En kioscos: Enero 2022
Suscripción Comprar
es | fr | en | +
Accéder au menu

Los altibajos de la izquierda alemana

En Alemania, debacle y conflicto de orientación

Por debajo de cierto umbral, una derrota electoral se convierte en una paliza. Es sin duda así como hay que calificar al desastroso resultado de 4,9% que obtuvo el Partido de Izquierda alemán (Die Linke) en las elecciones federales de septiembre pasado. Sólo la aplicación de una regla especial salva su presencia en el Bundestag: aunque no alcance la barrera del 5%, un partido que obtiene la mayoría en al menos tres circunscripciones (sobre 299) puede formar un grupo parlamentario.

Aun así, la caída sigue siendo enorme para esta agrupación que rozaba el 12% en 2009 y se mantenía en 9,2% en 2017. Esta vez no alcanzó más que 2,3 millones de votos, casi la mitad de los 4,3 millones de 2017. Y su grupo parlamentario no cuenta más que con 39 diputados, contra los 60 de antaño, sobre un total de 736.

Esta debacle abre un nuevo capítulo en la ya rica historia de derrotas de la “izquierda de izquierda” alemana de posguerra. El Partido Comunista fue prohibido en Alemania Occidental en 1956, y hubo que esperar a 1983 para que los Verdes –con su orientación explícitamente eco-socialista– representaran nuevamente esta sensibilidad en el Parlamento. Tras la reunificación, sin embargo, los Grünen se recentraron, al punto de participar en el gobierno neoliberal de Gerhard Schröder (1998-2005) y desempeñaron un rol activo en la intervención militar alemana contra Yugoslavia en 1999.

Die Linke emergió de estas ruinas en 2007, reuniendo dos componentes distintos en un nuevo partido. Por un lado, sindicalistas y ex socialdemócratas decepcionados por el giro al centro de su agrupación; por el otro lado, el Partido del Socialismo Democrático (PSD), heredero del partido que había gobernado Alemania Oriental. Gracias a su arraigo en los Länder orientales, el PSD franqueó la barrera del 5% en 2005 por primera vez desde la unificación (1). Die Linke se desarrolló porque llenó un vacío.

Este ciclo parece haber culminado. Die Linke pierde uno a uno sus bastiones. No sólo en las regiones del Este en general, donde su resultado se dividió por dos en diez años (del 20% al 9,8%), sino también en circunscripciones simbólicas como la de Marzahn Hellersdorf, al este de Berlín, célebre por su sucesión de urbanizaciones populares y su inmensa Avenida de los Cosmonautas, conquistada en septiembre por la derecha a pesar de que un 51% seguía votando por el partido pos-comunista en 2001...

¿Por qué pierde la izquierda? En primer lugar, por razones demográficas: el núcleo duro del electorado pos-comunista que vivió la unificación como una anexión envejece y se reduce. Y sobre todo, ya no se renueva, a medida que Die Linke deja de representar los intereses de las poblaciones del Este, rol que le permitía atraer nuevos simpatizantes contestatarios. No faltan, sin embargo, motivos para el descontento: treinta años después de la caída del Muro, una cortina de hierro sigue dividiendo a Alemania en relación a nivel de vida, salarios, pensiones. Pero, a diferencia de los años 2000, Die Linke participa del ejecutivo en Berlín, en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, dirige el de Turingia... Actualmente, es la agrupación de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) la que capta el voto contestatario en el Este y encarna la oposición –reaccionaria– en los ex bastiones orientales de la izquierda.

La elección de septiembre pasado le plantea un problema aun más espinoso a Die Linke. Cómo explicar su fracaso en el seno de grupos que tradicionalmente forman su base social –obreros, desempleados, empleados precarios y grupos con salarios bajos–, más aun cuando la seguridad social se había impuesto como el tema dominante de la campaña electoral, antes que la economía, el trabajo, el medio ambiente y el clima (2). ¿Y cómo comprender que el desinterés alcanza también a los centros metropolitanos y estudiantiles, como Bremen y Hamburgo, en donde numerosos jóvenes habían votado por el partido en 2017? Aquellos que contaban con este electorado (...)

Artículo completo: 1 955 palabras.

Texto completo en la edición impresa del mes de enero 2022
en venta en quioscos y en versión digital
E-mail: edicion.chile@lemondediplomatique.cl

Adquiera los periódicos y libros digitales en:
www.editorialauncreemos.cl

Peter Wahl

Autor de Gilets Jaunes – Anatomie einer ungewöhnlichen sozialen Bewegung, Papyrossa-Verlag, Colonia.

Compartir este artículo