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Recuperación de la memoria Socialista y social. Por Alfonso Guerra Muñoz

El 2 de abril se cumple un nuevo aniversario de lo que, en nuestra historia, someramente se conoce como "Los sucesos sociales del 2 de abril de 1957".

Recuperar la memoria del Partido Socialista Chileno no es solo un ejercicio para revitalizar y/o revalorizar su propia historia y las de sus dirigentes y militantes, sino que, inexorablemente, también implica un ejercicio de recuperación de la memoria social, porque el Socialismo tiene razón de ser y vigencia en la medida que se mueve en la realidad social con el espíritu de lograr una sociedad libre, socialmente justa y democrática. Y, sin duda, la memoria del PS chileno está integrada en los procesos sociales que ha vivido nuestro país, quizá algunos procesos más presentes y otros quizá casi olvidados, pero no por ello menos trascendentales.

Y desde esa perspectiva de recuperación de memoria socialista y social, lo acontecido el 2 de abril de 1957 no ha sido analizado y procesado de acuerdo a lo que significó para la época ni menos lo que significó para los procesos sociales siguientes.

Extrañamente, ningún organismo de carácter político y social recuerda esta fecha. Superficialmente, algunos historiadores la mencionan "como una explosión social "espontanea" y “sin proyección"; solo uno o dos libros han abordado el tema con la profundidad debida.

El contexto histórico

En la década de los 50, Chile vivía una gran crisis económica, desatándose así una enorme crisis social que gatilló un aumento importante de la pobreza. El Gobierno de la época, presidido por Carlos Ibáñez del Campo, recurrió a la asesoría de economistas norteamericanos para que elaborarán un proyecto económico para Chile. Así, llegó hasta estas tierras una comisión de economistas que se instalaron en el país para redactar un plan económico que, supuestamente, sacaría a Chile de su crisis. Esta comisión se conoció como “Comisión Klein Saks".

El plan - según la propia definición de sus autores – tenía como objetivo producir un shock para así cambiar el rumbo de las políticas económicas que imperaban en ese momento. Entre sus puntos principales planteaba:
Congelación de salarios
Liberación de impuestos a las empresas
Libertad de precio
Disminución del gasto público
Estas propuestas tenían como costo político "gravar aún más los escuálidos salarios de los trabajadores".

Es por ello que, la Central Única de Trabajadores (CUT) convocó la formación de un comando amplio para luchar contra las "alzas". Era la CUT encabezada por Clotario Blest y Baudilio Casanova, secretario General (PS). Ambos estaban siendo procesados por la “Ley de Defensa Permanente de la Democracia" o "Ley Maldita", dictada en los gobiernos anteriores, declarando la ilegalidad del Partido Comunista, aunque también se aplicaba a la Izquierda en general en tanto cuanto planteara cambios al sistema político del país. A esta convocatoria -noviembre de 1956 - concurrieron las más variadas organizaciones sociales, tales como:
ANEF
Federaciones de Colegio de Profesores, Bancarias, Construcción
Federaciones de estudiantes: FECH, Secundarios y la Confederación de _ Estudiantes Vespertino y Nocturno.
Federaciones de pobladores que comenzaban su proceso de formación.

Organizaciones campesinas

Juventudes de los partidos políticos de Izquierda y la Falange Nacional. El Comando fijó objetivos de la movilización que iban más allá de impedir y exigir el retiro del Plan Económico propuesto por el Gobierno, pues incluyó:
Abolir la Ley de Defensa Permanente de la Democracia
Retiro de querellas contra dirigentes sindicales
Eliminar el alza del pasaje de la locomoción colectiva
Bajo estas premisas, de distintas formas y expresiones, envuelve a la opinión pública un ambiente que va empapándose de estas demandas, apropiándose de esta lucha. La agitación social iba en curva ascendente, principalmente en las ciudades de Valparaíso, Santiago y Concepción; las manifestaciones callejeras fueron reprimidas violentamente por el Gobierno.

Convocatoria a Paro Nacional

A inicios de marzo de 1957, el Comando convoca a un Paro Nacional de actividades para los primeros días de abril. El ambiente social se tensaba aún más al paso de los días. La actitud del Gobierno en ningún momento mostraba intención de dialogo y ponía en tensión las fuerzas represivas. La dirigencia sindical fundamentalmente mantuvo su posición, a pesar de los problemas generados por la definición que la CUT tomó al acordar apoyar, en las próximas elecciones Presidenciales, al Frente de Acción Popular, que llevaba como candidato al doctor Salvador Allende. La mayoría de quienes conformaban el Comando compartían la postura de la CUT.

Y es en este ambiente que impregnaba a la sociedad chilena, cuando se produce el hecho que precipitó las decisiones.

En la noche del 1° de abril, sectores del Comando, especialmente estudiantes, terminaban una reunión sobre las medidas a seguir en los días del Paro. Esta reunión se efectuó en el local de la FECH, que se encontraba en la Alameda frente a la Biblioteca Nacional.

