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¿Cómo sacar el trigo de Ucrania?

En el frente de los cereales

Sin una solución diplomática que evite la paralización de los puertos ucranianos, las reservas de granos se pudrirán en sus silos. Al volver a las rutas terrestres o fluviales, los transportistas toman consciencia del deterioro de las infraestructuras.

Enormes columnas de vehículos pesados abarrotan las llanuras del sur de Moldavia. Los vehículos atraviesan en ambas direcciones Giurgiuleşti, un modesto puerto fluvial donde unas pocas terminales bordean el Danubio, apacible en esta mañana de junio. Desde el mes de febrero y la invasión rusa, este punto de encuentro entre Ucrania, Moldavia y Rumania sirve de vía de escape hacia la Unión Europea. Primero fueron los diplomáticos “que huían discretamente poco antes de la invasión”, dice con ironía un aduanero. Luego llegaron miles de refugiados azorados. Finalmente, los camiones ucranianos, en su mayoría cargados de cereales y oleaginosas, llegaron de a cientos, sumándose al tráfico rumano y moldavo.

Maíz, semillas de girasol, trigo, entre 20 y 25 millones de toneladas de cereales y oleaginosas cosechadas en 2021 no pudieron exportarse debido al conflicto. Pero, ante la posibilidad de que se produzcan motines del hambre en varios países, estos camioneros siguen retenidos entre siete y diez días por una aduana saturada a la entrada de Moldavia, y luego en la de Rumania. Artur Gritsoi, un fornido conductor ucraniano de 35 años, lleva “solamente” cuatro días en esta zona tapón moldava, según cuenta mientras engulle a torso desnudo su almuerzo en un taburete a la sombra de su camión de 18 toneladas repleto de semillas de girasol. Su carrera hasta esta fila de espera se frenó inicialmente del lado ucraniano por las consecuencias de los combates. Los camioneros tienen que esquivar las rutas estratégicas o los puntos de conexión estratégicos atacados por los rusos, como el puente de Zakota, en el sur de Odesa. “En mi teléfono tengo una aplicación del gobierno ucraniano que me avisa apenas hay una sirena o un bombardeo y me ayuda a elegir mi camino”, explica Gritsoi. Salió siete días antes de Krivói Rog, en la región de Dnipró. “Es la ciudad natal del presidente Zelenski”, dice con orgullo, ofreciendo un té en una taza azul y amarilla, los colores de Ucrania.

Sólo dos puertos escapan al conflicto
Gritsoi condujo 580 kilómetros en Ucrania, pasando por Mykolaiv y luego por Odesa, frenando durante el toque de queda. “También tenemos que frenar en los puestos de control del ejército ucraniano, ellos verifican nuestros cargamentos y certificados”, explica. Al igual que él, todos los conductores deben conseguir un permiso especial de salida, que les permite escapar a la ley marcial y a la movilización obligatoria de todos los hombres de entre dieciocho y sesenta años. Tras dos días de viaje, Gritsoi llegó finalmente al puesto fronterizo moldavo de Tudora, a doscientos kilómetros al noreste, donde esperó 48 horas antes de llegar a Giurgiuleşti.

Alrededor de Gritsoi, bajo los humos de polvo y gases de escape, un mundo de hombres se toma sus molestias con calma y paciencia. Duermen mucho, se aburren, hablan de los combates, ocasionalmente se dan una ducha en uno de los pocos cafés de la zona que la ofrecen. “Es la primera vez que vengo a hacer entregas en la Unión Europea. Normalmente, transporto principalmente metal hacia los puertos ucranianos –dice Gritsoi–. Ahora me voy a Silistra, en Bulgaria [sobre el Danubio, 180 kilómetros más al sur]. ¡Hay que ser cuidadosos con la gasolina que escasea en nuestro país!”

Antes de la invasión rusa, los cereales ucranianos eran llevados a los puertos de Mykolaiv, Jersón, Mariúpol y, sobre todo, a las terminales de Odesa y sus satélites de Chornomorsk y Pivdennyi. La capacidad de tráfico anual de Odesa alcanza las 40 millones de toneladas (1)... Los productos agroalimentarios solían salir por el Mar Negro o el Mar de Azov hacia todos los continentes. Cada mes se exportaban por estos puertos entre 4 y 5 millones de toneladas de productos agrícolas, cereales y productos transformados, según el ministro de Agricultura ucraniano, Mykola Solsky. Un barco puede llevar decenas o cientos de miles de toneladas, mientras que un camión puede transportar una media de 20 a 25 toneladas de productos y un tren más de 1.000 toneladas.

Actualmente, sólo dos puertos del Danubio, Reni e Izmail, escapan al conflicto. Para llegar al agua, los camiones esquivan la costa ucraniana y se dirigen a los grandes puertos (...)

Artículo completo: 2 239 palabras.

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Élisa Perrigueur

Periodista, Atenas.

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