, no hay nada esperanzador que provenga desde el ejecutivo. Sólo esperar que el paso inexorable del tiempo, sea lo más rápido posible y que el proceso constituyente, les haga ver lo difícil de gobernar en condición de minoría, donde la democracia como voluntad de mayorías, es un tema pendiente, sólo con un atisbo de cambio representado en el retiro del 10%, que, por supuesto se debe tener claro que falta mucho más, pero podría ser un punto de inflexión entre un antes y un después. Si el tecnicismo no resuelve, le da lugar al populismo, sin ser la mejor solución podría estar más cercano al humanismo y por ese lado es hacia donde se debe perfilar una sociedad. Lo anterior es materia de la acción, y no de diálogos ante la invalidez de los interlocutores, que carecen de formación en lo social y no tienen comprensión del sentido de lo humano a lo largo de toda la vida.

Agosto de 2020

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