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La creciente participación de este pueblo originario

Gobiernos locales y la vía política mapuche

Las dinámicas de la sociedad mapuche son incomprensibles si no se presta atención a las relaciones establecidas, primero, con el Estado y la sociedad colonial, y luego con el Estado y la sociedad nacional. Su configuración contemporánea, como la de gran parte de los pueblos del mundo, se construyó dentro de los alcances del despliegue estatal, característica clave de la modernidad.

En este escenario es posible identificar una constante: la permanente disposición mapuche al diálogo político. Ya sea cuando en medio de la guerra fueron arquitectos y coprotagonistas de los parlamentos, aquella instancia sociopolítica que permitió configurar una paz relativa en la frontera del Biobío o, cuando siglos después, y luego de ser invadidos por el ejército chileno en las postrimerías del siglo XIX, desplegaron una diligente interacción política con el Estado y la sociedad nacional, una de cuyas expresiones fue la participación electoral.

Es cierto que en términos electorales los mapuche (1) han permanecido mayormente en los márgenes del sistema político nacional, sin embargo, han existido intentos de participación y participación efectiva desde la primera mitad del siglo XX en adelante. Estos intentos surgieron casi en paralelo a las organizaciones mapuche que, a inicios del siglo XX, se conformaron como respuesta a las consecuencias que acarreó la ocupación de la Araucanía y la posterior reducción territorial ocurrida entre 1884 y 1929. Como queda de manifiesto en algunos estudios, tales colectivos prontamente entraron a contender en el escenario político nacional, identificando en la arena electoral una vía posible para la defensa de sus derechos.

En consonancia con lo observado a partir de las primeras décadas del siglo XX, donde una de las principales vías seguidas por los movimientos sociales de masas fue buscar representación política en el parlamento o el gobierno, las organizaciones mapuche emprendieron un camino de participación en el sistema político nacional, fundamentalmente a partir de la representación parlamentaria. Así, y aunque no en número alto, se observa que ya desde la década de 1920 hay mapuche provenientes de organizaciones indígenas que participan en el parlamento chileno.

Esta interacción política se insertaría en lo que José Bengoa ha denominado la lucha por la integración respetuosa, queriendo señalar con ello el intento de tales organizaciones por participar en plenitud de la vida política nacional durante gran parte del siglo XX, recurriendo para ello a las reglas de juego del sistema político nacional. Creemos que este camino de participación tuvo también un correlato en el nivel local, esto es, la búsqueda de representación mapuche en los municipios a través del cargo de regidor. Mostrar esta dinámica constituye la primera parte de esta presentación.

Ahora bien, dado que esta vía fue interrumpida a partir de 1973 por la dictadura cívico-militar, momento en que se produjo un quiebre entre los mapuche y el Estado y un vuelco de los primeros hacia una vía fuertemente étnica, en la década de 1990, con el inicio de la transición democrática, surgieron posibilidades para que concurrieran al nuevo pacto muchos actores, entre ellos, ciertos sectores mapuche que, ya en una postura predominantemente étnica, trataron de conquistar los poderes locales y de utilizarlos para potenciar sus demandas y reivindicaciones. Así, emergieron movimientos etnopolíticos que vieron en estos gobiernos una vía para intentar, desde allí, introducir transformaciones sociales. La revisión de este proceso constituye la segunda parte del texto.

Regidores mapuche: 1941-1971
En 1935 se presentó a las elecciones municipales Herminia Aburto Colihueque, hija del conocido dirigente mapuche Manuel Aburto Panguilef, y secretaria de la Federación Araucana. No resultó elegida, pero a partir de allí hubo una creciente presencia mapuche en estas contiendas electorales que no fue trabada sino hasta el golpe de Estado de 1973.

La información que disponemos para este periodo la hemos ido construyendo lentamente a lo largo de los últimos años, fundamentalmente a partir del cruce de datos obtenidos en el Servicio Electoral y en la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, datos que se han complementado con estudios vinculados con el tema (2).

Un primer elemento a relevar es que entre 1941 y 1971, dentro del territorio histórico mapuche, comprendido entre el río Bío Bío por el norte y el archipiélago de Chiloé por el sur, existe registro de la elección de cien regidores mapuche. Más específicamente, este territorio abarca las provincias de Ñuble, Arauco, Concepción, Bío Bío, Malleco, Cautín, Valdivia, Llanquihue y Chiloé.

En segundo lugar, esta participación electoral muestra una disposición al crecimiento, al inaugurarse en 1941 con la elección de seis regidores y concluir en 1971 con veintiuno. Siguiendo la tendencia observada en la historia electoral del país, se percibe, con el correr de los años, una mayor apertura a la participación. En este sentido, puede sostenerse que en la medida que la sociedad nacional fue democratizándose, las organizaciones mapuche pudieron acceder a tales espacios de poder.

Aumenta participación
En tercer lugar, nuestro trabajo muestra que la participación mapuche en las elecciones municipales siguió el mismo patrón que las elecciones parlamentarias, esto es que siempre, o en la mayoría de los casos, las y los (...)

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Claudio Espinoza Araya

Antropólogo, Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Centro de Estudios Interculturales e Indígenas (CIIR). Proyecto Fondecyt 1210999.

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