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La visión de una escritora palestina

Mujeres árabes entrampadas en las imágenes occidentales

Criaturas débiles y oprimidas que desaparecen detrás de un velo. Esa es la eterna representación de las mujeres árabes que muestra la prensa occidental, mezclando los contextos y las nacionalidades.

Es bien sabido que en la cultura árabe como en muchas otras, la mujer encarna el sexo débil, el otro sexo, el sexo desigual, el sexo que no hereda nada, ni siquiera su apellido, el sexo que puede aportar descendencia o deshonor. Mi nacimiento, para mi familia, significó una decepción que llegó hasta las lágrimas, pues todo el mundo esperaba un varón. Para mayor desgracia, yo era la quinta hija de la familia, o sea el quinto desengaño y, para mi madre, la quinta derrota. Al lado de la esposa de mi tío, que había dado a luz a diez inestimables varones triunfalmente, pasaba por mujer maldita. En vano era más bonita, más inteligente y más digna que mi tía (y que las otras mujeres de la familia), todos la consideraban la menos fecunda, la que no podía dar buenos frutos.

Yo heredé sus prejuicios y sus teorías. Desde la infancia, no ceso de escuchar cómo se califica a las niñas –de la familia, del barrio y del mundo entero– de seres impotentes, sin defensa, condenadas por la naturaleza a seguir siendo irremediablemente débiles...

Artículo completo: 233 palabras.

Texto completo en la edición impresa del mes de septiembre 2015
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Sahar Khalifeh

Escritora palestina; autora, entre otros, de Un printemps très chaud (Seuil, 2008). Este texto fue adaptado de una conferencia pronunciada en el Centro de Estudios Palestinos en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos (SOAS) de la Universidad de Londres, el 5 de marzo de 2015.

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