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Superar el engaño de la transición política: necesidad de una pausa frente al proceso constituyente. Por Alex Ibarra

«Porque esta vez no se trata
de cambiar un Presidente
será el pueblo quien construya
un Chile bien diferente»
(Canción del Poder Popular)

Lo relevante de la demanda constituyente que surge como una de las principales consecuencias de la recuperación del protagonismo de la clase popular en nuestra historia es la transformación política que supera la transición y los meros proyectos reformistas.

La posdictadura caracterizada por esa teología política del «ya, pero todavía no» llegó a su agotamiento, los operadores de los partidos políticos que hemos visto durante décadas ocupando cargos de representación y de administración sentenciaron la opción democrática confinándola al duopolio político que gobernó con la oligarquía. El sistema político que aseguraba tranquilidad a los privilegiados es el que provocó la legítima demanda del pueblo en las calles.

Cuando se recupera a la dignidad como centro de gravedad se abre la puerta a radicalizar las demandas a favor de la vida, incluso asumiendo el riesgo de perder las seguridades que nos ofrece lo establecido. El riesgo que supone el colocarse a favor de la vida, frente a esos poderes que no le tienen pudor en imponer acciones represivas y genocidas, es uno de los más significativos testimonios que nos llevan a pensar en un orden de justicia diferente. Este tipo de reivindicaciones son las que emocionaron a tantos ciudadanos que se reencontraron en la resistencia, y también a aquellos, tantos otros que han solidarizado desde lejos con esta lucha.

La demanda es clara, es urgente un Chile diferente. Agobiados reclamamos por la vida digna. No al lucro que nos empobrece hasta el espíritu. Nos cansamos de estar en la «sala de espera» esperando los bienes del capitalismo. El capitalismo fracasó en su ofrecimiento y hemos despertado del engaño, para eso es necesario superar la transición.

Sigo elogiando el movimiento social que dio la lucha por meses y en las ideas que se fueron instalando como demandas constitutivas para el nuevo Chile. Sin embargo, no hemos ganado mucho y sigue pendiente el establecimiento de la representación popular que asegure el establecimiento de lo que soñamos despiertos.

Pero, los temores aumentan por estos días. La pandemia no sólo nos trajo muerte, sino que también el temor a seguir juntos en las calles. Los operadores políticos han sacado ventajas y han logrado mantenerse disputando el lugar de la representación. Hoy vemos a senadores que renuncian a su puesto, abandonan la responsabilidad con sus electores, buscando alcanzar un lugar como constituyentes cuando no se les ha llamado, hasta el inepto que dijo «cabros esto no prendió» hoy es candidato constituyente. Nuestro error de no haber radicalizado la soberanía en las calles, nos está pasando la cuenta.

Estamos a menos de diez días para inscribir a los constituyentes. Creo que el planteamiento de la machi Francisca Linconao en torno a prolongar el tiempo para la elección de los puestos reservados a los pueblos originarios es de total importancia. Por otra parte, no está resuelto el tema de los cupos a los afrodescendientes dado que la actual negación que se hizo puede ser impugnada por tratados internacionales vigentes. También es sustantivo el escaso tiempo y las condiciones adversas que han tenido los candidatos constituyentes que no son representantes de partidos políticos. Es decir, aquellos que tendrían que estar presentes en el proceso constituyentes son los que corren más riesgos de no estar representados en el proceso, otro engaño que nos dejaría en la sala de espera.

Así como se aplazó el plebiscito que rechazó la ilegítima Constitución Pinochet-Guzmán-Lagos-Longueira, las elecciones de los constituyentes también podría aplazarse algunos meses con el fin de igualar las condiciones para quienes se presenten a candidatos constituyentes. Este gol que nos quieren pasar, puede ser la causa para seguir oponiéndonos a quienes se empeñan en ser nuestros enemigos. Lamentablemente no se ha tenido un respeto real por el movimiento social. Otra muestra clara de esto es que aún muchos jóvenes, entre ellos tal vez posibles constituyentes, siguen encarcelados. Así como están las cosas en estos días debemos aceptar que no hay presencia del pueblo soberano, cuestión que le quita sentido a la elección de los constituyentes en enero. Todo indica que seguimos en la lógica de la exclusión de la representación popular causa principal de la crisis política.

Alex Ibarra Peña.
Dr Estudios Americanos.

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