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Más allá de los galardones académicos

Liceos “emblemáticos”: Un motor de cambios sociales

En el estreno de la nueva prueba de transición (PDT) de ingreso a la universidad, se mantuvo la brecha en la desigualdad educativa del país, a tal punto que este era uno de los principios a resolver por la PDT, pero no logró y las diferencias educativas han sido sumamente notorias en los puntajes de los 100 establecimientos con puntajes más altos en el país, donde los conocidos liceos “emblemáticos” (1) han quedado fuera de este ranking, a pesar de su centenaria historia de buenos resultados académicos, que permitieron a una gran masa de generaciones que pasaron por estas aulas e ingresar a prestigiosas universidades del país y así “ascender” socialmente, mientras la mayoría de los jóvenes no tenía ese privilegio ¿A qué se debe la “merma académica en la PDT” de los estudiantes de estos establecimientos? La respuesta está en las condiciones de vida de gran parte de la población chilena y más aún de aquellos que estudian en colegios municipalizados, incluyendo a los estudiantes de los liceos emblemáticos, quienes en su mayoría viven en casas de pocos metros cuadrados, donde compartieron sus estudios online con el teletrabajo o la cesantía de sus padres, en cuyas casas no hay más de dos computadores, que debieron intercambiar con el trabajo desplegado por sus padres y los estudios de sus hermanos, con un ruido constante y el hacinamiento.

Claramente, el contexto de pandemia no era el mejor para el estudio de los estudiantes “mateos” o “brillantes” de la educación pública, pues no pudieron sacar a relucir todo su potencial por las condiciones materiales que lo acompañan en sus hogares. Más bien sacó a relucir su verdadero origen de precariedad, aquel que los motivó a movilizarse desde el Mochilazo de 2001, próximo a conmemorar 20 años en abril.

La municipalización
Han sido las mismas desigualdades educativas y las desigualdades sociales existentes las que han ido acabando con un sistema educativo que ya no da más, que viene arrastrándose desde la implementación de la educación subsidiada por bonos de asistencia pagados a las municipalidades desde los años ochenta, motivos por los que los estudiantes secundarios de esos años se movilizaron, hasta incluso profetizaron que con la municipalización aumentarían las brechas educativas, tal como lo dicen las palabras de un recordado ex dirigente secundario de los ochenta Juan Alfaro, expresidente del Liceo de Aplicación y de la Federación de Estudiantes Secundarios (FESES) en la Revista Basta en junio de 1986 (citado por Rolando Álvarez): “La municipalización sigue la privatización, es decir, cuando la municipalidad no pueda seguir manteniendo a los Liceos, estos pasarán a manos privadas. Nos afecta en cuanto a la calidad de la educación que recibimos, que se supedita a los medios con que cuenta una determinada municipalidad, por lo tanto, la educación va a ser más clasista aún, porque evidentemente la educación en Las Condes va a ser muy distinta a la de Pudahuel” (2).

Tan proféticas parecen ser estas palabras, que el análisis hecho empezó a ser interpretado como un hecho y como una realidad consumada a revertir por los estudiantes de los Liceos públicos tradicionales de Santiago, de fines de los noventa y principios del 2000, por medio de agrupaciones secundarias que recordaron la lucha educativa de los ochenta, como el colectivo Rafael Vergara en el Liceo de Aplicación en 1998 y 1999, siendo uno de los primeros en discutir sobre las problemáticas educativas que los aquejan a los estudiantes de su establecimiento del al país (3).

No es extraño, que de estos colectivos emergiera la idea de generar un movimiento estudiantil que congregará masas y que no se quedará atomizado en los liderazgos y acuerdos partidistas, sino que fuese una instancia nacida desde las bases. Por eso, los mismos dirigentes secundarios que conducían la Federación de Estudiantes Secundarios (FESES) la autoeliminaron e impulsaron la creación de otro tipo de organización más asamblearia, naciendo el colectivo CREAR, donde nace la idea de crear la ACES, todo durante el segundo semestre del año 2000 (4).

Las movilizaciones
La recién nacida ACES fue partícipe del primer periodo de grandes movilizaciones en la transición, el “Mochilazo” en abril del 2001, evidenciando en el discurso la necesidad de un Estado más presente en materia educativa, donde solicitaron la entrega pronta del pase escolar, debido a (...)

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Marianela Aravena Garrido

Historiadora Social. Magíster en Historia Universidad de Chile; estudiante del Magíster en Ciencias Sociales. Mención Sociología de la Modernización Universidad de Chile.

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