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Corea del Sur, un “Kimchijeon” que hace llorar

Recuerdos de la cárcel

Nacido en 1943 en Manchuria (China), Hwang Sok-yong, uno de los mayores escritores coreanos, tiene una singular trayectoria. En 1989, en plena dictadura en Seúl, se dirige a Corea del Norte y luego debe exiliarse en Occidente. Condenado a siete años de cárcel cuando vuelve en 1993, es indultado al cabo de cinco años. En la cárcel, comer y su contrario –hacer huelga de hambre– fueron su combate cotidiano.

Michel Foucault considera el ejército y la cárcel como perfectos ejemplos de instituciones donde se disciplina al individuo mediante la coerción física. El destino quiso que yo, que desde la más tierna infancia siempre tuve problemas con la disciplina, sufriera el yugo de nuestras instituciones punitivas durante ocho años, tres en el ejército y cinco en la cárcel.

Durante mi detención provisoria, la comida era relativamente correcta. Sucede que, hasta que el juicio tuvo lugar, no era culpable. Al ver que recibía visitas frecuentes de mi familia y de mi abogado, el director de la cárcel tenía pequeñas atenciones conmigo. A tal punto que me decía: “El procurador se mata interrogando, el juez imponiendo penas, la familia pagando y el detenido comiendo”...

Artículo completo: 207 palabras.

Texto completo en la edición impresa del mes de julio 2014
a la venta en quioscos
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Teléfono: 22 608 35 24
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Hwang Sok-yong

Novelista, autor en particular de Monsieur Han (10/18, París, 2004); Le Vieux Jardin (Zulma, 2005); L’Invité (Seuil, París, 2009); Shim Chong, fille vendue (Zulma, 2010, y Seuil, 2011); Princesse Bari (Philippe Picquier, Arles, 2013). Este texto ha sido traducido del coreano al francés por Choi Mikyung y Jean-Noël Juttet.

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