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Llamado a los lectores del director de Le Monde diplomatique

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El director de Le Monde diplomatique de Francia llama a sus lectores a redoblar su apoyo económico para garantizar la independencia del periódico y realiza un lúcido análisis de la prensa del establishment y del futuro del periodismo.

¿La prensa en soporte papel habrá muerto en 2032? Jeff Bezos, que había anunciado esto el año pasado, acaba de comprar The Washington Post. ¿Una contradicción? No realmente. Cuando se es dueño de Amazon y el 1% de su fortuna alcanza para comprar una publicación que valía diez veces más hace dos décadas, uno puede darse el gusto de pagarse algunas fantasías. Tener las llaves del diario que destapó el caso Watergate costará a Bezos apenas un poco más caro que su proyecto de enterrar en Texas, a 150 metros bajo tierra, un reloj que seguirá dando la hora dentro de diez mil años. ¿La prensa escrita habrá muerto realmente para entonces?

Los diarios no tienen buenas ventas, es cierto, y se los puede comprar por centavos. En cinco años, su difusión se redujo un 13% en América del Norte, un 24,8% en Europa Occidental y un 27,4% en Europa del Este. Como las ventas publicitarias, atraídas por la web, están aun peor, la valorización de las publicaciones que dependían de éstas ha caído en picada. En Estados Unidos, se ha dividido por diez en veinte años, sin contar la inflación (2). Esta caída estrepitosa sería una buena noticia si permitiera limpiar el paisaje ideológico de los medios de mercado, demasiado numerosos.

Pero nada anuncia que las cosas vayan a reequilibrarse de esa forma. Al contrario: los diarios que están en ruptura con las orientaciones dominantes y con los ucases de los anunciantes enfrentan serias dificultades; en cuanto a los demás, el dinero circula a raudales. Nicolas Beytout –ex director de Les Echos, donde protegía los intereses de Louis Vuitton Moët-Henessy (LVMH) y de Bernard Arnault, actuales dueños de la publicación, después de haber pasado por Le Figaro, donde defendió con el mismo fervor los de Nicolas Sarkozy– lanzó un diario en mayo último. El óbolo de los multimillonarios le habría permitido cosechar entre 12 y 15 millones de euros (3) por ventas en los kioscos que difícilmente llegan a alrededor de los 3.000 ejemplares. Si Le Monde diplomatique dispusiera de 4.000 euros por ejemplar vendido, este llamado a donaciones no tendría ningún sentido...

La patronal tiene debilidad por L’Opinion, de Beytout. Su diario se proclama, orgullosamente, “liberal, pro-business, europeo”. En suma, es igual que Les Echos de Arnault. Le Figaro de Serge Dassault se describe más bien como “liberal, conservador, europeo” (4), sin por ello mostrarse salvajemente anti-business. Por lo tanto, hay que ser un poco excéntrico para seguir repitiendo que en Francia se maltrata a las ideas liberales y “europeas”.

Éstas recibirán un trato aun mejor ahora que Christine Ockrent, periodista que razona como una multinacional, acaba de sumar a su programa semanal de France Culture un matutino diario de información en el canal i-télé. Y ahora que los talentos de Laurence Parisot, ex dirigente de la patronal francesa, consiguieron un nuevo contrato en dos estaciones de radio de la competencia, RTL y Europe 1. El día en que la actualidad esté relacionada con BNP Paribas, Natixis o Michelin, Parisot informará a la audiencia con competencia, pero no con independencia, puesto que integra el consejo administrativo de estas tres empresas y de sus empresas madre. En suma, las lamentaciones mediáticas sobre el ajuste fiscal podrían no aplacarse en el corto plazo. Y también hacernos olvidar que esta presión tal vez tendría menos apoyo si Natixis y BNP Paribas, por ejemplo, pagaran sus impuestos fuera de Luxemburgo y Singapur.

En estos tiempos en que los lectores y los anunciantes se escurren, la patronal no es la única que ha salido a socorrer a la prensa. En Francia, el Estado sigue consagrando a esta asistencia cientos de millones de euros al año que, según la Corte de Cuentas, equivalen a entre el 7,5% y el 11% del volumen de negocios global de los editores de prensa (5). Primero, para subvencionar la distribución postal de los diarios, favoreciendo a las publicaciones obesas, es decir, las que están plagadas de publicidad, antes que a las publicaciones más delgadas, más austeras y más libres. Pero el contribuyente también consagra más de 37 millones de euros a la distribución de los diarios, ahí también sin distinción. Más 9 millones de euros, esta vez reservados a los más pobres de éstos.

Tanta misericordia para terminar cayendo en deliciosas paradojas. Gran crítico de los gastos públicos, siempre que conciernan a la educación y no al armamento, Le Figaro de Serge Dassault recibió 17,2 millones de euros del Tesoro Público entre 2009 y 2011; L’Express, casi tan hostil como Le Figaro al “asistencialismo”, 6,2 millones de euros; Le Point, al que le gusta denunciar a la “mamma estatal”, 4,5 millones de euros. En cuanto a Libération (9,9 millones de euros en subsidios, siempre según la Corte de Cuentas) y al Nouvel Observateur (7,8 millones de euros), como tienen una buena relación con el poder actual, varias regiones o municipios presididos por gobernantes socialistas también financian sus publicaciones (6). Hace treinta años, el Partido Socialista ya estaba en el poder. Y proclamaba: “Es indispensable reorganizar los subsidios a la prensa. [...] Hay que poner fin a un sistema que hace que los ricos sean quienes reciben más ayuda y los más pobres queden abandonados. [...] La reforma de los subsidios a la prensa también debería diferenciar mejor la naturaleza de las publicaciones y no tratar del mismo modo a la prensa política y de información general que a la prensa de entretenimiento. Debería distinguir, sobre todo en materia de subsidios postales, a la prensa que cuenta con un fuerte volumen de publicidades de aquella que carece por completo de éstas” (7).

Excelente análisis al cual Le Monde diplomatique no puede sino suscribir, pero que debió de haber caído en el olvido, ya que, en enero de 2012, poco antes de volverse ministra de Cultura y Comunicación, Aurélie Filipetti revelaba los siguientes (...)

Artículo completo: 3 056 palabras.

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Serge Halimi

Director de Le Monde Diplomatique.

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