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Las ciudades después de la pandemia (1)

El actual escenario en el cual se encuentra la humanidad respecto a la evolución del virus Covid-19 ha provocado un sinnúmero de cambios conductuales en los habitantes del todo el mundo. A la fecha han fallecido más de 776.000 personas y se han confirmado más de 21,7 millones de personas contagiadas. El gran dilema que se presenta es cómo evitar que se propague dicho virus. Al respecto, todos los países han tomado distintas medidas, desde cuarentenas globales a nivel de país a cuarentenas focalizadas en determinados territorios. Los resultados han sido disimiles, lo que implica que no hay una única solución al respecto.

Tal vez, la única certeza es que una vez que haya pasado esta pandemia mundial, los hábitos y costumbres de un alto porcentaje de la población del mundo cambiarán. Ello afectará, en particular, a las ciudades. Se estima que un 55 % de la población del mundo habita ciudades, comprometiendo, directa o indirectamente, a más de 4.500 millones de habitantes.

Por lo tanto, la dura experiencia del Covid-19 nos enfrenta al desafío de repensar el diseño de las ciudades, de modo de adoptar decisiones que se habían postergado por diversas circunstancias.

Uno de los mayores impactos en términos urbanos ha sido la restricción de la movilidad de las personas, limitando su acceso a sus fuentes laborales, centros de estudio y abastecimiento u otros, debido a que uno de los factores que provocan un mayor aumento de los contagiados por el Covid-19 son las aglomeraciones.

Lo anterior ha implicado una masificación del teletrabajo y telestudio. En países como Israel y España ya hay empresas que han incorporado cambios en su jornada laboral, con 4 días de trabajo presencial y 10 días de teletrabajo. Algo similar ha propuesto la Primera Ministra de Nueva Zelandia, con un énfasis en reactivar la economía local, permitiendo que los ciudadanos tengan de esta manera tiempo para recorrer su país y por ende reactivar su economía. A su vez, en Gran Bretaña se ha propuesto dividir las semanas en turnos laborales de tres días, con grupos A (lunes a miércoles) y grupos B (de jueves a sábado), lo que ya se ha aplicado en algunos sectores económicos de Corea del Sur. Respecto a la educación, Austria aplicó en sus colegios clases de 5 días cada dos semanas.

En los países desarrollados, se está replanteando el rediseño de las oficinas, dejando un mayor espacio entre los trabajadores, los pasillos y escaleras tendrán un solo sentido y cada piso tendrá su lugar de almuerzo. Se están ampliando las salas de conferencia, no con el fin que asista más gente, sino que pueda existir un mayor distanciamiento entre los asistentes a la par de una mayor demanda de pantallas de video con el fin de masificar las teleconferencias versus las reuniones presenciales masivas. También, hay cambios de conductas como la reducción del número de personas que pueden subir en un ascensor.

En Chile, la (...)

Artículo completo: 1 460 palabras.

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Francisco Morales-Peña

Académico Facultad de Ingeniería
Universidad de Santiago de Chile/Universidad Bernardo O´Higgins.
francisco.morales@usach.cl/francisco.morales@ubo.cl

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