Al término del encuentro, un grupo de estudiantes se va caminando por la calle Miraflores en dirección a Mapocho. Al llegar a la calle Merced se encuentran con un piquete de carabineros quienes intentan disolverlos. En estas circunstancias se producen disparos y cae herida de muerte la delegada de la Escuela de Enfermería al Directorio de la FECH, Alicia Ramírez. Alicia Ramírez fue llevada a la Posta, pero ya había fallecido. Ante esto, esa misma noche, el Directorio de la FECH, con el apoyo de otras federaciones, tomaron el acuerdo de adelantar el Paro para el día siguiente: 02 de abril, convocando a una concentración en la Plaza Baquedano.

En la mañana del 2 de abril, columnas de estudiantes comenzaron a llegar a la concentración, pero no sólo estudiantes también se unieron trabajadores y pobladores indignados por los sucesos. En todo Santiago, ya era noticia el fallecimiento de Alicia Ramírez.

A media mañana, la Plaza Baquedano y sus alrededores se habían convertido en un mar humano, protestando y pidiendo castigo para los culpables. Al mediodía esta masa humana comienza a desplazarse por la Alameda hacia la Plaza Bulnes, cubriendo todo lo ancho de la avenida. A su paso, los intentos de carabineros para contenerlos y disolverlos eran rechazados por los participantes de la marcha. La violencia fue aumentando por ambos lados, reflejado en la destrucción de postes del alumbrado público, semáforos, obstaculizar la circulación de buses y ataques a ciertos negocios como bancos y almacenes. Las fuerzas policiales no pudieron impedir que esta muchedumbre llegara al centro de Santiago, desplazándose por la calle Ahumada hacia la Plaza de Armas.

Después del mediodía la composición social de la masa había cambiado drásticamente, eran menos los estudiantes y más los pobladores que habían llegado desde otras comunas de la capital.

Esta misma situación se estaba produciendo en otros puntos de la ciudad como en los barrios de Franklin, San Diego, Estación Central, Mapocho; también se rumoreaba que en Valparaíso y Concepción ocurría lo mismo. Las fuerzas policiales imposibilitadas de contener la marcha, abandonaron el centro de la capital. Durante algunas horas quedaron solo los que se habían unido a la protesta.

El Gobierno solicitó al Parlamento de urgencia "facultades extraordinarias" y sacó a las fuerzas militares a la calle, entrando al centro de la capital para controlar la situación, aplicando la fuerza de su poder. La respuesta del Gobierno fue violenta. Detuvo a los dirigentes de la CUT, allanó casas y sedes de partidos de Izquierda, la policía política invadió los recintos de la editorial del Partido Comunista, donde se imprimía "El Siglo" y otras revistas, destruyendo la maquinaria de la imprenta Horizonte. Se decretó estado de sitio y toque de queda.

Durante una semana se vivió en esas condiciones. Clotario Blest y Baudilio Casanova fueron relegados a ciudades del sur; pero poco a poco el país volvió a la normalidad. Nunca se sabrá, eso sí, el dato exacto del número de personas muertas.

¿Qué lograron estas movilizaciones?

Tiempo después, ya restablecida la calma, el Gobierno retira el Plan Klein Zack, deroga la Ley de Defensa Permanente de la Democracia, el alza de la locomoción se revocó y las querellas contra dirigentes sindicales fueron retiradas; Clotario Blest, Baudilio Casanova, Benigno Velásquez, Oscar Núñez, los dirigentes ferroviarios Iriarte y Polanco vuelven a sus funciones. A excepción de Clotario Blest, todos los dirigentes eran socialistas.

De la misma manera que este proceso tuvo costos, también tuvo éxito en sus objetivos. La CUT había logrado, a través de la movilización, demostrar que era una fuerza en la cual la Izquierda podía confiar. Los acontecimientos ocurridos el 02 de abril contribuyeron a acelerar los cambios alcanzados en la sociedad chilena.

Es necesario destacar también el rol jugado por dirigentes juveniles, estudiantiles en todo este proceso, en el cual los jóvenes socialistas tuvieron un rol activo como: Gustavo Horvitz, María Eugenia Horvitz (en esa época militante de la FJS), Carmen Ansaldi, Aníbal Palma y Patricio Orellana. De lo acontecido el 2 de abril de 1957, las fuerzas de Derecha también tomaron nota. Trece años después, al lograr el triunfo de Allende como presidente de la República, ideólogos de Derecha dijeron "El peligro que se cierne sobre nosotros, no es tanto Allende sino las fuerzas sociales que lo llevaron al triunfo", tres años después, esto se convirtió en la trágica realidad del septiembre de 1973 que fue fundamentalmente fue dirigido a la destrucción fisica de esta fuerza social.

La importancia de recuperar la memoria del socialismo como parte importante de las fuerzas sociales nos va dejando lecciones, las cuales si no sabemos interpretar estamos condenados a repetir errores, porque “Los sucesos sociales del 2 de abril de 1957" tuvieron mucho que ver con la Unidad Popular y su proceso.

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