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Innovación sistémica para la educación del Siglo XXI

Uno de los objetivos primordiales de la educación es permitir que los alumnos desarrollen capacidades integrales que les permita contribuir a la sociedad. Para estos fines el proceso de enseñanza aprendizaje donde el profesor transmitía sus conocimientos de forma directa a los alumnos, está evolucionando, siendo reemplazado por una variedad de estilos de aprendizaje y estrategias de enseñanza innovadoras que ayudan a crear entornos de aprendizaje más creativos, dinámicos, accesibles, sustentables y bioéticos. Si bien las barreras geográficas para la educación pueden haber desaparecido en todo el mundo a través de educación online, educación virtual y educación a distancia, todavía existen brechas entre los países en el uso eficiente de los recursos y el enriquecimiento de la innovación en estas experiencias educativas. Alguna de estas diferencias las encontramos en el uso de los recursos digitales, donde emergen grandes contrastes, por ejemplo, en la matrícula no presencial. Así tenemos por ejemplo que la matrícula no presencial del total del sistema educativo en Estados Unidos es del orden del 15%, mientras que en Chile sólo alcanza el 3%, lo que repercute en el acceso a la educación de grupos postergados, lo que posteriormente tiene incidencia en el mercado laboral. Además, Chile presenta bajas habilidades digitales y un relativo poco uso de la educación online. Algunos de los puntos importantes que se desprende de esto, son la necesidad de fortalecer el capital humano del sistema de educación superior y tener experiencias de enseñanza-aprendizaje más actualizadas.

Consistente con lo anterior, la educación online se visibiliza cada vez más como una forma de lograr una mayor inclusión social, mejorar el aprendizaje y expandir las oportunidades. Para lograr tales objetivos, se utilizan las tecnologías de información (TICs) para la formación de los estudiantes y además permiten la innovación docente con adecuadas pautas académicas. La educación online contiene elementos de flexibilidad y autoaprendizaje, y puede ser aplicada en diferentes niveles educativos. Respecto a la inclusión, crea oportunidades a grupos vulnerables, los que por condiciones sociales, no pueden acceder a una educación tradicional. Además, redefine el paradigma educativo al transformarse el estudiante en un sujeto activo, diferente al esquema vertical de autoridad en sala de clases del modelo tradicional. Con el apoyo de las TICs, la sala de clases pasa a ser interactiva, y a través de la adquisición de estas competencias (...)

Artículo completo: 1 231 palabras.

Texto completo en la edición impresa del mes de enero 2020
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Lorena López*, Juan Pablo Becerra y Francisco Castañeda*

*Directora PAIEP. USACH.
**Facultad de Administración y Economía USACH.

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