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Pasado musical chileno

El musicólogo y filósofo austríaco Kurt Pahlen, refugiado en Buenos Aires, en sus investigaciones sobre la historia de la música en América confirma la rica actividad musical chilena a comienzos del siglo XX, inspirada por la labor creativa que valoriza la cultura nacional a través de un lenguaje que incorpora el reconocimiento de lo popular y de lo indígena, a lo cual podríamos agregar como elemento al paisaje.

Desde la segunda década del siglo XX aparece la composición chilena en su capacidad productora, cuestión que permite la institucionalización de la vida musical, fortaleciendo el estudio instrumental y la formación de agrupaciones musicales de calidad. Se destacan como importante la dirección que Enrique Soro realiza en el Conservatorio Nacional, el trabajo de Pedro Humberto Allende en la Escuela Normal, y las actividades del Grupo de los Díez y de la Sociedad Bach, por nombrar algunas.

Compositores como Enrique Soro, Próspero Bisquertt y Carlos Isamitt, junto a otros como P. H. Allende, Alfonso Leng, Carlos Lavín, Javier Rengifo, Cristina Soro, María Luisa Sepúlveda, Alberto García Guerrero, Acario Cotapos, entre otros, han sido clasificados como músicos de la primera generación y son considerados como iniciadores de la música nacional, sólo entre los tres primeros que hemos nombrado, se pueden reunir por lo menos 240 composiciones catalogadas. Sin embargo, muy pocas de sus obras han sido tocadas frente al público.

En las primeras décadas del siglo XX, agrupaciones como el Trío Penha, el Trío Guarda y el Cuarteto Mutschler, más el Cuarteto Schram en Valparaíso, se esforzaban en la difusión de las obras de compositores chilenos.

El Ensamble Aukiñn: Repertorio Nacional Americano, integrado por Paquita Rivera, Jane Guerra, José Miguel Reyes y Alex Ibarra Peña; se ha propuesto la continuación de esta labor, asumiendo que el ejecutante es "un conservador de tradiciones que requiere de una aptitud que le permita compenetrarse del espíritu del compositor y transmitirlo al público".

Se puede sostener que la música chilena aparece influida por elementos extramusicales, debido a la tarea intelectual a la que responden los compositores. Por eso, la música de cada época aparece como un pregón del mañana. Esto esconde la idea de que el compositor trajera la misión de decirnos verdades anticipadas o prematuras.

Una muestra de este trabajo se presentó dentro del Ciclo de Conciertos 2019 de la Universidad Católica Silva Henríquez, el 9 de octubre a las 19.30 horas en la Sala de Conciertos de San Isidro 560.

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