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Los bailes chinos y la historia cultural del pueblo de Chile

Los bailes chinos han sido reconocidos como patrimonio inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Estas danzas rituales constituyen una de las expresiones históricas más ancestrales del pueblo mestizo: la experiencia más honda del tiempo propio de los habitantes de los Andes australes. Se combinan los bailes indígenas y los cantos españoles, en un arte expresado en el corazón de la belleza natural de valles, cerros, y costas de la zona central de Chile.

Los bailes chinos son rituales de origen agrario, minero y marino, de exaltación mística de la Tierra. El sonido de sus flautas es como el respirar hondo de un pueblo al unísono de la Madre Tierra. Expresaron, por lo mismo, una experiencia religiosa sospechosa para el catolicismo romano y su herencia de culto oficial del Estado de orígenes coloniales. El Primer Concilio Plenario de la Iglesia Católica chilena dictaminó en 1952: “Quod attinet ad choreas (quae vulgo bailes chinos dicuntur), apud quasdam regiones nostras in usu, normis subiiciantur a loci Ordinario stabilitis. Ast intra templum ne tolerentur” [“En referencia a los bailes chinos que están en uso en algunas de nuestras regiones, sujétense a las normas establecidas por el Ordinario del lugar. No se toleren en el interior del templo”] (Concilium Plenarium Chiliense Primum, Santiago, 1952, 132). Ni el jesuita Alberto Hurtado logró entender la espiritualidad de los bailes chinos. Como heredero del clericalismo de su tiempo, la piedad popular debía estar sometida para el sacerdote al control de la jerarquía: “¿Podremos contentarnos con que los chinitos sigan bailando ante su Virgen y emborrachándose después de sus bailes […]? […]. Eso no es catolicismo. Y en esas supersticiones termina el catolicismo que no está continuamente cultivado por las manos cariñosas de un sacerdote celoso.” (Alberto Hurtado, ¿Es Chile un país católico?, Santiago: Ediciones Splendor, 1941, (...)

Artículo completo: 313 palabras.

Texto completo en la edición impresa del mes de mayo 2015
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Maximiliano Salinas C.

Académico de la Universidad de Santiago de Chile.

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