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Sobre el autor

Bruce Trench
Director FENAMI.
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Página de inicio >> Octubre de 2012

PYMES: ¿Proyecto que no convence, debe morir?

por  Bruce Trench

El año 2.009 se aprobó el proyecto de ley que crea el Estatuto PYME, en donde se reconoce un estatus especial a las empresas de menor tamaño EMT, que facilite un marco regulatorio preferencial con simplificación de trámites, rebajas de penas y multas, asesorías, reordenamientos de los programas y beneficios.

Para ello será creada una subsecretaría de las PYMES dependiente del Ministerio de Economía, y un Consejo Consultivo Público Privado, presidido por el Ministro y 14 consejeros de los cuales ocho pertenecen al sector público y seis representantes del ámbito gremial. A su vez, contempla la creación de un sistema que definirá las regulaciones contractuales que evitarían el abuso de las grandes empresas en desmedro de las PYMES. Y se normarán los servicios de asesorías y consultorías en resguardo de los derechos e intereses de este sufrido y muchas veces abandonado sector empresarial.

Nos surge una interrogante:
¿Qué apoyo estatal necesitan las PYMES para crecer e innovar? En estos días hemos sido testigos de grandes anuncios de medidas de apoyo del sector PYME como “La Semana de las PYMES”, que contempla una serie de eventos que se realizarán en Santiago la primera semana de octubre.

Sin duda, “Apoyar a las PYMES“ es una frase recurrente que produce expectación más que un real aporte al desarrollo de las empresas de menor tamaño que aspiran a un trato más digno y de reales oportunidades de crecimiento empresarial.

Como país, estamos en deuda con las empresas de menor tamaño. Las medidas burocráticas e injustas han entorpecido todo emprendimiento e innovación, ya que no responden a sus propias políticas, intereses, visiones y convicciones. Esto ha castrado el nacimiento de tantas buenas iniciativas, “Proyecto que no convence, debe morir”. Lo que nació como un proyecto de vida, en muchas ocasiones termina siendo un negocio angustiante, sin seguros, en donde un Estado reparte a discreción entre sus entendidos, en una suerte de desorden y falta de representatividad, los beneficios de y para todos. Recursos que se quedan entre los consultores, funcionarios y que el actual gobierno denunció y prometió defender durante su campaña.

Nos preguntamos:
¿Qué porcentaje llegará ahora a las EMT? Se anuncia que durante este gobierno se han creado cerca de 100 mil nuevos emprendimientos. Dos de cada ocho sobreviven. Ojalá sean más, supóngase 20 mil emprendedores. Sin duda, un gran logro digno de aplaudir e imitar… Sin embargo, se necesita más apoyo para que las más de 800 mil PYMES formales y las más de 1 millón 200 mil informales trabajen y se desarrollen en la diversidad de realidades que representan.

Pero, ¿qué es una PYME?
Otro vacío que afecta a este sector empresarial es el no saber qué es una PYME o Empresa de Menor Tamaño (EMT). Sin duda es el resultado de la falta de ordenamiento y definición a partir desde las bases, dando como resultado la existencia de gremios en crisis de representatividad, disgregados y sin recursos ni nuevas ideas para revertir esta realidad. Es decir, contar con proyectos reales de crecimiento e innovación empresarial como también un sistema eficaz capaz de incentivar la asociatividad del sector. Con la presencia de autoridades fiscales menos punitivas y más orientadoras y con equipos humanos de terreno, se ayudaría a una redefinición de sector PYME para responder a los cambios tecnológicos, en beneficio de su desarrollo producción y de comercialización de sus productos o servicios.

Cabe destacar que no se puede analizar a las EMT desde el prisma puramente económico, ya que no existe una medida común entre el 80% de los trabajadores chilenos que reparten cerca del 20% del dinero generado por ellos mismos. Tampoco se puede dar el mismo tratamiento a un productor artesano (microempresario), que a una empresa constructora que factura 2 mil millones al año y tiene 200 trabajadores, siendo ambas consideradas como PYME.

Finalmente, se hace imprescindible y urgente elaborar un proyecto país que redefina a las Empresa de Menor Tamaño (EMT), tanto por tamaño, ocupación, entorno, su relación con el Estado y con políticas nacidas desde las bases. Es decir, como muchos guantes a la medida, con objetivos a largo plazo, de desarrollo social, familiar y productivo. Las EMT no son sólo un negocio, sino que un estilo de vida que sustenta a la mayoría de los chilenos. La definición y el ordenamiento deben diferenciar entre comercio, producción de bienes, de servicios, profesionales y otros, cada cual con diferenciación interna como comercio callejero, detallista, productor, Intermediario y por rubro, textil, metalmecánico, etc. Como también de las empresas familiares, tecnológicas, agrícolas, de baja rentabilidad, de alto impacto social, medioambiental. En fin, mil maneras de encasillar y ordenar a las EMT.

Actualmente, la diferenciación sólo se ha referido al número de trabajadores y a la facturación, lo que se explica al ver la falta de resultados de las políticas fiscales relacionada históricamente con las PYMES.

Por lo tanto, se necesita crear un ordenamiento urgente que debe nacer del sector PYME, ya que no son las autoridades las llamadas a darlo, sino los propios involucrados, quienes deben organizarse y hacer sus peticiones al Gobierno y así contar con el respaldo del Estado de Chile y del Estatuto PYME.

Existen ejemplos de otros países que debemos rescatar en beneficio de las EMT. Es decir, invertir importantes recursos financieros en la ejecución de un gran proyecto PYME, capaz de redefinir, reclasificar y reorganizar a tan inmensa y variada índole de unidades productivas nacionales, capaces de dar seguridad en tiempos de crisis y hacer soñar con la libertad.

*Director FENAMI.

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