El Oficio N° 16 del gobierno ha sacado roncha en todos los sectores. Y no es para menos: hasta ahora no han dado pie con bola, encadenando error tras error. Pero esta vez no se trata de uno más, ni mucho menos de la filtración de un documento inocuo. Estamos ante la carta de navegación de un desmantelamiento del Estado y de programas, criminal e inhumano, que expone, sin disfraz, la ideología que los sostiene. Aquí no hubo un “problema de comunicación” ni una mala interpretación de lo dicho. No, esto es una declaración de intenciones, clara y precisa, que, por su impacto, intentarán atenuar y maquillar. Pero no hay maquillaje que oculte lo evidente: esto es exactamente lo que quieren hacer.
Estos son los mismos personeros que se declaran “pro vida”, pero que, con total desparpajo, pretenden recortar fondos a programas esenciales: vitales para la realidad de la población más vulnerable y decisivos para el futuro de Chile. El programa de salud mental en Atención Primaria de Salud (APS), identificado como ID 122570 del Ministerio de Salud de Chile, que el gobierno de emergencia pretende eliminar, es la forma en que el sistema público organiza la atención de la salud mental desde el nivel más cercano a la vida cotidiana de las personas: el consultorio, el CESFAM y el territorio donde viven.
El programa funciona como un continuo de atención. En primer lugar, permite la detección temprana de problemas de salud mental. Esto ocurre cuando una persona consulta por cualquier motivo en el centro de salud y el equipo identifica señales de ansiedad, depresión, consumo problemático de sustancias u otras dificultades. A partir de ahí, se inicia un proceso de evaluación más específica.
¿Me pregunto si estos descendientes de Malinche han salido a las calles de las poblaciones para encontrarse con el paso inestable de un quinceañero que no puede caminar por el efecto de la droga, el alcohol y la pobreza cultural? ¿Si han sostenido el llanto de una madre o padre cuando se enfrentan al callejón sin salida de ver las autoagresiones en los cuerpos de sus hijos/a por cuadros depresivos, o brotes psicóticos? Estas personas pro vida que nos gobiernan no pueden ser buenas si cuidan solo la vida del que se está gestando, y descuidan el horizonte posible de las personas con certezas jurídicas.
Velar por la vida
La salud mental, la depresión psicosocial, la ansiedad, las adicciones y el sufrimiento de las familias, es un padecer que debe abordar el Estado porque ha sido este el que, por su tamaño, ineficiencia o inexistencia, es responsable de las desigualdades sociales que pesan sobre las mentes y el alma de los pueblos. Debe ser este el planificador para establecer el bien común, crear sociedades de bienestar y evitar la estratificación de niños/as de primera o segunda clase. Es este el que debe proteger la vida; por eso, debe haber Estado con recursos, con impuestos de los más ricos y (…)
Texto completo en la edición impresa del mes de junio 2026
en venta en quioscos y en versión digital
E-mail: edicion.chile@lemondediplomatique.cl
Adquiera los periódicos y libros digitales en:
www.editorialauncreemos.cl
