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Contradictorios resultados del referéndum revocatorio

La consolidación del “evismo”

Después de dos años y medio de tensiones políticas, Evo Morales logró 14 puntos por encima de su ya histórico 53,4% que el 18 de diciembre de 2005 lo había transformado en el primer Presidente elegido con mayoría absoluta desde la restauración de la democracia, en 1982. Esta situación contrasta con la de sus antecesores en la presidencia, bajo la denominada “democracia pactada”, que se mantenían en el gobierno gracias a acuerdos parlamentarios basados en un pragmatismo a ultranza que les garantizaba mayorías artificiales, no convalidadas en las urnas.

El voto “confirmatorio” obtuvo porcentajes superiores al 80% en La Paz. Oruro y Potosí, y llegó al 70% en Cochabamba. Perforó, incluso, la denominada “media luna” autonomista: ganó Pando (en la Amazonia) con el 52%, empató 50/50 en Tarija y pasó el 40% en Santa Cruz y Beni. Reconquistó, además, Chuquisaca, distanciada de La Paz por la demanda de Sucre –la capital departamental– de volver a ser la “capital plena” de Bolivia.

En estas regiones sur-orientales se observó un fenómeno aparte: la división campo-ciudad, en el marco de lo que la politóloga Moira Zuazo denomina la “ruralización” de la política boliviana. Es decir, para explicar estos resultados resulta imprescindible incluir una variable siempre subestimada por los sondeos de opinión: el voto campesino, un fenómeno que marcó la política boliviana en los años ’50 y ’60 –cuando los campesinos votaban de manera “orgánica” al nacionalismo revolucionario que les dio la tierra– y hoy reaparece en escena, otorgando densidad territorial, étnica y clasista al (...)

Artículo completo: 261 palabras.

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Pablo Stefanoni

Director de Le Monde diplomatique, Bolivia.

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