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Una potencia nuclear consumada

Corea del Norte atemoriza al mundo

El verborrágico presidente estadounidense, Donald Trump, prometió “destruir completamente a Corea del Norte” si su líder, Kim Jong-un, osa lanzar un ataque. Francia y Rusia impulsan el diálogo pero con la condición innegociable de la detención del programa nuclear norcoreano. Una propuesta de acercamiento que ya se muestra como un fracaso.

El diablo nuclear ha salido de su caja. ¿Podremos volverlo a introducir? No es la primera vez que pasa en la República Popular Democrática de Corea (RPDC): el primer ensayo data de 1993. Pero, desde el año pasado, Kim Jong-un hace sonar la carga a un ritmo desenfrenado: diez lanzamientos de misiles balísticos de alcance intermedio e intercontinental en veinte meses; tres ensayos nucleares reivindicados.

Este desbocamiento fue acompañado por un desfile militar espectacular y por la difusión de imágenes saturadas de misiles y de tanques (el 15 de abril pasado), de fanfarronadas belicosas y de amenazas contra las ciudades estadounidenses, que el hombre fuerte de Pyongyang amenaza con “reducir a cenizas”, al igual que Guam, verdadero portaaviones estadounidense en pleno Océano Pacífico. El artefacto lanzado el 14 de septiembre recorrió 3.700 kilómetros antes de estrellarse en el océano, mostrando así que esa isla situada a 3.400 kilómetros de la capital norcoreana ya no está fuera de alcance. Por el momento, el doctor Strangelove de Asia se cuidó mucho de tirar en esa dirección. Sólo los japoneses oyeron el sonido estridente de las sirenas que señalaban el sobrevuelo por su (...)

Artículo completo: 257 palabras.

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Martine Bulard

Jefa de Redacción Adjunta de Le Monde diplomatique, París.

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