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De las Highlands a Oriente Próximo, un instrumento como legado

Epopeya militar de la gaita

Uno de los símbolos del auge imperialista de Gran Bretaña fue el uso de la great Highland bagpipe en el campo de batalla. Hoy en día, este instrumento sigue estando muy extendido en los ejércitos de los países árabes, como el Sultanato de Omán, Jordania y Egipto. En Palestina y Líbano, los grupos paramilitares, los scouts y las bandas folclóricas también lo han adoptado.

Beirut, 23 de agosto de 1982. Cabezas gachas, caras cansadas, ojos quizá llorosos; más de 1.200 hombres de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) marchan en silencio hacia el puerto donde les espera el barco que ha de llevarlos primero al Pireo y luego a Túnez. Tras 77 días de enfrentamientos con el ejército israelí, los fedayines deben dejar la capital libanesa y abandonar a su suerte los campos de refugiados palestinos desarmados. En el ambiente pesan las amenazas y, como en una última y desesperada arremetida, los habitantes se asoman en masa a las ventanas y saludan y lanzan arroz a los soldados, que responden con la uve de la victoria y con disparos de Kaláshnikov al aire. T. Elaine Carey, enviada especial del diario estadounidense Christian Science Monitor, describe cómo el lamento de una gaita escocesa atraviesa de repente la letanía de vítores y llantos (1). Un sonido característico al que pronto se suma una dabkeh, la danza tradicional palestina, iniciada al ritmo de canciones en honor a Yasser Arafat.

En el imaginario militar británico
La presencia de una gaita escocesa en este trágico episodio no tiene nada de disparatado. Las curiosas vueltas y revueltas de la historia han llevado a las costas orientales del Mediterráneo este curioso instrumento de doble lengüeta y bolsa de aire. O sería mejor decir que lo han devuelto allí, al cabo de una mezcla de expansión imperial británica y de múltiples apropiaciones de una figura mitificada: el guerrero de las Highlands, las Tierras Altas de Escocia. A mediados del siglo XVIII, el ejército inglés acallaba las revueltas jacobinas que querían restaurar en el trono de Escocia a la dinastía católica de los Estuardo. Al día siguiente de su victoria final en Culloden (1745), los ingleses integran en sus filas a sus antiguos enemigos, ansiosos por vigilar de cerca a los supervivientes y a la vez conscientes del valor de esos combatientes de feroz reputación y singular cultura. Las unidades escocesas acompañan, pues, la expansión colonial británica, entre la guerra de los Siete Años en Canadá (1756-1763) y la consolidación de las posiciones de la Compañía Británica de las Indias Orientales. Así fue como la cultura escocesa, prohibida y luego perseguida en su propio país, se convirtió con el tartán (el tejido de lana a cuadros) y la gaita (llamada piob mhor en gaélico o great Highland bagpipe) en el símbolo de un imperialismo que ella fue la primera que sufrió en sus propias carnes.

Los regimientos escoceses, junto con sus pipers o gaiteros, son enviados a Canadá, a Australia, a Nueva Zelanda, al sur de África o al subcontinente indio. Poco presente en el Magreb, Londres controla sin embargo numerosos puntos estratégicos de Oriente Próximo: el valle del Nilo, que reúne las posesiones en África Oriental (“British East Africa”) y el interior de Egipto; el canal de Suez y los puertos de la península arábiga, que le permitían proteger la ruta de la India; y, por último, las regiones petrolíferas del norte de dicha península y de Persia, donde el “oro negro” comenzó a explotarse en 1908. De la lucha contra Napoleón en Egipto y los primeros tratados con los Estados de la Tregua (los futuros emiratos del Golfo) a la instauración del mandato británico en Palestina, Irak y Jordania en 1922, pasando por la construcción del canal de Suez y la conquista de Sudán tras la derrota de los egipcios en 1882, los ingleses multiplican batallas y conquistas al son lacerante del piob mhor. Tocada por un piper en solitario o por una pipe band formada por varios gaiteros y percusionistas típicos de las fanfarrias militares, el instrumento impresiona por la potencia de su sonido estridente, reforzado por la polifonía de los bordones y el sonido continuo permitido por el fuelle. Elemento imprescindible en desfiles, marchas y conmemoraciones, utilizada para llamar a la carga o a la retirada, la great Highland bagpipe es parte integrante del imaginario militar británico, envuelta en el mito guerrero del que ella es vehículo y en el legendario coraje del gaitero que avanza sin temor y toca desafiando las balas enemigas. Las dos grandes contiendas mundiales del siglo XX anclan definitivamente la gaita en el imaginario militar colectivo de Europa y en el mundo árabe.

¿Importada por los romanos?
Tras las independencias, ejércitos nacionales y grupos paramilitares locales se apropian del instrumento. Más allá de la fascinación personal que provoca en ciertos (...)

Artículo completo: 2 523 palabras.

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Coline Houssais

Periodista, especialista en culturas árabes, autora de Musiques du monde arabe. Une anthologie en 100 artistes, Le Mot et le reste, París, 2020.

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