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Historia

Los inicios de las relaciones entre la DC italiana y la DC chilena

En 1957, año en el que nace el Partido Demócrata Cristiano resultado de la fusión de la Falange con los Conservadores Social-Cristianos y con grupos ibañistas, se celebra en Sao Paulo el Segundo Congreso Democratacristiano. Allí el vicesecretario de la DC italiana Mariano Rumor –futuro primer ministro– inaugura el “diálogo interoceánico” entre los partidos europeos y latinoamericanos. Luego visita Argentina, Uruguay y Chile. Su estadía en Santiago inicia las relaciones estructurales entre la DC italiana y la chilena, hoy mejor conocidas gracias a las investigaciones de largo aliento del historiador italiano Raffaele Nocera. En ellas basamos este artículo.

Los libros de Raffaele Nocera, apoyados en fondos documentales y en entrevistas, estudian las relaciones entre las dos DC y abordan el espinoso tema de las “ayudas” financieras. Es interesante constatar –indica Nocera– que los democratacristianos chilenos “siempre han negado la existencia de las financiaciones italianas. Así lo sostuvo, solo por poner un ejemplo, Patricio Aylwin Azócar en una entrevista concedida al autor en diciembre de 2005”. Sin embargo, su investigación establece claramente la existencia de los importes, proporcionando una estimación del monto y analizando sus objetivos.

La DC gobernará Italia durante casi medio siglo, desde 1946, a partir del referéndum que abolió la monarquía y proclamó la república, hasta los años 1990, cuando el Partido se disgrega en varios grupos por “asuntos” de corrupción.

A principios de los años 1960, a mediados de aquel ciclo democratacristiano, Italia aparece como el miembro de la Comunidad Económica Europea más próximo de América Latina (2). Sin embargo, el interés de Roma por Latinoamérica suscita pocas reacciones en los otros gobiernos europeos. Éstos perciben el continente como zona de influencia estadounidense, según las implacables reglas tácitas impuestas por la Guerra Fría.

Pero Italia persiste en acrecentar las relaciones con los países latinos por razones históricas. Varios de ellos recibieron millones de emigrantes italianos como Argentina, Brasil, y Uruguay, o decenas de miles como Venezuela, Perú y Chile. Y en todos estos países existe una fuerte presencia italiana.

Los primeros tratados firmados por Roma y Santiago, después de la guerra, conciernen la instalación de unos dos mil inmigrantes, seguidos por acuerdos comerciales. En el plano político la DC italiana se identifica con la corriente conservadora socialcristiana de Cruz-Coke, y no con la Falange, demasiado pequeña y sospechosa de izquierdismo. En efecto, contra la opinión de la Iglesia, la Falange había votado contra la “ley de defensa de la democracia” que ilegaliza al PC.

La Falange desarrolla relaciones internacionales modestas. Con otros grupos organiza en 1947, en Montevideo, la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), en realidad un organismo continental de conexión, donde difunde su revista mensual Política y Espíritu, nacida en 1945.

La situación cambia con la formación del PDC en 1957. Durante el Segundo Congreso Democratacristiano en Sao Paulo, ese año, aparece un claro entusiasmo por la candidatura de Eduardo Frei Montalva a las elecciones chilenas de 1958.

Después de la elección, en la que Frei llega tercero con 20,7%, los dos grandes partidos europeos, el alemán y el italiano, manifiestan un interés creciente por la situación chilena donde, por primera vez en Latinoamérica, un partido “hermano” tiene perspectivas de gobernar. Los contactos se intensifican.

La Unión Mundial Demócrata Cristiana
El interés por Chile se ve confirmado en la Tercera Conferencia de partidos demócratas cristianos efectuada en Santiago en julio de 1961. Allí se crea un organismo internacional de los partidos democristianos a iniciativa de los latinoamericanos: la Unión Mundial Demócrata Cristiana (umcd). A partir de entonces se establecen contactos estables entre Mariano Rumor, presidente de la umcd y el senador Tomás Reyes, representante del pdc ante la organización latinoamericana. La umcd va a desarrollar una política de ayuda que irá más allá de la propagación de los principios comunes.

Los dos (...)

Artículo completo: 1 984 palabras.

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Jorge Magasich

Historiador.

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