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Un banco de desarrollo y fomento para Chile

A fines de la década de los 70 y en la de los 80, hubo varios intentos de funcionamiento de Bancos de Fomento e Inversión, tales como el Banco Hipotecario y de Fomento (BHC); Banco Unido de Fomento (BUF); Banco de Fomento de Valparaíso (BFV). Todos los intentos resultaron fracasados, por la cartera relacionada. Hasta 1989 funcionó en Chile, la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), como banco inversor de primer piso, para atender las necesidades de financiamiento Pyme, para inversiones del mediano y largo plazo. En la fecha indicada, finalizó la atención crediticia, motivada por lo siguiente: a) alta cartera contaminada, superior al 40% por créditos impagos, riesgosos y morosos; b) los organismos financieros internacionales como el BID, Birf, KfW y otros, notificaron al gobierno chileno que no podían operar más como banca de primer piso, y debían ahora, a través de Corfo, intermediar recursos externos para traspasarlos a la banca privada y que ésta ejerciera las labores de fomento que realizaban Corfo y filiales; c) consecuente con una visión neoliberal de la economía, el Estado decide desligarse de la labor directa de fomento y actúa subsidiariamente.

Los Resultados: Los actores del sistema de fomento son: la banca privada que intermedia los recursos Corfo, la Corfo propiamente tal, los gremios Pymes de carácter multisectorial y los emprendedores EMT (Empresas de Menor Tamaño), afiliados o no, a organismos gremiales. La banca privada manifiesta colocar entre sus clientes, todos los recursos licitados a la Corfo. La Corfo siente exitosa su labor en la medida que esos recursos ya han sido licitados. Los gremios EMT manifiestan su absoluto descontento porque los evaluadores de los Bancos no tienen el criterio profesional suficiente como para determinar la realización o beneficio de una inversión. Además sostienen que son muy altas las barreras de entrada, pese a que la normativa Corfo es más liberal, como por ejemplo, financiar los proyectos sin historia. Los Bancos no aceptan los proyectos sin historia ni tampoco los plazos que Corfo licita para sus créditos y ello produce un deterioro en las EMT por carecer de fuentes amigables. Por último, las exigencias por constituir garantías reales son muy fuertes, dejando fuera muchas propuestas de (...)

Artículo completo: 1 141 palabras.

Texto completo en la edición impresa del mes de septiembre 2012
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Héctor González Navarro

Ingeniero Comercial (U.de Chile) Asesor Financiero de la Federación Nacional Minera.

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