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Un momento complejo para el movimiento sindical

La hora de la unidad

El sindicalismo actual enfrenta un escenario difícil, quizá el más complejo de las últimas cinco décadas. Se halla profundamente fragmentado como consecuencia del ordenamiento jurídico que regula su funcionamiento desde la promulgación del plan laboral el año 1979. Desde esa fecha en adelante ha debido sortear innumerables obstáculos para hacer frente a las demandas laborales, en especial para cuidar los empleos y defender el salario. A lo largo de su historia, el sindicalismo, al menos el formal, ha tenido esas dos preocupaciones que son, además, las que les hacen sentido a los y las trabajadoras para estar afiliados a los sindicatos.

Después del golpe de Estado del 73 las organizaciones de la clase obrera fueron de las primeras que estuvieron en la mira del régimen dictatorial. Se proscribió la Central Única de Trabajadores (CUT), los sindicatos en su mayoría debieron dejar de funcionar y los partidos que representaban los postulados del mundo del trabajo fueron también proscritos y sus dirigencias perseguidas. De eso hay suficiente evidencia respecto de los costos que hubo de pagar en vidas humanas el movimiento obrero bajo la tiranía.

En la sociedad capitalista actual, a pesar de las profundas transformaciones que experimenta el trabajo, sus formas de organización, las relaciones sociales que establecen los y las trabajadoras, en especial, determinado en gran medida por el cambio tecnológico que sin duda afecta y modifica el cuadro en el que se desarrolla la lucha sindical, lo cierto es que hay aspectos propios del trabajo que no cambian. La explotación, el abuso, la desigualdad, la discriminación, la incertidumbre siguen siendo motivos y razones para que, independiente muchas veces del contexto, los trabajadores busquen una y mil formas para rearticularse y defenderse de la clase patronal.

Por ello, a pesar de la debilidad, los sindicatos siguen justificándose plenamente, mientras haya explotación y abusos, los trabajadores recurrirán a ese organismo porque lo sienten suyo, el sindicato es consustancial a la existencia de la clase obrera.

Si bien en Chile el sindicalismo se ha concentrado principalmente en la lucha reivindicativa, hay momento en la historia que ha trascendido esa práctica. Hace 40 años, un 11 de mayo de 1983 a diez años del golpe cívico-militar los trabajadores del cobre junto a diversas organizaciones convocaron a la “primera protesta nacional” contra la dictadura. Diez días después, el 21 de mayo se fundó el Comando Nacional de Trabajadores (CNT), organización de hecho que dirigió durante los siguientes años las directrices del movimiento sindical chileno en la lucha por la recuperación de la democracia.

La lucha que abrazó el movimiento sindical, trascendía a la lucha reivindicativa, tenía un propósito exclusivamente político, pues el sindicalismo entendía que bajo una tiranía como la pinochetista el ejercicio de ciertos derechos eran difíciles de practicar, de allí que la demanda por acabar con la dictadura y levantar la democracia como un objetivo fue central para el movimiento obrero, logró dirigir y convocar a otros actores sociales para la lucha contra la tiranía, estudiantes, pobladores, partidos políticos.

El CNT fue un ejercicio de unidad del movimiento sindical, cuyo objetivo fue acabar con la dictadura y recuperar la democracia. Su desarrollo no estuvo exento de problemas, diferentes (…)

Artículo completo: 1 700 palabras.

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Luis Mesina

Vocero No+AFP, Secretario General Confederación Bancaria.

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